Semanario de Prensa Libre • No. 40 • 10 de Abril de 2005    


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D literatura

Viajero del tiempo
Para algunos, las novelas de Julio Verne (fallecido hace 100 años) rozan con la profecía; para otros, era simplemente un creativo que desarrollaba las posibilidades de inventos y teorías científicas que ya en su época existían.

Por Gustavo Adolfo Montenegro

Existen muchas ficciones sobre la vida de Julio Verne. Una de ellas es que intentó escapar de su casa cuando era niño, se embarcó dispuesto a recorrer el mundo, pero su padre logró encontrarlo. Al volver, supuestamente, Verne le habría prometido a su madre que nunca volvería a viajar sino en su mente. Este detalle fue inventado por una biógrafa que deseaba darle a la vida del autor casi el aire de uno de sus relatos.

El vuelo controlado
Cuando Verne escribió Robur o Cinco semanas en Globo, aún no existían los aeroplanos ni los dirigibles.

Así también existen numerosas novelas falsamente atribuidas a Verne, publicadas después de su fallecimiento en 1905, aunque ciertamente dejó material inédito, como París en el siglo XX, publicada por primera vez en 1994. Curiosamente, ésta fue la primera novela que propuso para publicación a J. Hetzel, su editor, en 1863, pero éste la rechazó por su visión “pesimista” del futuro: un mundo en el que la gente vive afanada por la bolsa de valores, entre máquinas que envían y reciben papeles con mensajes. Se ubica en el año 1960, en el que Michel Dufrenoy se siente perdido en aquella gigantesca urbe de veloces transportes automáticos y una economía controlada por las multinacionales.

Fue así como Verne publicó, aquel mismo 1863, el primero de sus 60 Viajes Extraordinarios: Cinco semanas en globo. Después seguirían Viaje al centro de la Tierra (1864), De la Tierra a la Luna (1865), la trilogía del capitán Nemo: Los hijos del capitán Grant (1867), Veinte mil leguas de viaje submarino (1870) y La isla misteriosa (1874)). Un año antes se publicó una de las más famosas: La vuelta al mundo en 80 días (1873).

Imaginativo o profeta

Mucho se ha debatido acerca de las máquinas y situaciones que aparecen en las novelas de Julio Verne, a fines del siglo XIX y que no se harían realidad sino hasta 50 ó 100 años después. Desde el gigantesco submarino Nautilus, hasta el cohete espacial que lleva a tres hombres de la Tierra a la Luna, que por cierto, despega desde Florida, Estados Unidos, el mismo lugar donde actualmente se sitúan los lanzamientos de la NASA.

En una entrevista de 1904, el autor dijo que el concepto de submarino ya existía antes de su novela, pero que él imaginó otro tipo de energía para hacerlo funcionar, además de un tamaño colosal, por lo que descartaba cualquier carácter profético o de ciencia ficción en sus obras, que calificaba simplemente como de aventuras. Lo mismo sucedía con el viaje en globo, que si bien ya existía como aparato para elevarse del suelo, aún no contaba con dispositivos efectivos para controlar su trayectoria. Hay que reconocer, sin embargo, que algunas de las máquinas vernianas realmente se adelantaron a su época, tal el caso de los cañones de largo alcance (en De la Tierra a la Luna), el Helicóptero (en Robur el conquistador), la videoconferencia (En el siglo XXIX) y el uso de la corriente eléctrica como fuerza motriz (20 mil leguas de viaje submarino). También llegó a describir a un ambicioso líder que parece prefigurar lo que en su momento sería Adolfo Hitler en Alemania.

De la tierra al éxito

El éxito del primer número de Cinco semanas en globo (publicada por entregas) hace que Hetzel le ofrezca un contrato por 20 años a 20 mil francos anuales (una pequeña fortuna para esa época), para continuar la serie de Viajes Extraordinarios, nombre que dicho editor le dio.

En 1994, la publicación de París en el siglo XX, por la editorial Hachette, revivió la admiración por Verne, quien guardó el manuscrito para esperar una mejor oportunidad que nunca llegó. El texto original fue encontrado en 1990, en una caja fuerte que pertenecía a Michel Verne (hijo), la cual se suponía vacía y cuya llave estaba perdida.

Actualmente, Julio Verne es uno de los autores traducidos a más idiomas en el mundo. Más de 100, según un reporte de la revista Paris Match.

Pero, a pesar de la popularidad que le acompañó en vida, Verne dijo a S.H. Sherard, en una entrevista de 1894 que no se sentía reconocido por los académicos literarios: “El gran pesar de mi vida ha sido el hecho de que nunca he tenido lugar alguno en la literatura francesa”. De hecho, en la misma conversación, Verne explica que casi toda la Academia Francesa se había renovado y que a él lo habían olvidado. Pero también agregaba: “Cuando yo me quejaba de que mi lugar en la literatura francesa no había sido reconocido, Dumas solía decirme: Tú debías haber sido un autor americano o inglés. Entonces, tus libros traducidos al francés, hubieran tenido una enorme popularidad en Francia y habrías sido considerado por tus compatriotas como uno de los más grandes escritores de ficción”.

Falleció en 1905, casi ciego y gravemente afectado por la diabetes. Algunas versiones oscuras señalan que intentó suicidarse de un tiro en el estómago, lo cual le provocó una agonía de varios días.

Las más famosas

Julio Verne (1828-1905) escribió teatro y poesía, aunque sus novelas, publicadas por entregas, fueron las que le ganaron la inmortalidad.

  • Cinco semanas en globo (1863)
  • Viaje al centro de la Tierra (1864)
  • De la Tierra a la Luna (1865)
  • Los hijos del capitán Grant (1867-1868)
  • Héctor Servadac, aventuras y viajes por el mundo solar
  • Veinte mil leguas de viaje submarino (1870)
  • La vuelta al mundo en 80 días (1873)
  • La isla misteriosa (1874)
  • Los 500 millones de la Begún (1879) (el doctor Schultze con su “nuevo orden”, es un perverso alemán antecesor de Hitler. Predice la guerra química y los satélites artificiales.)
  • Robur el conquistador (1886)
 
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