Semanario de Prensa Libre • No. 07 • 22 de Agosto de 2004    


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D reportaje

Vidas en peligro
Falsos medicamentos son producidos en laboratorios clandesdestinos que operan en el país.

Por Francisco Mauricio Martínez

El negocio de las medicinas no ha escapado a las grandes mafias que operan en el país, a raíz de ello durante los últimos tiempos se han dedicado a producir en laboratorios clandestinos “medicamentos” falsos, los cuales tienen la apariencia física de productos de marca, y son expendidos en farmacias y droguerías de todo el territorio.

Las investigaciones de las fuerzas de seguridad concluyen en que este es un negocio en el cual se juegan muchos millones de quetzales, y donde se cree están involucrados desde funcionarios públicos hasta empresarios privados, como propietarios de droguerías, farmacias y dueños de imprentas.

Durante los allanamientos se ha decomisado medicina de diversos laboratorios del país, así como del IGSS y hospitales nacionales.

Negocio redondo

Los allanamientos efectuados por medio del Servicio de Investigación Criminal (SIC) y fiscales del Ministerio Público (MP) han llevado a los investigadores a desarrollar la hipótesis de que el mejor negocio gira alrededor de los medicamentos vencidos. “Estos son obtenidos a precios muy bajos y a gran escala”, indica Mynor Melgar, fiscal de Delitos contra la Propiedad Intelectual.

En este sentido, el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) y el Ministerio de Salud Pública son los principales abastecedores de estas bandas, pues en los envases de lotes de medicamentos confiscados y que aún no han sido adulterados en el momento del hallazgo se puede leer todavía “Proam-IGSS”. Sin embargo, también han sido encontrados medicamentos de otros laboratorios.

Para introducir nuevamente al mercado estos productos, los responsables de los laboratorios clandestinos le borran donde se lee “Proam-IGSS”, así como la fecha de vencimiento. A un porcentaje de éstos le colocan un nuevo empaque para cambiarle apariencia.

Los investigadores consideran que en estos casos se encuentran involucrados empleados y funcionarios públicos. Sin embargo, Sergio Valdez, asesor de medicamentos del Ministerio de Salud, dice que han efectuado controles cruzados para determinar si los productos que van a la red hospitalaria han salido de estos lotes. “No hemos encontrado una cantidad significativa, aunque ha de haber fuga como en cualquier empresa”, apunta.

El funcionario considera que existen muchas fuentes de donde estas bandas pueden obtener los cargamentos de medicinas vencidas. “Creemos que van desde los servicios de salud hasta los mismos proveedores”, indica.

Las medicinas vencidas no son negocio exclusivo de esta bandas. Para aumentar sus ganancias también han montado laboratorios, algunos rudimentarios y otros con cierta tecnología, en los cuales producen imitaciones de medicamentos originales. Algunos de éstos son fabricados con ingredientes similares a los que contiene la fórmula original.

Sin embargo, el principal defecto de estas medicinas es que no contienen el componente activo que es el más importante, porque es el que combate la enfermedad. “No le va a producir ningún efecto, el mal no va ceder y luego vendrán las complicaciones”, indica Benjamín Jacobs, presidente del Colegio de Médicos y Cirujanos de Guatemala.

En uno de estos laboratorios clandestinos se encontraron lotes de ampollas de agua destilada, a las cuales se les había colocado identificación de medicamentos. “Le borraban el nombre y le ponían el de otro producto”, indica Melgar, fiscal encargado de investigar este tipo de delitos.

La punta del hilo

Un laboratorio clandestino allanado el 8 de julio recién pasado en la 5ª. calle 2-19, colonia El Tabacal, zona 5 de Villa Nueva, permitió a los investigadores desenredar una de las redes más completas descubiertas hasta el momento. Después de este operativo los investigadores han efectuado otros ocho allanamientos relacionados con el caso.

Durante el cateo fue detenido el salvadoreño Alexis Saravia, quien se identificó con una cédula extendida en Moyuta, Jutiapa. Al sindicado le aparecen seis ingresos a las cárceles por el delito de contrabando. Sin embargo, días después logró su libertad al pagar una fianza de Q30 mil.

En los expedientes del MP consta que en el lugar se encontraron varias máquinas, entre ellas, una que es utilizada para llenar envases con líquidos, y otra para cambiar las fechas de vencimiento en los productos. También fueron encontrados lotes de diferentes laboratorios, así como del IGSS y de la red hospitalaria.

Los medicamentos son tratados sin tomar en cuenta medidas de seguridad sanitaria.

Pero lo que más llamó la atención a los investigadores fue una mesa sobre la cual estaba una gran cantidad de cápsulas, las que eran llenadas con un producto desconocido en polvo. También había empaques de medicamentos, así como rollos de “estíckers” para poner el precio en las cuales se leía “Colón”.

