Día a día
La declaración de un funcionario inicia el camino de un producto que termina en sus manos.
Por Francisco Martínez
“Terror en los autobuses” fue el título del reportaje que el médico Carlos Mérida leyó el domingo 17 de octubre en el municipio de Barrillas, Huehuetenango. En sus manos tenía el diario Prensa Libre de ese día, después de un recorrido de aproximadamente 410 kilómetros.
En lo que no pensó Mérida fue que esa noticia llegaba a sus manos después de un recorrido por varias salas y diversos aplicaciones tecnológicas en Prensa Libre.
La primeras en conocer la información que Mérida leyó la tarde del domingo fueron las periodistas españolas Maite Garmendia y Gema Palencia, quienes, luego de analizar una encuesta, entrevistaron a funcionarios y ciudadanos el miércoles 13 de octubre.
El reportaje fue escrito, editado y corregido el jueves y viernes, y después enviado a la sección de diseño para montar las ilustraciones que en esos mismos días había trabajado el infografista Gonzalo Hernández.
Con esto el reportaje terminaba su recorrido por la sala de redacción, para iniciar su travesía, a eso de las 21 horas, por el departamento de pre-prensa. Comenzaba el proceso de ordenamiento de páginas, en diferentes secciones, a través de negativos y placas.
Conforme transcurre la noche, el diario va tomando forma y el reportaje Terror en los autobuses inicia las páginas 2 y 3 de un nuevo periódico.
Después de algunos minutos, las placas del reportaje son enviadas al departamento de talleres, ubicado en el sótano, para que sean impresas en las máquinas Harris, lo cual sucede hacia la medianoche. Pero estas páginas apenas constituyen una parte de las noticias nacionales que se empezaron a imprimir desde las 19 horas, cuando fueron reproducidas otras secciones, como las de Opinión, Negocios, Internacionales o Buena Vida, por ejemplo.
A eso de la medianoche, los intercaladores del departamento de circulación toman el protagonismo, ya que principian a armar el diario y le agregan los suplementos que con anticipación se han impreso, como por ejemplo Weekend, que ese día salió con el titular Cimientos de Esperanza.
A eso de las 0:30 horas, los primeros periódicos están listos. Es el momento de cargar los primeros camiones y paneles que llevaron el diario a los departamentos más lejanos del país. El primero en salir es el que va a Petén y que regresará a la capital a eso de las 16 horas.
Enseguida salen los que van a Chiquimula, Cobán, Quetzaltenango, Quiché y otros. Hora y media después, llegan con sus picops los sectoristas de la capital, quienes lo repartirán a los voceadores que cada mañana lo ofrecen en medio del tráfico. A otros miles de lectores les llegará a través de un repartidor de suscripciones. Al terminar con la lectura del ejemplar, el diario cumple con un ciclo que cada día se repite, para volver a llevar a miles de lectores un nuevo producto. |