Semanario de Prensa Libre • No. 58 • 14 de Agosto de 2005    


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D filatelia

Mensajeros de la historia
Los sellos son vehículos de cultura, a pesar de su sencilla apariencia ofrecen a quienes saben buscar increíbles conocimientos.

Por Julieta Sandoval

Un mensajero que viaja por el mundo llevando la historia, cultura, personajes y acontecimientos de un país. Eso representa un sello postal para un filatelista, quien es amante de coleccionar ese arte. Sin embargo, para cualquier otra persona la estampilla significa lo que dice el diccionario: es un trozo pequeño de papel, con timbre oficial de figuras o signos grabados que se pega a ciertos documentos para pagar por anticipado el servicio postal.

El primero
El 1 de marzo de 1871 circuló el primer sello postal en Guatemala, fue diseñado en varios colores.

Jorge Baca, filatelista, prefiere llamarle estampilla postal. “Con ellos se le cuenta al mundo lo que tenemos y hemos hecho”, dice.

Mucha de la historia de este país está grabada en los sellos postales. Ellos muestran los hechos más relevantes desde el 1 de marzo de 1871, cuando salió la primera serie. Guatemala fue de los últimos países de Centroamérica en emitir su sello. Nicaragua lo tuvo en 1862 y El Salvador en 1867. En Latinoamérica el primer país fue Brasil, en 1843; tres años después de que apareciera por primera vez a nivel mundial, el de la Isla Mauricio en Inglaterra.

Las primeras estampillas postales fueron grabadas en acero directamente, son consideradas las mejores por la elaboración a mano. En 1867, durante el gobierno de Mariscal Vicente Cerna (1865-1871) se solicitó la impresión a Francia, pero hubo un retraso y el pedido llegó hasta 1871.

En las colecciones de sellos puede observarse a un buen número de los presidentes del país, quienes los usaban para darse a conocer ellos y las obras que hacían.

Debido a esa tendencia de los mandatarios de emitir sellos con sus fotografías se creo un decreto que prohibía tal vanidad. Pese a esto, hay una anécdota que cuenta un integrante del Consejo: Cuando Juan Francisco Reyes López era vicepresidente, envío una carta a esa entidad para que emitieran un sello con su figura y la del entonces presidente Alfonso Portillo, para que quedara en la historia su mandato. Sin embargo, los integrantes del Consejo no lo aceptaron y mostraron el acuerdo que prohibía ese capricho. Algunos coleccionista dieron gracias a Dios de no tener a esos personajes en sus álbumes.

En los sellos también puede encontrarse escritores, pintores o músicos. Observar edificaciones que ya no existen, y recordar acontecimientos como la instalación del ferrocarril y el terremoto de 1976.

La historia de la filatelia en Guatemala no es muy conocida, hay pocos documentos que hablan de ella, entre ellos el libro Ahandbook on the postal history and philately of Guatemala, de la Sociedad Internacional de Coleccionista de Guatemala. Éste contiene una diversidad de datos como los diseñadores que existieron, entre ellos Carlos Marckwordt, quien trabajó estampillas hechas durante el gobierno de Jorge Ubico.

El primer sello aéreo fue emitido en 1930, diseñado por Alfredo Gálvez Suárez, e impreso en Byron Sadik. Diez años antes hubo uno pero de forma provisional.

El último sello grabado fue para conmemorar el centenario de la estampilla postal, en 1977. Después empezó a trabajarse en fotocomposición y ahora el diseño es por computadora.

Los coleccionistas

El pequeño trozo de papel es un tesoro valioso para los filatelistas, quienes pueden llegar a pagar grandes cantidades de dinero para completar su colección. El valor de un sello depende de la cantidad que existe y de su demanda. Hay emisiones que fueron bajas en número y se agotaron rápidamente.

“La rareza de un sello puede ser por tener un defecto, esto lo hace valioso. La dama negra de Inglaterra, cuando se consigue en subastas tiene un precio de US$30 mil o US$50 mil, salió con error por lo que hay cinco o seis sellos”, cuenta Karl Hermansdorfer, presidente de la Asociación de Filatelistas de Guatemala.

Pero la estampilla más costosa hasta ahora es una de la Guayana Inglesa con un valor de US$30 millones. “No es por su diseño sino porque es única, ya que el resto de impresiones desaparecieron cuando el barco en el cual se transportaba se hundió”, cuenta Baca.

Cómo se elige
La elaboración de un sello.
El Consejo Nacional Filatélico de Guatemala, integrado por el director General de Correos y Telégrafos, un representante de la Asociación de Filatelia y el jefe del Departamento de Filatelia, decide anualmente las emisiones y diseños que saldrán a circulación.

Los temas son:
1) Conmemorativos: como la última serie, por haberse cumplido 70 años de relaciones diplomáticas con Japón.

2) De uso corriente: la temática no es especializada y son editados varios ejemplares.

3) Culturales: deben tener relación con cualquier aspecto de Guatemala, entre ellos están los de trajes típicos, flora y fauna, y las máscaras, explica Ziomara de León, directora del Departamento de Filatelia.

El próximo año algunos filatelistas promoverán la circulación de un sello de Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz 1992.

En Guatemala el más valioso es un quetzal invertido de 1881 de tres centavos, ahora tiene un valor de US$3 mil.

Esta afición no tiene muchos seguidores en el país a diferencia de otros lugares. La Asociación posee 80 integrantes.

La próxima vez que mire un sello postal piense en la importancia histórica y el conocimiento que puede tener, y recapacite si l o va a tirar.

 

Los comienzos
del sello postal

Están en circulación desde 1840

En sus inicios el Servicio de Correos era lento y costoso. El destinatario era quien pagaba la carta, según el peso y la distancia. Esto ocasionó muchos problemas pues la mayoría de las veces el que recibía la carta no cancelaba su valor.

Además se inventaron unas contraseñas, los que enviaban las cartas escribían en los sobres de tal forma que transmitían las noticias sin tener necesidad de abrirlas, por lo que se devolvía la carta sin pagarla.

El inglés Rowland Hill (1795-1879) encontró una solución al funcionamiento de correos. Con esto el pago lo efectuaba la persona que enviaba la carta. Para eso inventó unas “etiquetas engomadas” que se adherían a los sobres, justificando de esa manera el pago del envío.

Después unificó las tarifas postales según el peso de cada envío estableciendo un franqueo uniforme de las cartas a un penique, independientemente del destino que tenían.

Antes de la reforma postal de Hill, hubo otros dos ensayos del sello de Correos, uno, el llamado sobre de Sidney (Nueva Gales del Sur), a fines de 1838, y otro el famoso sello de Chalmers, usado en Dundee en septiembre y octubre de 1839, probablemente por vía de ensayo.

El Black Penny fue el primer sello del mundo, se puso a la venta en Gran Bretaña el 1 de mayo de 1840. Impreso en negro, representa el busto de perfil de la reina Victoria lo que junto a su precio de un penique, hizo que se le conociera como Black penny, o penique negro. En este sello no figuraba el nombre del país y, desde entonces, ningún sello de Gran Bretaña lo lleva. La innovación inglesa fue seguida por los otros países, lo que revolucionó las comunicaciones.

 
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