Voces
Dormido en la "U"
Por: Cristian Noé Dávila
La clase había iniciado. Los alumnos continuaban entrando sin darle mayor importancia a la presencia del catedrático. Entre las explicaciones del abnegado licenciado se escuchaban risas, palabras sueltas, maltratos y algún extraño sonido.
Miré a la izquierda: alumnos riéndose, otros con celular al oído. Miré a la derecha: la tertulia y la comida se hacían presentes. Miré hacia atrás: el aburrimiento, cansancio y sueño se habían apoderado de unos cuantos. Miré hacia el frente: pocos prestaban atención a la magistral clase de tan peculiar maestro.
Mi pensamiento continuaba divagando, paulatinamente fui entrando en somnolencia. Después de varios momentos, regresé a la triste realidad... la clase aún seguía. El catedrático preguntó sobre algún personaje histórico, alguien respondió que Harry Potter. La hilaridad entre el grupo de revoltosos -al cual pertenecía la humorista- duró más de cinco minutos, aunque no puedo negar que fue extremadamente gracioso.
Las puertas se abrían y cerraban, alumnos salían, entraban y volvían a salir; algunos regresaban por respeto, otros preferían su estabilidad psicológica y no volvían.
La desesperación empezó a envolverme. Antes de entrar en una crisis nerviosa preferí entablar conversación con una persona a quien parecía no importarle lo que ocurría. Media hora después la clase había finalizado y me apresuré a preguntar sobre las tareas para la próxima clase.
Este tipo de situaciones existen y los alumnos somos las víctimas. Pero no nos lamentemos, saquemos provecho a estas circunstancias y pensemos que algún día acabarán... al finalizar el semestre o el año, pero acabarán.
Esta historia, no sé si es ficticia o real. Por momentos creo que la inventé, pero ocurrió y sólo la plasmo al papel. Quizá sea la lamentable realidad universitaria, o talvez, ese día llegué con mucho sueño y dormí durante toda la clase, perdiéndome así, de uno de los aprendizajes más importantes de mi vida. |