Semanario de Prensa Libre • No. 08 • 29 de Agosto de 2004    


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Médico de violines
“Parte del gusto de los instrumentos antiguos es esa pátina de uso”

Textos y fotos: Ingrid Roldán Martínez

Media docena de violines están casi listos para volver a casa, mientras otra decena esperan para ser restaurados. Recostados sobre la pared, los violonchelos también hacen cola en el espacio que Marco Antonio Barrios ha destinado para su taller.

A la fecha ha restaurado aproximadamente 200 instrumentos antigüos de artistas y coleccionistas guatemaltecos y extranjeros. Es una mano experta en la que los expertos confían.

Marco Barrios ha restaurado por lo menos 200 instrumentos de cuerda. Aquí, en su taller, donde trabaja en varios violines.

Comparte esta tarea con la de intérprete de violín en la Orquesta Sinfónica Nacional y la de catedrático y coordinador del cuerpo docente de cuerdas en el Conservatorio Nacional de Música.

En el taller de los hermanos Uberto y Manuel Solís, ambos ya fallecidos, aprendió el oficio de la restauración. Iniciaba en esa época sus estudios en el Conservatorio.

Debido a la vocación de su padre, el médico y compositor Marco Antonio Barrios, creció en un ambiente musical . En algún momento le dijo que quería estudiar violín. “Él me llevó a la Terminal y allí me compró un violín que costaba Q5 con todo y arco, era como una especie de caja de cartón -cuenta-. El arco, en lugar de ser de pelo de caballo era de yute, de pura fibra vegetal. Entonces mi papá, con muy bien tino, me dijo: 'si querés un mejor violín, mejorémoslo nosotros'”.

Juntos le cambiaron de color varias veces. Probaron distintos aceites, con barniz comprado aquí, con colorantes para otras cosas. Este fue el inicio de su gusto por la restauración.

Su maestro de violín, José Luis Abelar le recomendó que fuera al taller de Manuel Solís, fabricante de violines. A partir de entonces iba por las tardes al salir de sus clases en el Conservatorio.

“Para mí era mágico llegar y encontrar los dos viejitos que eran como de este alto (señala una baja estatura), ambos de pelo blanco y con su overol, uno, entre el montón de imágenes religiosas con caras de la Pasión, y el otro, con gran desorden de violines por todos lados”.

Barrios también considera su formador al maestro Walter Kirschfink, que puso en sus manos varios instrumentos cremoneses del siglo XVIII.

“Me formé de primera mano con instrumentos históricos -comenta-. Me ha servido para mi trabajo de valuador y para reconocer ciertas características porque hay cosas que parecen y no son, hay cientos de instrumentos que dicen Antonio Stradivari, pero no lo son”.

Años de dedicación

Ahora, Marco Barrios es el único restaurador de este tipo de instrumentos de cuerda que hay en Guatemala y uno de los dos que hay en Centroamérica. El otro está en Costa Rica.

Los afiches que tiene pegados en la pared de su taller son específicos para gente que trabaja en restauración. Los modelos de los violines están a tamaño real y fueron impresos con un proceso fotográfico en que los pigmentos son exactamente como los del original.

“Lo importante de la restauración, dice, es que tiene uno que conocer no sólo los diseños sino también las fórmulas de los barnices, cuál era la proporción de ciertas cosas respecto a las que se debe trabajar la restauración”.

Los tintes no se deben retocar, explica, “porque sería un acto vandálico, algo así como que uno viera una pieza maya y dijera: ‘ese glifo no se ve muy bien’, y toma un marcador y lo completa. Parte del gusto de los instrumentos antiguos es esa pátina de uso”.

Otra característica es que los violines no son sólo piezas artísticas sino que son eminentemente utilitarias. Con el uso sufren cambios de temperatura, cambios de humedad.

Si alguien inexperto interviene un instrumento puede echar a perder una pieza. “No puede uno, de forma audaz, entrarle a un instrumento que ha permanecido en buen estado por 200 años y por un mal procedimiento destruirlo en menos de una hora”, concluye.

El artista

Marco Antonio Barrios (1961) se dedica a la música como intérprete y restaurador.

  • Licenciado en Música y Arquitectura.
  • Especialista en restauración de instrumentos de cuerda.
  • Es miembro del consejo directivo de la Orquesta Sinfónica Nacional.
  • Catedrático del Conservatorio Nacional de Música.
  • Ha participado como solista e integrante de orquestas sinfónicas y grupos de cámara en Centroamérica, Estados Unidos y Puerto Rico.
  • Es primer violín del Cuarteto Contemporáneo de Guatemala.

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