Víctor García de la CONCHA:
"La lengua nace en la calle"
Para el presidente de la Real Academia Española de la Lengua, su trabajo es observar las palabras y su reto, mantener la unidad del idioma.
Por Liliana Pellicer
Foto Carlos Sebastián
“La columna vertebral del español se ha desplazado de España a América” analiza Víctor García de la Concha, presidente de la Real Academia Española de la Lengua (RAE). Por ello, esta institución lleva siete años de trabajo en una actualización de la gramática que tiene en cuenta todos los modos de expresión que se dan en los diferentes países hispanohablantes. Las 22 academias regionales participan activamente en este proyecto cuya última fase se efectuó en Antigua el mes pasado.

Victor García de la Concha
Presidente
de la
Real Academia Española. |
¿Se considera un guardián del idioma?
En realidad no. Nosotros somos unos grandes observadores, somos servidores de la unidad del idioma. Uno puede recorrer desde México hasta la Patagonia, sin ningún problema de comunicación, gracias al gran trabajo que efectuamos por la unidad del idioma.
¿Cómo se crea dicha unidad?
Estamos realizando una política lingüística participativa. Este es un cambio sin duda histórico en la Real Academia Española pues su trabajo consiste en que la ortografía y la gramática no sean obras de la RAE sino de las 22 academias. El primer paso fue consensuar la ortografía; después, decidimos convertir progresivamente el diccionario, no en un diccionario del español de España, sino de un español universal. La última edición de 2001 incorpora 27 mil americanismos. Nos quedaba el gran reto de la gramática. La idea era actualizarla, registrar todas las variedades del español y tratar, sin forzar, de señalar lo que hay en ellas de norma unitaria. La gramática está redactada por las 22 academias, cada una de ellas se pronuncia sobre cada una de las cosas.
¿Las nuevas tecnologías pueden afectar a la lengua?
Si se refiere a ese uso del lenguaje que se da en los mensajes de los celulares, nosotros no creemos que afecte al lenguaje. Cada uno conoce muy bien el registro con el que está hablando. Lo que sí puede afectar al lenguaje son los neologismos que las tecnologías traen consigo. Normalmente son anglicismos.
¿Quizá se está convirtiendo el inglés en el lenguaje universal?
La comunicación tuvo siempre una lengua convenida que se llama, mal llamada, lengua franca. Es lo que utilizan para entenderse personas de muy diversos países. Modernamente lo es el inglés. Esto en sí mismo no es malo. Otra cosa es que en la conversación ordinaria se utilicen palabras en otro idioma de manera innecesaria.
¿Influye en este proceso la globalización?
La globalización tiene muchos efectos en la lengua. En primer lugar, en un mundo globalizado las lenguas de comunicación van a ser, por fuerza, cada vez menos, por una ley de economía de uso lingüístico. Si puedo entenderme en una sola lengua, ¿para que aprender otras? Esto es un fenómeno que afecta, sobre todo, a las lenguas minoritarias.
¿Lenguas minoritarias como las lenguas mayas?
Como todas las lenguas son patrimonio de la humanidad, las 23 lenguas indígenas de Guatemala yo las considero patrimonio mío, porque son patrimonio del hombre. Ahora bien, hay que tener conciencia de que a los hablantes de esas lenguas hay que darles la oportunidad de que puedan comunicarse con el universo mundo. Esas lenguas hay que protegerlas, cuidarlas, mimarlas, promocionarlas, porque son patrimonio del hombre. Al mismo tiempo, hay que fomentar el uso del español como lengua franca para que puedan entenderse entre sí. En este caso el español actuaría de cordón umbilical que los liga al mundo exterior. Ese es uno de los retos de la globalización, pero tiene también otros efectos. La comunicación es más fluida, es automática. Hoy uno puede ver televisión de cualquier país hispanohablante. Las grandes productoras de películas o culebrones (telenovelas) tienden hacia un español neutro que permita ser entendido en cualquier parte.
¿Eso estaría purificando o intoxicando el español?
Ese concepto de purificar o intoxicar implica la idea de que el lenguaje es puro, fijo. Sin embargo, el español nació como lengua mestiza y cada vez se hizo más mestiza. El lenguaje no nace en los salones, el lenguaje nace en la calle, en el pueblo. Por tanto, hablar en términos de pureza parte de una idea equivocada. El lenguaje no está metido en una vitrina de cristal, está en permanente movimiento.
¿Eso quiere decir que ya cambió el antiguo eslogan de la Academia: Limpia, fija y da esplendor?
Mantenemos el espíritu, pero esa idea respondía a la concepción del idioma del siglo XVIII, no son las ideas lingüísticas del siglo XXI. ¿Qué es lo puro? Yo no sé qué es una palabra pura. La palabra es la expresión de una idea, de un sentimiento.
En este contexto, ¿qué papel cumple la normativa?
La palabra norma viene de normal. Cuando elaboramos una norma lingüística se convierte en un enunciado: lo que es normal entre los hablantes. Estos fenómenos son fluctuantes. Expresiones o términos que hoy se utilizan y quizá mañana o dentro de unos años estén en desuso. Son expresiones que se ponen de moda pero, igual que aparecen, desaparecen.
¿Es el diccionario un registro de palabras muertas?
El diccionario es la casa cuna, porque es verdad que en el diccionario quedan recogidos vocablos que ya no se usan, que, podríamos decir, están muertos. Pero hay que tener cuidado al decir esto porque pueden y habrán sido utilizadas en multitud de escritos. Palabras que usaba Cervantes, hoy ya no se utilizan, pero ¿quiere decir eso que están muertas? ¡En modo alguno! Cuando leemos El Quijote, reviven. No revivirán en el uso de los hablantes, pero reviven en el espíritu de los lectores. Son palabras que están potencialmente vivas, esperando que un lector las reviva.
En algunas zonas de América Latina quedan expresiones y palabras que son del siglo XVI. Son modos de expresión que en España ya no se usan, pero que aquí forman parte del lenguaje común. A propósito del Quijote, se hizo una versión en “espanglish”, ¿qué opina de esta forma de expresión?
Es lo que llaman los lingüistas una mezcla de códigos. Cuando un guatemalteco llega a EEUU y no sabe inglés, utiliza palabras de ambas lenguas y, según aprende inglés, abandona esta forma de expresión. Es, por tanto, fluido e inestable y además muy distinto según los lugares y las personas. Tiene su importancia para el español porque puede terminar consagrando algunos usos, pero ningún lingüista serio piensa que sea una lengua.
Si el español fuera un organismo, ¿cómo sería su radiografía?
Es una de las lenguas en mayor grado de expansión. Un estudio publicado en la revista Science dice que en 2050 los hablantes maternos de español serán más que los hablantes maternos del inglés. Este crecimiento elevadísimo se produce, sobre todo, gracias a Hispanoamérica. Por tanto, se puede decir que su eje vertebral se ha desplazado de España a América.
¿Cree posible que el español mejore su espíritu machista?
No le quepa la menor duda de que el espíritu machista de la lengua no lo ha impuesto ni el diccionario, ni la academia, ni los estudiosos: han sido los hablantes. Si la sociedad es machista, la expresión de esa sociedad será machista. En muchas partes del mundo los movimientos feministas equilibran la balanza. Hoy el diccionario refleja los cambios que suceden en la sociedad.
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