Semanario de Prensa Libre • No. 10 • 12 de Septiembre de 2004    


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Génesis de una patria
Para algunos nació en la capital un 15 de septiembre. Pero su vida se ha decidido en otros sitios, a veces arrullada por cañones. Estos son algunos de los lugares en donde la historia de Guatemala cambió de dirección.

Por: Gustavo Adolfo Montenegro
Fotos: Carlos Sebastián

Érase una vez una república recién nacida (sólo tenía 4 años) que se vio frente a la posibilidad de dejar de existir a tan joven edad. Pero quiso la suerte que aquella mañana del 2 febrero de 1851, el viento soplara en otra dirección.

La vida de la República de Guatemala no hubiera sido igual sin ancestros como Atanasio Tzul o Mariano Gálvez; sin patriarcas como Rafael Carrera, Miguel García Granados o Justo Rufino Barrios, que escribieron la biografía de la nación en sitios cruciales como Quetzaltenango, Chiquimula o Sololá.

Disparos, gritos y todo el fragor del combate se vive en la dramatización sonora que acompaña a la maqueta de la Batalla de La Arada, Chiquimula, en el Museo de Armas. Fue realizada tras una minuciosa investigación histórica y topográfica.

“Son eventos decisivos que a veces no se valoran en su justa dimensión, porque la tendencia ha sido borrar o ignorar lo que logró el rival antecesor. Por tendencias políticas, no siempre se valoran los motivos y los hechos”, dice la historiadora Artemis Torres. “El reto es redescubrir esos eventos que fueron moldeando al país”, agrega. Estos son algunos sucesos clave en los primeros 100 años tras la independencia.

San José, La Arada: 1851

En 1847 Guatemala había sido declarada como república independiente, y el presidente de El Salvador, Doroteo Vasconcelos, del Partido Liberal, odiaba a Rafael Carrera, conservador, comandante del Ejército guatemalteco. Vasconcelos quería revivir la Federación Centroamericana y por ello se alió con Juan Lindo, gobernante de Honduras, contra Guatemala. Reunieron en el pueblo fronterizo de Ocotepeque, a unos 4 mil soldados, a las órdenes de 11 generales. Confiaban en derrotar al ejército de Carrera, que contaba sólo con mil 500.

15 de enero de 1851: Vasconcelos envía una carta, desde la frontera, al gobierno de Guatemala, presidido por Mariano Paredes: “He llegado -decía- a esta ciudad a hacerme cargo del mando en jefe del ejército conforme a la constitucion de El Salvador y vengo plenamente autorizado para entenderme con su gobierno en todo lo que conduzca al objeto que ha puesto en armas a los de estos Estados”. El correo llegó el 21 pero ni tiempo hubo de responder pues el 22 los aliados estaban en territorio guatemalteco.

23 de enero: otra carta, para pedir la renuncia del gobierno de Paredes y la expulsión de Rafael Carrera. Además una condición: que los ejércitos de El Salvador y Honduras pudieran establecer bases en Guatemala.

El historiador Lorenzo Montúfar dice que Carrera había mandado a El Salvador, semanas antes, a un presunto comerciante mayorista que en realidad era espía. Además, hizo correr el rumor de que los liberales salvadoreños venían a demoler todas las iglesias, para así tener más adeptos para su causa. "Sin duda Carrera era un tipo inteligentísimo, pues manipuló hasta a la Iglesia para contar con su apoyo", opina Lucila Sierra, directora del Museo del Ejército, en donde está recreada, en una maqueta, la batalla de La Arada: la que definió el poderío conservador en Guatemala por las siguientes dos décadas.

Una estrategia audaz

Carrera ubicó sus tropas en la estratégica meseta de San José La Arada, Chiquimula. El 1 de febrero, el general Isidoro Saget, del ejército salvadoreño, ordenó que las fuerzas rodearan a Carrera.

El 2 de febrero, a las 9 de la mañana, ordenó al general Cabañas que atacara. “En ese momento, Carrera hizo un movimiento astuto. Quemó unos cañaverales para impedir el paso a los enemigos por otros flancos. Tuvo suerte porque aquel día el viento soplaba de arriba hacia abajo”, refiere Sierra, quien investigó el suceso para realizar la maqueta. Cabañas estaba “llevando su gente al matadero”, opina el historiador Federico Hernández de León.