En el sitio se encontraron documentos, entre éstos, facturas donde se indicaban los nombres y ubicación de tres empresas que se dedican a la impresión, y donde se cree fabrican las etiquetas y empaques de los medicamentos que allí se producen.

La misma investigación, según el MP, permitió dar con un laboratorio ubicado en la colonia Tikal I, zona 7. Esta empresa opera legalmente. Sin embargo, el ente investigador sospecha que aquí se fabrican medicamentos falsificados, entre éstos, un lote de ampollas, las que son analizadas, debido a que se sospecha que están adulteradas.

Las pistas encontradas en el laboratorio clandestino de Saravia también llevaron a los investigadores a una droguería ubicada en la colonia El Mirador, zona 11. Allí se decomisaron, según las estimaciones del MP, varios lotes de medicamentos que suman Q4 millones.

Según se estableció, de aquí se reparte la medicina a varios departamentos del país y por este hecho se le dictó arresto domiciliario a una persona.

Las evidencias recabadas por los investigadores, entre ellas un documento donde aparece el nombre de Saravia, los llevaron a una farmacia ubicada en La Comunidad, Mixco. En este negocio se encontró un lote de medicamento vencido, y otro que venía de un dispensario municipal de Escuintla.

Después de este hallazgo los detectives descubrieron que esta medicina venía de dicho dispensario, el cual lo había obtenido de un laboratorio farmacéutico con las prerrogativas de precios que obtiene una institución que se dedica a atender a personas pobres.

Lo investigado hasta el momento muestra que son pocos los medicamentos que han escapado a ser reproducidos por estos laboratorios clandestinos. Lotes de Viagra, han sido encontrados listos para ser enviados al mercado y posteriormente a sus clientes.


“Es un engaño al paciente”
Provocan reacciones adversas que pueden ser leves o severas

El presidente del Colegio de Médicos y Cirujanos, Benjamín Jacobs, dice que el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social debe ejercer mejores controles, ya que para eso tienen oficinas específicas. “Es el rector en cuanto a la atención de la salud del país”, subraya.

- ¿Cómo afecta la salud de las personas los medicamentos expendidos por laboratorios clandestinos?

Cuando se atacan infecciones o se dan tratamientos agudos y peligrosos, si no se da la dosis exacta de medicamento la infección no va a ceder.

Se pone en peligro la vida del paciente si los medicamentos no tienen las dosis que citan tener, sobre todo que son muy bajas.

Es un engaño al paciente, porque aunque le vendan más barato el producto, lo están engañando pues no le están dando lo que están diciendo.

- ¿Y qué puede pasar cuando estos medicamentos tienen sustancias que no se indican en los prospectos...?

Puede haber complicaciones o reacciones secundarias a los medicamentos y las personas no saben a qué se deben, pues a veces es una reacción a ciertas sustancias que contienen los medicamentos y nadie explica el por qué de determinadas reacciones, las cuales pueden ser leves o severas.

- Y los productos vencidos, ¿cómo pueden afectar la salud?

La fecha de vencimiento de la mayoría de medicamentos contemplan suficiente tiempo para que se mantengan activos, después de esos plazos anotados, y por lo tanto no hay ningún problema.

En estos casos no es que se vuelvan tóxicos, sino que pierden su eficacia en los tratamientos.

Algunas imprentas donde se fabrican los envoltorios han sido cateadas por las fuerzas de seguridad.

- O sea que el paciente no está recibiendo el tratamiento médico indicado...

Se le está dando al enfermo algo que no le va a producir ningún efecto, porque perdió la biodisponibilidad o sea la cantidad disponible para actuar.

El problema es que, por ejemplo, uno cree que le está dando un medicamento de 500 miligramos y lo que pasa es que en realidad ya no es esa cantidad, sino únicamente 200 o 300 miligramos.

Este es el problema de los medicamentos vencidos, y no que se vuelvan tóxicos.

- ¿Y los que entran de contrabando, sin registro sanitario...?

Aquí el problema es más para las compañías que pagan impuestos por los derechos de los medicamentos que venden.

Los otros podrán vender más baratos los productos, porque no están pagando esos derechos; entonces, es una práctica desleal.

Cuando hay contrabando no se sabe si cumplen con las normas de calidad y pueden resultar hasta perjudiciales estos medicamentos.

- ¿Y qué opina de que una buena parte de estos medicamentos provenga del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social y de los hospitales del Ministerio de Salud?

El que debería controlar esto es el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, porque es el rector en cuanto a la atención de la salud del país.

Su obligación es el control de los laboratorios y medicamentos, ya que tiene oficinas específicas donde se llevan los registros sanitarios de las pruebas en las cuales se evidencia que los medicamentos funcionan.

 
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