Ocaso de oficios
Los avances tecnológicos dejan atrás a los reparadores de aparatos que una vez fueron sinónimo de modernidad.
Por: Julieta Sandoval
Foto: Carlos Sebastián
Hay lugares en los que pareciera que el tiempo se detuvo. Ahí llegaron para ser reparados algunos de los primeros objetos que representaron la modernidad y el progreso en el país, pero con los avances tecnológicos ahora pueden ser considerados antigüedades. Esto hace que cada vez sean menos los negocios en donde reparan aparatos de décadas pasadas.

David Lemus repara instrumentos musicales en un pequeño taller. |
Al llegar a uno de estos establecimientos, en el Centro Histórico en donde se encuentra la mayoría, puede observarse un reloj de cuerda de 1870 que cuelga de la pared. Es la relojería de Leonel García, quien tiene 50 años de arreglar los instrumentos que dan la hora. Su oficio de reparador empezó con los de cuerda y péndulo, pero éstos fueron desplazados por los análogos y digitales, lo cual lo obligó a recibir cursos para estar al día de los avances.
Pero en el negocio de García van pasando los minutos y las horas, y ahora hay menos trabajo que antes, por la nueva tecnología que los ha hecho relojes desechables. “Es más fácil tirarlos que repararlos. Pero creo que siempre habrá hora y aparatos que reparar”, dice, por lo que no cree que su oficio se acabe tan fácilmente.
En otro punto del Centro Histórico está el pequeño negocio de David Lemus, quien desde 1980 repara acordeones y concertinas. “Cobro Q5 por tecla y Q25 por componerlo”, cuenta. A su taller llegan uno o dos instrumentos musicales a la semana para su reparación, los cuales son considerados piezas valiosas por sus dueños, quienes buscan tenerlos en buen estado, por lo que es difícil que sean olvidados.
Sin embargo, en otros comercios sí existen piezas de aparatos usados del siglo pasado que fueron olvidados. Carlos López tiene su taller de reparación de equipo de oficina, al cual se dedica desde 1965. Acá puede observarse sumadoras, máquinas de escribir y cajas registradoras, las cuales han sido desplazadas en 70 por ciento por las computadoras, relata López.
“La tecnología ha variado en todo aspecto de 25 años para acá, por lo que ha dejado a personas sin trabajo que han cerrado sus negocios y se han dedicado a otros oficios”, dice. En este taller puede observarse cajas registradoras manuales, las cuales según cuenta, en la actualidad son utilizadas por pocos comercios de las provincias.
Otro aspecto que afecta el oficio de reparador es la falta de repuestos para máquinas, como Remington o Royal, que ya no son distribuidos. Similar situación tiene Mario Reyes con los televisores o radios, quien no recibe aparatos fabricados antes de 1985. “Hay radios o equipos de sonido desechables que ya no tienen repuestos, esto disminuye el trabajo”, cuenta.
Quizá en algunos años estos negocios ya no sean lugares de reparación, pero sí conservarán entre sus paredes objetos del pasado. |