De aquí y de allá
El acento y el caló mexicano han alienado a los pobladores de la región fronteriza, para quienes las Chivas de Guadalajara y el América son más conocidos que Municipal y Comunicaciones.
Por: Francisco Mauricio Martínez
Foto: Carlos Sebastián
“Esta es la camisa del Morelia, pero le voy a las Chivas (de Guadalajara)… y me la pongo, porque me la regalaron. Y ustedes ¿son de la prensa de México o de Guatemala?” responde el adolescente con acento mexicano. “Venimos de Guate”, le contestamos. “¡Pues ya te dije… las Chivas es mi equipo favorito”, agrega con el acento aún más marcado.
La música de los Bukis se escucha a todo volumen en la calle principal del pequeño poblado. Unos metros atrás, dos hombres se esfuerzan por descargar el producto de un camión cervecero que se encuentra aparcado sobre la acera, frente a un negocio. Sobre sus espaldas echan cajas de cartón donde se lee: cerveza Corona y en otras, Victoria.

El interés por los equipos mexicanos se inicia desde la niñez, como se observa en estos infantes de la escuela de la aldea Gracias a Dios, Nentón. |
El incandescente sol de la tarde no detiene la jornada de trabajo de los pobladores de la aldea La Mesilla, La Democracia, Huehuetenango, en la frontera con México. En la mayoría de negocios predominan los colores verde, blanco y rojo de la bandera mexicana.
En un cartel pegado en una venta de tacos mexicanos se lee: “Sensacional Palenque de Gallos. Boby Pulido, Las Chicas Seducción y Humberto Gavioto. Expo feria Comitán, Chiapas, 2005”. “Cambio pesos… $135 por quetzal”, grita un cambista, mientras se echa la mano a la bolsa del pantalón de donde se saca un fajo de billetes.
Así transcurre la vida en esta comunidad guatemalteca que, al igual que otras, ubicadas en la zona fronteriza de Huehuetenango y San Marcos, han sufrido un proceso, en mayor o menor grado, de aculturación. El influjo mexicano en el uso del idioma, la alimentación, las preferencias deportivas y otras costumbres son evidentes en la región.
Esta es la zona que Mario Monteforte Toledo, en su libro que lleva el mismo nombre llama La Frontera Móvil. "No conocemos estudios sobre la posible influencia de la cultura guatemalteca en Chiapas... Del contacto entre los dos países lo que se produce más bien es un proceso de aculturación del lado guatemalteco" dice el fallecido escritor guatemalteco en su obra publicada en 1997.
“De’onde jalas güey”
El sol continúa dando de frente a los que caminan en la calle principal y buscan el puesto fronterizo. Algunos se detienen en los negocios y preguntan por los precios de alguna prenda o utensilio; otros sólo buscan pasar el tiempo, mientras llega el momento de regresar a sus comunidades. Entre la muchedumbre resulta imposible determinar quiénes son guatemaltecos y quiénes mexicanos. Todos hablan y visten igual, y pagan con pesos.
“De'onde jalas güey” (De dónde vienes o para dónde vas) dice un adolescente a otro cuando se encuentran. “Pa'lla”, responde éste, mientras lo saluda dándole la mano. Uno lleva una camisa amarillo y rojo del equipo Morelia y el otro, una amarilla del América, ambos equipos del fútbol mexicano. “¿Son guatemaltecos les pregunto?” “Sí”, responden, mientras aceleran el paso e ingresan a una tienda de venta de teléfonos celulares. Monteforte en su obra considera que más del 50 por ciento de los modismos mexicanos están presentes en el lenguaje cotidiano de los guatemaltecos de la frontera. "Calculamos que más de la mitad de las palabras y de los modismos mexicanos -incluyendo el acento- están incorporados al habla de los ladinos; la penetración entre los mayas también se da, aunque menos y más despacio" indica el escritor en su libro.
