Semanario de Prensa Libre • No. 19 • 14 de Noviembre de 2004    


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D cultura

Explorador del siglo XIX
El arqueólogo austríaco Teobert Maler estudió y documentó Topoxté y Yaxhá hace ya 100 años. Sus mapas y escritos aún tienen vigencia.

Por Liliana Pellicer

“Mientras remaba hacia el distante poblado de Yaxhá, cuidadosamente observé las verdes contornos de los bosques en la ascendente costa norte, claramente definido contra el cielo azul sin nubes. Al hacerlo me di cuenta de la extendida cadena de elevaciones que aparecen aquí y allá. Me sentí convencido de que indicaban una antigua extensa ciudad, la exploración que me propuse ejecutar enseguida”. Este texto se escribió hace 100 años cuando Teobert Maler, arqueólogo y arquitecto de nacionalidad austríaca, llegó a Topoxté y Yaxhá. A pesar de no haber sido el primero en llegar, sí fue el que, por primera vez, documentó de manera científica las ruinas mayas y las consideró vestigios de una cultura precolombina.

Arriba, el estado actual del monumento. Abajo, el plano que realizó Maler de la arquitectura de Topoxté en 1904.

En 1834 los científicos empiezan a estudiar la península de Yucatán, sin embargo, no llegan a penetrar en Petén. Años más tarde, en 1890, comienzan las incursiones en la selva petenera. Maler fue el tercero en llegar en 1895, aunque regresó en 1904 para realizar un recorrido más exhaustivo. “Después de terminar mis exploraciones en Tikal yo estaba listo para partir el 15 de Noviembre, 1904. Ya que no había algo de interés, desde mi punto de vista, en el camino de Tikal al Remate el cual ya había yo recorrido muchas veces, decidí esta vez atravesar la jungla en dirección sur-este, para salir posiblemente en el lago Yaxhá. De ahí me propuse dirigirme a Benque Viejo y, después, conseguí las provisiones necesarias, para emprender desde ese punto la exploración de las grandes ciudades ruinas que yacían al este de Tikal, -una ruta muy tortuosa para estar seguro”.

Como él mismo relata en su diario, llegó a Topoxté el 17 de noviembre, tras un viaje de tres días a pie desde Tikal. La naturaleza era entonces aún más agreste de lo que es hoy y la vida en la selva era difícil: “Mientras éramos molestados un poco por los mosquitos y la luna brillaba radiante, la noche transcurrió muy placenteramente, pese a los aullidos de los gatos monteses que merodeaban entre los arbustos. Los Indios los llamaban cuayu, y les advertían a los heroicos hombres de Tenosique que mantuviesen su guardia, ya que estos hermosos gatos eran muy bravos y atrevidos, y tenían la mala costumbre de saltar sobre las hamacas durante la noche y rasgaban los ojos de los durmientes”.

Mapas centenarios aún vigentes

Durante este viaje, Maler realizó su mayor aportación a la arqueología maya: su minucioso registro de todo aquello que veía y estudiaba. Su formación como arquitecto le dio la posibilidad de documentar los yacimientos con precisos mapas y completarlo con fotografías y escritos. “No podemos más que pensar que Teobert Maler fue un raro erudito que, bajo el aspecto de explorador y aventurero de finales del siglo XIX, tenía ya un espíritu innovador con una gran clarividencia sobre la calidad e importancia del legado maya y la necesidad de articular sistemas avanzados de documentación e información, utilizando los medios más punteros de su época, para defender y publicar la necesidad de conservar en su medio y en su integridad estos importantes monumentos. La contemplación actual de estas fotografías y dibujos nos lleva a rememorar esas épocas, al recrear ese ambiente cargado de sensaciones de la selva petenera, y a rendir un gran homenaje a este gran pionero de la defensa de la arquitectura y la cultura mayas”, explica en el libro Espacios Sagrados Gaspar Muñoz Cosme, director del proyecto de restauración del Templo 1 de Tikal.

Su trabajo fue tan importante que, aun hoy, sus mapas se utilizan como guía para buscar sitios arqueológicos. “Sus documentos son válidos 100 años después”, comenta Óscar Quintana, director del proyecto Yaxhá-Nakum-Naranjo. “Mapeó lugares que todavía no hemos sido capaces de encontrar. Hay personas que siguen sus diarios para estar donde él estuvo y buscan entre la basura de los lugares donde acampó con la esperanza de encontrar algo que fuera de su propiedad”, añade.

Durante el período que Maler estuvo en Guatemala visitó diferentes sitios arqueológicos, aunque Tikal, Yaxhá y Topoxté son los más conocidos. Los estudios que escribió en esa época son hoy obras de referencia para la arqueología moderna, por ello, se están preparando diferentes actos para conmemorar la visita del arquitecto al país. Festejos en Yaxhá y Naranjo; y una exposición sobre la vida y obra de Maler son los más representativos.

Su paso por Guatemala

Teobert Maler trabajó en el área de la península de Yucatán e hizo dos viajes a Guatemala en los que documentó la arqueología maya de Petén.

  • 12 de enero de 1842: nace en Italia.
  • Entre 1962 y 1964: adopta la nacionalidad austríaca.
  • 1 de enero de 1865: Maler desembarca por primera vez en el continente americano, concretamente, en Veracruz.
  • Mayo y junio de 1895: realiza su primera exploración del Lago Petén y Tikal.
  • 8 de agosto al 5 de noviembre de 1904: segunda exploración de Tikal.
  • Noviembre y diciembre de 1904: visita a la Isla Sagrada de Topoxté en el Lago Yaxhá.
  • Enero de 1905: exploración de Benque Viejo.
  • De febrero a abril de 1905: viaje a Naranjo.
  • 1908, 1910 y 1911: publica Explorations in the Department of Petén, Guatemala, donde se habla de siete sitios arqueológicos: Isla Topoxté, Yaxhá, Benque Viejo, Naranjo, Motul de San José, Petén-Itzá y Tikal.
  • 1917: Falleció sólo y arruinado en Mérida, México.
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