“No es lambisconería”
Conversación con Alexander Sequén-Mónchez, autor de Contrapoder, recopilación de entrevistas al escritor Marco Antonio “el Bolo” Flores, quien también estaba allí, listo para intervenir.
Texto e ilustración: Gustavo Adolfo Montenegro
Este libro más parece una exaltación, un homenaje a “el Bolo” Flores, de parte de un escritor que lo admira o que quiere ser como él...
— Sequén: “En Guatemala no hay tradición de reconocimiento. O se ensalza como pasó con Mario Monteforte, o se denigra con el ninguneo. En el caso de Marco Antonio, hay de mí una admiración, pero también un diálogo. No es lisonja ni lambisconería. Porque ni él está para tener pupilos ni yo para tener maestros”.
¿De quién fue la idea del libro?
— Flores: Fue de Sequén. De hecho, yo no muy entendía qué quería hacer. Vi que era un enfoque crítico, de la historia de este país y de mi persona, con su propio aporte como editor. Es la síntesis inteligente de una serie de conversaciones publicadas
— Sequén: A lo largo de 40 años…
— Flores: Déjame terminar. Es un trabajo de síntesis, no de homenaje. Yo no he promovido ni promoveré a nadie: me caen en los huevos los cortesanos y los lambiscones. Quien piense lo contrario, es su pura mala suerte.
Pero sí parece homenaje...
— Sequen: Algunas entrevistas son piezas clave para entender las circunstancias sociales, políticas y bélicas de una época desde el punto de vista de un protagonista. Es homenaje en el sentido de que escogí a Marco Antonio y no a otro autor…
— Flores: No lo miro como homenaje.
¿Y a quién más pudo escoger?
— Sequén: Estaba Monteforte, pero en Marco Antonio hay una coherencia de cuatro décadas.
¿Cuánto tardó la búsqueda?
— Flores: Casi un año. Fueron meses de diálogo. Yo le ayudé a conseguir copia de algunas entrevistas...
— Sequén: En la Hemeroteca Nacional contrasté las copias con los originales. Fue trabajo crítico, y no una apología desordenada y falsa.
Hay también entrevistas que “el Bolo” hizo a otros escritores…
— Sequén: Son diálogos con intelectuales de Centroamérica, como Ernesto Cardenal (poeta y activista de la izquierda nicaragüense)
— Flores: Cuando todavía éramos amigos, pero lo puse como camote...
— Sequén: Ya se intuyen los rechazos intelectuales que hubo hacia Flores tras la publicación de (la novela) Los Compañeros (en 1976)
— Sequén: Hay otro intercambio de opiniones valioso para nuestros críticos literarios. Es el diálogo con Luis de Lión (escritor guatemalteco 1939-1984), donde él mismo se adelanta a sus falsos discípulos poniendo en entredicho esa concepción étnica y fundamentalista sobre su vida y su trabajo...
— Flores: …que ahora le atribuyen.
Ahora recuerdo que oí por allí que Los Compañeros tiene influencia de El Tiempo Principia en Xibalbá, de De Lión.
— Flores: Él tuvo la mía.
— Sequén: La novela de De Lión tenía una paternidad asturiana e influencia del realismo mágico. Lo malo es que en Guatemala la muerte trágica es pasaporte a la inmortalidad acrítica.
— Flores: En Guatemala, la cultura es necrófila. Se olvidan del personaje y lo mitifican. Luis inició esa novela (El tiempo principia…) en 1970 y publicó un capítulo en marzo de 1971 en un suplemento cultural del diario La Nación. Para ese entonces, Los Compañeros ya estaba terminada y la había leído José Mejía Fernández Iglesias, en Panamá, y Otto Raúl González, en México. Luis y yo vivíamos a dos cuadras: él en Monserrat y yo en Monte Real, zona 7. Nos cruzábamos la carretera a San Juan (Sacatepéquez) para irnos a tomar los tragos. Discutíamos sobre literatura, aunque nunca se atrevió a presentarme los textos de su novela. Sólo me contaba que la estaba haciendo. Es por eso que tengo la impresión de que el texto que se publicó ya no era el mismo de Luis…
¿Por qué tiene esa impresión?
— Flores: No es impresión. Tengo la certeza de que a ese texto le metieron mano.
Volviendo al libro, ¿qué es lo que más detesta de una entrevista?
— Flores: La entrevista tiene un sentido mediático. A veces lo que el entrevistador quiere es salir rápido del chance. Es cuando preguntan cosas trilladas y no le queda al autor sino tratar de enmendar la plana contestando algo que valga la pena.
— Sequén: A veces quienes ejercen en el medio periodístico padecen de pereza mental… La entrevista necesita de curiosidad y rigor, también imaginación.
¿Podría decirse que este libro fue motivado por la amistad?
— Flores: La amistad no existe, y lo digo por experiencia. Las personas que se han acercado a mí desde el punto de vista amistoso y seudoliterario, siempre me han traicionado.
— Sequén: Yo me considero amigo de Marco Antonio. Pero en literatura se ha generado una moda de autobombo. Así, con Monteforte, por ejemplo, sus “amigos” lo vendían como el segundo mejor escritor después de Asturias, para obtener su beneplácito...
— Flores: Monteforte era mal escritor. Ninguna obra suya alteró la literatura guatemalteca ni latinoamericana. Era un excelente sociólogo.
— Sequén: Su novela, Una manera de morir, ha sido pontificada, aunque tiene un lenguaje acalambrado. Tiene una crítica al partido comunista de la cual el mismo Monteforte se retracta después. No es el caso de Flores con Los Compañeros. A pesar de toda la porquería que le cayó, nunca se ha retractado.
— Flores: Monteforte ha sido servil con los gobiernos. Recibió dinero de Vinicio (Cerezo, presidente 1985-1990). Q350 mil por cada obra de teatro que le patrocinó el Gobierno y por el libro ditirámbico que le hizo. Fue gente lacayuna frente al PRI en México y frente a (Jorge) Serrano (presidente 1990-1993) en Guatemala. Fue lacayo del gobierno de (Alfonso) Portillo. Éste le regaló US$80 mil para que hiciera su película (Donde acaban los caminos) y eso me lo dijo el mismo Portillo.
Ahora que habla de Portillo, me contaron que le dio dinero a “el Bolo” Flores para la revista La Ermita y que por eso Flores le publicó un artículo.
— Flores. En esa reunión, Portillo me ofreció $20 mil para La Ermita. Yo no me comprometo con vos mano, le dije.
Pero le publicó el artículo...
— Flores: Una nota de cine sobre (Akira) Kurosawa. Pero estaba mala. Se la devolví y la corrigieron.
Y si sabía que otros se la corrigieron, ¿por qué la publicó?
— Flores: Era un trabajo interesante…
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