Pero no solamente los modismos mexicanos son los que han permeado el idioma en la zona fronteriza. También se han introducido algunas formas de pronunciación propias de dicho país. Por ejemplo utilizan el pronombre personal tú en lugar del vos, y acentúan casi todas las palabras al estilo mexicano. Dicen, por ejemplo, "cállate" en lugar de callate.
La pronunciación un poco más clara de las letras ll-y también es otra de las características de la región. “Los mexicanos dicen gallina, silla o tortilla, mientras que los guatemaltecos acostumbran pronunciar sía, gaína o tortía”, dice Fulgencio Villatoro, vecino de la comunidad.
La influencia de la cultura mexicana no solamente se debe al constante contacto con los habitantes de los pueblos mexicanos del sur, sobre todo con Chiapas, sino también a lo aislado en que se encuentran, tanto de las vías como de los medios de comunicación.
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Lazos
Las fuentes de trabajo y el comercio son dos de los puntos de unión entre los guatemaltecos y mexicanos, según el libro La Frontera Móvil.
Aproximadamente el 75 por ciento de la población de Nentón, se traslada anualmente a fincas de México y Guatemala en los meses de cosecha del café.
En la Democracia contratan a cientos de campesinos para trabajar en las fincas cafetaleras y cañeras de Comalapa, Motocintla, Comitán y Chicomusel, estado de Chiapas. Se estima que en Jacaltenango, la mitad de los productos que se venden como harina, galletas, gaseosas, abarrotes, dulces y cosméticos son de origen mexicano.
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En la aldea Gracias a Dios, Nentón, Huehuetenango, por ejemplo, los habitantes han estado pendientes por años de la programación del canal de las Estrellas, y del 7 y 13 de la TV Azteca, así como el 5 de Chiapas. “Hasta este año que nos llegó la señal de los guatemaltecos” indica Ezequiel Camposeco, director con grados de la Escuela Oficial Rural Mixta de dicha aldea. A raíz de esto es que los niños de esta comunidad, que se ha convertido en el paso favorito de los ilegales, están más informados de lo que sucede en el país del norte que en Guatemala, pero sobre todo en el futbol. “Todo esto sucede pese a que nosotros tratamos de inculcarles los valores patrios y nos apegamos a los programas del Ministerio de Educación”, indica el mentor.
A pesar de esto, no es extraño que tanto los menores como los adultos tengan inclinación por todo lo que represente a México. “Cuando juega Guatemala contra México un 40 por ciento le va a nuestro país y un 60 por ciento a los mexicanos” explica Camposeco, quien indica que hasta hace unos dos años principiaron a llegar los periódicos guatemaltecos a la comunidad, así como las marcas de cerveza nacional.
Con dos nacionalidades
Los nombres de los negocios de los poblados y la forma en que están decorados muestran el ingenio de los vendedores y el influjo de la cultura mexicana. Al nada más ingresar a la comunidad de La Mesilla, por la calle principal está la barbería La Guadalupana, donde por Q20 o $30, don Santos Tecún, de 67 años, hace un recorte de cabello. “La mayoría pagan en pesos aunque sean de esta comunidad”, indica el barbero.
Lo que más llama la atención de la barbería de don Santos es que en el segundo nivel de la fachada está pintada una virgen de Guadalupe, patrona de México. Pero lo más curioso es que en un costado tiene pintada la bandera de México y en el otro la de Guatemala. “Es patrona de los mexicanos, pero está en todas partes” dice.
Cuando se le pregunta por qué tiene dos banderas, sonríe e inmediatamente responde. “Para Dios no existe división de países y por eso le puse las dos banderas. Además yo soy devoto de la virgen y por eso mi barbería siempre se ha llamado así”, indica Tecún, quien es originario de Totonicapán, pero reside en la Mesilla desde hace 3 años. En la barbería se hacen recortes de cabello para personas de todas las edades y entre sus clientes están, aparte de los de la comunidad, los centroamericanos que van rumbo a Estados Unidos y los mexicanos que llegan al lugar los fines de semana, que son los días de plaza. El anciano no necesita muchas explicaciones para cumplir con su tarea. “Lo único que me dicen es: Hazme un corte chingón”, cuenta Tecún.
