Mensajes del futuro
Por Liliana Pellicer
Foto Carlos Sebastián
El acre humo de las velas se confunde con el olor del incienso y crea una atmósfera misteriosa en la sala del adivino. Sobre la mesa, una carta boca abajo. Si se supiera a ciencia cierta que tras ese pedazo de cartón se esconde el futuro, ¿quién resistiría la tentación de voltearla?
Locos o no, crédulos o no, lo cierto es que algunas personas creen, sin lugar a dudas, que los naipes cuentan una historia, que esconden verdades universales, que entre los finos trazos de sus dibujos se encuentran el pasado, el presente y el futuro.
“Tanto el pobre como el rico piden que se les lea el futuro, no es una cuestión de clases ni de estudios. Son personas que tienen un problema o que quieren triunfar”, explica el maestro Kilmar, colombiano dedicado a la meditación y el esoterismo. “Algunos vinculan todas sus decisiones a las cartas. Vienen aquí a despejar sus dudas”, añade.
Misteriosa creación Nadie sabe con certeza el origen de esta baraja y este oscuro inicio viene a alimentar la connotación esotérica del significado atribuido a sus representaciones. Una de las muchas leyendas de su nacimiento dice que fueron inventadas por Hermes Trismegisto, mensajero de los dioses. Según esta historia, se utilizaron en el antiguo Egipto como parte de las pruebas iniciáticas de los sacerdotes de Osiris en el interior de las pirámides.
Eran consideradas un lenguaje sagrado, pues en estas pinturas se escondían los principios absolutos de las ciencias ocultas, las claves universales que, aplicadas por la voluntad, se convertirían en la fuente de toda sabiduría y de todo poder. Con el tiempo, estas prácticas ocultistas fueron perseguidas y las cartas de Tarot entregadas a los gitanos al pensar que, por su costumbre nómada, se difundirían por todo el mundo. Gracias a ellos los naipes llegarían a Europa.
Otras teorías consideran que, en sus orígenes, las cartas del Tarot tenían un uso educativo y que, con el tiempo, adquirieron su función adivinatoria. En realidad, lo único que se sabe con certeza es que el Tarot apareció en Italia entre los años 1430 y 1440 como una variante de la baraja italiana. Desde entonces sufrieron ligeros cambios hasta convertirse en la baraja que hoy se conoce.
A pesar de que la Iglesia Católica se muestra contraria a este tipo de prácticas y a que muchos adivinos no son más que farsantes, lo cierto es que nadie puede negar la atractiva magia que hace que algunos vean en el Tarot un alivio a sus problemas y otros, una curiosa forma de pasar el rato.
El destino en 78 cartas
La baraja de Tarot se divide en 22 arcanos mayores y 56 menores.
- Los arcanos mayores son: el mago, la sacerdotisa, la emperatriz, el emperador, el papa, el enamorado, el carro, la justicia, el ermitaño, la rueda de la fortuna, la fuerza, el ahorcado, la muerte, la templanza, el diablo, la torre, la estrella, la luna, el sol, el juicio, el mundo y el loco. Cada una de estas cartas contiene un significado simbólico que varía si aparece invertido o combinado con otros naipes.
- Los arcanos menores de los tarots adivinatorios tienen cuatro palos: oros, copas, espadas y bastones.
- Existen multitud de técnicas y de maneras de interpretar los dibujos de estos naipes. Sin embargo, la manera más básica es colocar tres cartas boca abajo: la primera representa el pasado, la del centro el presente y la tercera el futuro.
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