Cabañas pidio refuerzos a Saget pero éste sugirió a Vasconcelos la retirada. Más de 500 invasores fueron muertos y 200 capturados. Rafael Carrera fue ascendido a Capitán General del Ejército de Guatemala, la república de pocos años que había huído, para bien o para mal de sus hermanas.

En todo caso, el historiador Hernández aclara que en el artículo 5 de la declaratoria de República dice: “La absoluta independencia en que ahora se constituye esta república no será jamás un obstáculo a la reorganización de Centro América y los otros Estados que hallarán perpetuamente en Guatemala la misma favorable disposición de su antigua confraternidad”. Una copia de esta partida de nacimiento, puede ser vista en en la exposición permanente del museo. En ella están las firmas de numerosos ciudadanos de la época, incluidos algunos prominentes políticos del partido Liberal.

1819: Totonicapán
Atanasio Tzul encabeza una rebelión
por los derechos indígenas

En 1811, los indígenas momostecos Juan Peruch, Diego Vicente, Diego Ajtún y Martín Lajpop se presentaron ante la Audiencia de Guatemala para protestar por los altos tributos. De vuelta en Momostenango, tomaron represalias contra el párroco y las autoridades, por lo cual se ordenó su captura. Cuando los encarcelan, el pueblo se amotina y los libera. Además, establecieron bloqueos y vigilancia en los caminos.

Cuando depusieron su actitud, fueron de nuevo encarcelados y azotados en público, por orden del cura, según refiere el escritor Juan F. Cifuentes. Las protestas se repitieron en 1819 y 1820. Juan Peruch fue encarcelado. Cuando los Principales fueron a Momostenango a pedir su libertad, ellos también fueron apresados.

En julio de 1819, otro indígena: Atanasio Tzul atrae a su movimiento a los rebeldes momostecos. Tzul era llamado “Señor”, “Gobernador” y “Vuestra Merced”, por los mismos indígenas. Cientos de momostecos fueron a Totonicapán para luchar al lado de Tzul quien se declaró gobernante. Su movimiento fue derrotado el 5 de agosto.

Tras la Independencia de 1821, los rebeldes intentaron recuperar los tributos pagados a los alcaldes anteriores. Juan Peruch ya era síndico. Quienes no pudieron reponer lo recaudado fueron presos.

La confusion producida tras la anexión a México hizo que los momostecos establecieran vínculos directos con Vicente Filísola, el gobernante mexicano e incluso marcharon hasta Chiapas. Durante años guardaron la intención de romper con la Federación Centroamericana. Cuando los cabecillas fueron encarcelados, estalló la violencia en San Francisco El Alto y Momostenango.

La rebeldía de esta región continuaría siendo decisiva en el curso de la historia de Guatemala.

Atanasio Tzul.

1838: Los Altos
La creación de dicho Estado dejaba
a Guatemala reducida a la mitad

El 2 de febrero de 1838 fue declarado el Estado De los Altos (integrado por Quetzaltenango, Sololá, Suchitepéquez y Totonicapán) con la aprobación del Congreso de la Federación (dominado por liberales). Marcelo Molina fue nombrado Jefe de Estado y el general Agustín Guzmán, segundo jefe.

El 25 de diciembre de 1838 se instaló la Asamblea Constituyente, en Totonicapán. El Estado de Guatemala (presidido por conservadores) perdería la mitad de su territorio y la zona de mayor producción agrícola. El Estado de El Salvador (de gobierno liberal) apoyó a Los Altos. “La supuesta crueldad del gobierno de los altos para con los indios y el haber echado a los comisionados de Guatemala fueron pretexto para que el gobierno de Guatemala preparara, con la más refinada hipocresía, una invasión contra estos pueblos, cuya alianza con El Salvador no podían ver sino con recelos los amigos y partidarios de la hegemonía de Guatemala”, comenta el historiador Jesús Carranza.

El 24 de enero de 1840, unos 2 mil soldados, al mando del Jefe Supremo del Ejército, Rafael Carrera, cruzaron las fronteras de Los Altos. Entraron en San Andrés Semetabaj, luego sobre Sololá y Panajachel. El general Guzmán salió al combate el 26 de febrero y perdió. Carranza cuenta: “Allí le patearon, le desnudaron, le arrancaron la barba a tirones”.

El 29 de febrero a las 11 de la mañana, Carrera entró a Quetzaltenango y el 30 enarboló una bandera negra en el Palacio Municipal, con las palabras "Descanse en paz". El Jefe de Estado, Molina, fue hecho prisionero también. Carrera exigió la firma de actas que declaraban la reincorporacion del estado de Los Altos a Guatemala.

