A propósito
Un "joven" columnista
Se considera un arquitecto frustrado, a pesar de haber realizado estudios de arquitectura e ingeniería de minas en la universidad de Lovaina, Bruselas. Pero la Segunda Guerra Mundial cambió muchos de sus planes, y aunque Bélgica haya perdido a un arquitecto, el mundo ganó a un erudito y Guatemala a uno de los más grandes mecenas de la cultura de las últimas décadas.
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Gerardo Jiménez
Editor |
Tasso Hadjidodou nació en Bélgica a los pocos años de haber terminado la Primera Guerra Mundial y abandonó su patria a los pocos años de haber terminado la Segunda. Llegó a Guatemala en 1949 y hoy, 55 años después, ha dejado el servicio diplómatico para dedicarse a un oficio que lo hace muy feliz, pues puede dirigirse a muchos más guatemaltecos desde su esquina, cada lunes, en las páginas de Prensa Libre. En sus propios textos se confiesa también como de la “quinta edad”, o como un “joven columnista” y al hablar de sí mismo se describe como una persona muy feliz, con pocos defectos, uno de ellos el de ser una persona extremadamente confiada.
Entre los detalles que no encajan en su personalidad están la discriminación, las lamentaciones y las historias que no son con “pelos y señales”, así como tutear a las personas.
Para sus amigos, Tasso ha sido personaje de pinturas y relatos.
Las versiones orales y escritas lo describen como un paradigma viviente, optimista, sonriente, generoso, ingenioso, ubicuo, solidario, solitario y legendario.
La verdad es que Tasso es mucho más que eso. Más de medio siglo en Guatemala, dedicado al servicio diplomático, la cultura y otras causas nobles, lo hacen uno de los grandes guatemaltecos, aunque haya nacido en Europa.
En las páginas centrales de esta edición presentamos extractos de una larga conversación con Tasso, en la que habla de los momentos más tristes y alegres de su vida. |