Semanario de Prensa Libre • No. 58 • 14 de Agosto de 2005    


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La calamidad toca a su puerta
Roman Polanski ha acompañado sus triunfos cinematográficos con la controversia.

Por Julieta Sandoval

Su vida es famosa, pero controversial. Roman Polanski, como se le conoce en el mundo del espectáculo a Roman Lidberg, es uno de los directores más reconocidos y con una larga trayectoria de filmes; sin embargo, ha enfrentado una serie de vicisitudes, desde haber vivido en un campo de concentración hasta ser un prófugo de la justicia, y ganar un juicio en el cual nunca estuvo presente.

Nacido en 1933 en París, Francia. De familia judía polaca vivió su niñez en Cracocia, Polonia. Durante la Segunda Guerra Mundial sus padres fueron enviados a un campo de concentración, su madre murió en la cámara de gas. Roman pudo librarse, lo cual le asemeja al argumento de su filme El pianista, pero mientras vagaba por su país, los soldados nazis lo utilizaron muchas veces como blanco de tiro.

El momento cuando fue desmantelado el gueto de Crocavia, que lo mantuvo cautivo, el cineasta lo recuerda así: “El 13 de marzo de 1943, mi padre me despertó poco antes del amanecer. Cortó tranquilamente el alambre de púas con unos alicates. Me dio un rápido abrazo y atravesé la alambrada por última vez”.

Durante la posguerra, Polanski trató de evadir los problemas por medio del cine. Empezó a trabajar como actor en radio, teatro y algunas películas, incluyendo Pokolenie (1954) de Andrzej Wajda. Ese mismo año ingresó en la escuela de cine de Lodz.

Después de hacer varias películas, Polanski empieza a triunfar y se traslada a Hollywood, Estados Unidos. Pero ahí en la cumbre de su carrera, otra vez la fatalidad toca a su puerta, cuando su esposa, la actriz Sharon Tate, fue una de las víctimas del múltiple asesinato de la banda de Charles Manson en Los Ángeles.

El viernes 8 de agosto de 1969 se cometieron los crímenes rituales de Tate, quien estaba embarazada de ocho meses y medio, y cuatro personas más. Muchos especularon que Manson había ordenado los asesinatos influenciado por la película El bebé de Rosemary, que Polanski había estrenado poco antes. Un mes después de esos hechos Polanski ofreció una recompensa que publicó en los periódicos de Los Angeles, ayudado por los famosos Peter Sellers, Yul Brynner y Warren Beatty.

Después de esto, la carrera del director nunca ha sido la misma. Los escándalos continuaron en su vida. En 1977, Polanski era señalado de haber tenido relaciones sexuales con una niña de 13 años en la casa de su amigo Jack Nicholson. Huyó de Estados Unidos mientras estaba en libertad bajo fianza, para evitar una condena mayor. Desde ese momento ha realizado sus películas en Europa, sobre todo en Francia. Su carrera fue afectada, pues en los nueve años siguientes, sólo estrenó Tess (1979).

Pero Polanski pese a ser prófugo de la justicia estadounidense, presentó una demanda en contra de la revista Vanity Fair, a la que acusó de difamación por haber publicado en julio de 2002 que el director había intentado tener una relación con una mujer sueca en un restaurante neoyorquino cuando iba de camino al funeral de su esposa asesinada. Según la revista, el realizador le dijo a la mujer: “Haré de ti otra Sharon Tate”.

El director, que tiene una peculiar relación con la justicia, declaró vía satélite desde un hotel en Francia a una corte británica contra la revista, esto para evitar una posible extradición que supondría su presencia en suelo británico, pues no puede ser extraditado de su país natal.

En su declaración Polanski dijo: “Es lo peor que se ha escrito sobre mí. No tiene nada de verdad. Es más doloroso porque mancha el recuerdo de Sharon”.

Una vez más, el caso es una nota común en la vida y la carrera del cineasta nacido hace 72 años. Este tipo de testimonio, inicialmente rechazado en corte, sienta un precedente legal duramente criticado, ya que permitió a Polanski hacer uso del sistema legal británico sin aceptar sus consecuencias. Para el director y su abogado los dos casos (la demanda contra la revista y el haber aceptado haber tenido relaciones sexuales con una niña) son independientes.

Polanski ganó el juicio y aseguró: “Todavía me queda honor”. Vanity Fair aceptó que Polanski no estuvo en el restaurante mencionado de camino al funeral de Tate.
En sus memorias el director escribe: “En mis muchas premoniciones de tragedia, jamás imaginé que mi vida y mi profesión quedarían destruidas por haber hecho el amor”.

Trayectoria de filmes

Tiene una filmografía que abarca más de 40 años de trabajo, algunas de sus realizaciones son:

  • Dos hombres y un armario, 1958, una mezcla de surrealismo y humor retorcido donde se empieza a ver en parte el estilo que definirá toda su obra posterior.
  • En 1962 hace su primer largometraje, El cuchillo en el agua. Acá el universo y la técnica del director se muestran ya en todo su esplendor. Con tres personajes llevando a cabo juegos de poder en un escenario aislado del mundo exterior, una fórmula que repetirá más adelante. Tuvo un premio en el festival de Venecia y nominada al Óscar como película extranjera.
  • Su segundo largometraje llegó en 1965, es uno de los títulos más revolucionarios e importantes del cine fantástico. Siguiendo en cierta medida la estela de Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960), Repulsión es un viaje a la mente perturbada de una joven cuya represión sexual la va a llevar al asesinato y a la autodestrucción. Gran parte de la película transcurre en el interior del apartamento donde la chica se encuentra sola. Ganó el Oso de Plata del festival de Berlín.
  • En 1966, Polanski fue premiado por segunda vez en Berlín, con el Oso de Oro. La película Callejón sin salida, abandona el tono serio y escalofriante y vuelve a la ironía, acentuando el humor negro y el fetichismo de la historia en la que se podría considerar como su película más británica.
  • El baile de los vampiros, 1967, una comedia terrorífica, se acerca al cine comercial, primer título en color de su filmografía. Polanski hizo aquí su primer papel protagonista como actor interpretando al torpe ayudante de un caza vampiros; en el reparto le acompañaba Sharon Tate, con la que se casó poco después.

Ya en Hollywood, Polanski dirige El bebé de Rosemary, 1968, algunos consideran la mejor película de terror de la historia. De su cine europeo aportó una mirada ambivalente sobre la historia, dejando hasta el final la duda de si la trama satánica es real o es un delirio de la protagonista, Mia Farrow.

Polanski demostró su versatilidad al rodar una historia de cine negro: Chinatown (1974). Tiene los ingredientes modernos: uso virtuoso de la profundidad de campo, trama escabrosa; pertenece a un género respetado y considerado como “cine serio”.

Tess (1979), una adaptación literaria ambientada en la campiña inglesa del siglo XIX.

Después vino una trilogía de películas interesante: en primer lugar, Frenético, 1988.

El Pianista lo llevó a la cumbre y se ha convertido en el título más aclamado de su filmografía. Es una obra de madurez llevada a cabo con la sencillez y la sobriedad de los grandes maestros. La cámara retrata el horror del holocausto judío. Ganó el Óscar como mejor director.

 
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