1871: Patzicía
Lugar emblemático y estratégico
para el triunfo de la Revolución Liberal

Tras una prolongada campaña, que había empezado en Tacaná, San Marcos, el ejército liberal, encabezado por Miguel García Granados y Justo Rufino Barrios llegó al poblado de Patzicía, Chimaltenango, en donde elaboraron un acta en la que desconocían al gobierno del conservador Vicente Cerna.

El 5 de junio entro en Totonicapán el ejército liberal. Allí fue refrendada el acta de Patzicía. Por aclamación se designó presidente al general Miguel García Granados. “La Revolución triunfó desde ese momento y el edificio con tanto afan creado por la gente conservadora comenzó a demoronars en ruinas.

El ejército perdió la moral. El pánico mordía las piernas de de losoldados”, cuenta el historiador Ramón A. Salazar. Sin embargo, se enteraron de que el presidente Vicente Cerna se dirigía a Totonicapán al frente de un ejército de 6 mil hombres. Barrios y García tenías unos 800 . A las 5 de la mañana del 23 de junio comenzó el combate.

A las 3 de la tarde, Cerna decidió retirarse. Todavía pasó por Chimaltenango, sin que se le desbandase la tropa, no tanto por unidad sino por miedo a los revolucionarios.

En tres meses, los liberales libraron cinco batallas que fueron decisivas para la caída de Cerna: En Tacaná, Retalhuleu, Laguna Seca, Tierra Blanca y San Lucas Sacatepéquez.

El 29 de junio comenzaron a llegar a la capital muchos de los derrotados en la última batalla, en San Lucas. “Mustios y tristes venían sin armas ni esperanza a acogerse tras los muros de la ciudad. Cerna había huido, por caminos extraviados, rumbo a El Salvador”, cuenta Federico Hernández.

De aquella fuga surgió un estribillo que ridiculizaba al ya no tan flamante mariscal:

Sigamos compatriotas
La senda de la gloria
Que tras esta victoria
Mil otras nos vendrán
Porque al estruendo grave
Que el remington ostenta
Huyó mamá Vicenta
De Totonicapán.

1920: Bulevar 30 de junio
Miles de ciudadanos exigen la renuncia
del dictador Manuel Estrada Cabrera.

En contraposición a los eventos descritos antes, la gran manifestación del 11 de marzo de 1920 demuestra que para cambiar la historia no se precisa sólo de armas.

Unos 30 mil ciudadanos y correligionarios del partido Unionista (en fotografía) salieron en una caminata desde su sede, en la actual zona 1, hasta el Cuartel de Artillería, sobre el bulevar 30 de junio, hoy Avenida La Reforma. En este edificio sesionaba la Asamblea Nacional. Uno de los dirigentes unionistas era Arturo Ubico., padre de Jorge Ubico Castañeda, quien 10 años después continuaría la triste tradición de las dictaduras en Guatemala.

Los dirigentes unionistas entraron a la Asamblea pero los estudiantes fueron hostigados por los guardias. “Hubo forcejeo, insultos, algunos disparos. Estudiantes hubo que con los ojos ardientes, las manos crispadas y los cabellos al aire se rompieran las ropas que cubrían sus pechos y gritaran: Disparen cobardes, disparen”, cuenta Federico Hernández, testigo presencial.

En el alboroto quedó muerto Benjamín Castro, un joven peluquero. El 27 de marzo, el dictador Estrada Cabrera convocó a los unionistas a firmar un pacto en el que garantizaba los derechos ciudadanos. Quizá quería ganar tiempo.

El 4 de abril lanzó un manifiesto de promesas, como la de no ejercer más represión política...pero cuatro días después la Asamblea lo declaró mentalmente incapaz de ejercer el cargo de presidente. El 15 de abril, Estrada Cabrera renunció y fue conducido a prisión. La muerte del humilde peluquero también pasó a la historia.

Unos 30 mil ciudadanos y correligionarios del partido Unionista exigen la renuncia del dictador Manuel Estrada Cabrera .

Otra rebelión

En agosto de 1897, el presidente José María Reyna Barrios se reeligió.

Esto despertó un alzamiento militar en el Occidente del país, encabezado por los coroneles Próspero Morales y Daniel Fuentes Barrios, candidatos presidenciales hasta entonces.

El 7 de septiembre, Manuel Reyna, hermano del presidente fue apresado por Fuentes Barrios. Hubo represalias en Quetzaltenango: las víctimas fueron el alcalde Sinforoso Aguilar y Juan Aparicio.

Esto desató la furia de los revolucionarios el 13 de septiembre. Lograron tomarQuetzaltenango y contaban con 10 mil hombres. Para el 3 de octubre tenían vgilancia desde Ocós, San Marcos, hasta Cantel. Pero se tardaron en actuar y las tropas del gobierno terminaron derrotándolos.

Forjadores de la nación

Con aciertos y errores, definieron la historia de Guatemala.

Mariano Gálvez (1790-1862): Fue abandonado en la casa de Fray Toribio Carvajal, quien lo entregó a una familia pudiente. Se doctoró en 1819.

Fue síndico de la municipalidad de Guatemala; consejero privado de Gabino Gaínza en su gobierno y muy probablemente el organizador de la sesión del 15 de Septiembre de 1821, fecha en que fue proclamada la Independencia de Centroamérica.

En 1831 fue electo Jefe de Estado de Guatemala. Durante su gobierno se hicieron importantes reformas legales. Durante la epidemia de cólera fue acusado de envenenar el agua, cuando en realidad lo que había mandado hacer era clorarla.

Esto aceleró su derrocamiento. Exiliado en México desarrolló una carrera diplomática brillante. Murió en 1862.

Rafael Carrera (1814-1865): Hábil estratega militar. Durante mucho tiempo se lo pintó como un analfabeta.

Sin embargo, tenía ascendendientes españoles y se casó con la hija de un finquero de Mataquescuintla Jalapa.

Encabezó en 1837 un movimiento guerrillero que derrocó a Mariano Gálvez. Como comandante del ejército impidió la formación del Sexto Estado de los Altos.

El 13 de abril de 1839 tomó por sorpresa la plaza de Guatemala, colocando en el Gobierno a Mariano Rivera Paz. En 1851, tras el triunfo de La Arada, la Asamblea Nacional lo nombra presidente. Toma posesión el 6 de noviembre.

En 1859 firmó un tratado con el gobierno británico, cediendo el territorio de Belice. El 21 de marzo de 1847 proclamó la República de Guatemala. Murió el 14 de abril de 1865, de disentería.

Miguel García Granados (1809-1878): Nacido en Sevilla, España, fue traído a Guatemala a los 2 años de edad.

Hizo pública su protesta en contra del régimen conservador de Vicente Cerna. El 3 de junio de 1871, tras una larga campaña, logró con sus tropas llegar a Patzicía, Chimaltenango. Allí levantaron un acta en la que desconocían al gobierno conservador.

Posteriormente sería aclamado en Totonicapán como presidente provisorio del nuevo gobierno liberal. Fundó la Escuela Politécnica y decretó los actuales colores de la bandera, así como el escudo nacional. Falleció el 8 de septiembre de 1878, a la edad de 69 años.

Justo Rufino Barrios (1835-1885): Nació en San Lorenzo, San Marcos. Peleó contra el régimen conservador de Vicente Cerna.

Se alió a Miguel García Granados en marzo de 1871 y entraron triunfales a la ciudad el 30 de junio.

Presidente de Guatemala desde 1873. Firmó el contrato de construcción del ferrocarril; promovió una nueva constitución, favoreció el cultivo del café. Su error fue firmar de un tratado con México, cediendo los territorios de Chiapas y Soconusco, reclamados desde la disolución de la anexión a México.

Murió en Chalchuapa, El Salvador, durante en una batalla en la que intentaba la unión centroamericana por la fuerza.

José María Reyna Barrios (1854-1898): Nació en San Marcos. A los 14 años ya estaba en el ejército, como corneta de órdenes.

Su tío, Justo Rufino Barrios dirigía el ejército que peleaba contra Vicente Cerna.

Reyna fue electo presidente por voto popular. Tomó posesión del cargo el 15 de marzo de 1892. Su error fue querer reelegirse en 1897, mediante una maniobra en la Asamblea Nacional.

Su obra urbanística aún existe en el país. Fue asesinado el 8 de febrero de 1898 por el ciudadano alemán Oscar Zollinger, que también fue baleado.

Se sospecha que el autor intelectual del crimen fue Manuel Estrada Cabrera, quien le sucedería en el cargo y cuyo régimen se prolongaría por 22 años.

 
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