Pero no solamente es la música y el caló mexicano, que se escucha en cada rincón, y el uso repetitivo de los colores rojo, verde y blanco lo que hace dudar si uno se encuentra en tierras guatemaltecas o mexicanas. También hay otros detalles que hacen a los visitantes titubear, como por ejemplo las comidas callejeras y las bebidas. Conseguir una cerveza Tecate o Corona, quizá sea posible en cualquier supermercado o tienda del país, pero lo que resultaría difícil es conseguir una porción de esquite, para mitigar un poco el hambre. Esta opción consiste en un vaso de granos de elote cortados con cuchillo, al cual le agregan mayonesa, queso y chile y cuesta Q5.
“Esto se vende en todo México” dice Roberto Santizo, originario del barrio Las Champas, Comitán, Chiapas, y quien diariamente atraviesa la frontera para poder vender su producto. ¿Cuántos quiere mi güera? dice el vendedor a una de las rubias que rodean su carretilla. También hay detalles que dejan ver claramente que se está en una tierra fronteriza. Como por ejemplo los nombres de los comercios. En la calle principal existen al menos dos negocios que se llaman Guatemex. Uno tiene el rótulo pintado con letras de color azul, mientras que el otro utiliza los tres colores de la bandera mexicana y los dos de la guatemalteca. “Le pusimos así porque estamos en la frontera”, dice Israel Ixcoy, quien atiende el negocio.
Ixcoy, como pocos del lugar, reconoce que tiene dos equipos de fútbol por los cuales sufre. “Siempre le voy al América (México), pero desde niño cuando vivía en Xela me gusta Comunicaciones (Guatemala)”, dice. “Esos cremas no sirven, mano”, dice en forma inmediata otro vendedor que está a su lado.
Esta expresión hace sonreir a Ixcoy, quien a propósito cuenta que una vez se cansó de la mala racha crema y decidió convertirse en aficionado de Municipal. “Pero no me sentí igual, por lo que regresé a lo cremas”, relata el adolescente, quien es orginario de Quetzaltenango, pero reside en La Mesilla desde hace dos años, por cuestiones de trabajo.
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Aislados
La escasez de vías y medios de comunicación mantienen aislados de la realidad social a los guatemaltecos de la región y más cerca de la problemática mexicana, según el libro de Monteforte Toledo.
- En Tacaná, San Marcos “hay cierto número de televisores y casi todas las viviendas poseen radios; raramente captan los vecinos programas que no sean los mexicanos”, cita la obra de Monteforte.
- En Malacatán “el mayor interés lo captan los canales de televisión mexicanos; también el canal 3 de Guatemala a través del canal 10”, agrega el mismo informe.
- En Coatepeque, “los periodistas pertenecen no sólo a la Asociación Nacional de Guatemala, sino también a la de Tapachula, México”, cita Monteforte. |
El gusto por los equipos mexicanos es de lo más común en el lugar y no es raro encontrar por las pocas calles del lugar jóvenes luciendo camisas de los equipo de la liga de ese país. “Nuestros equipos favoritos son el América, Los Pumas, Cruz Azul, Las Chivas y el Monterrey” dice Marcos Antonio Sánchez, de 18 años, encargado de la tienda Sumpanguera. De un lado a otro
La comunicación entre los pueblos fronterizos de la región es fluida, tanto que los días de plaza (viernes y sábado) vienen a la Mesilla ciudadanos de varios estados mexicanos. “No tenemos cifras de cuánta gente viene a la plaza, pero sabemos que provienen de varios estados, como por ejemplo Veracruz, indica Raúl Abadilla, agente del servicio migratorio de México.
Según Abadilla, también existe el paso fluido de guatemaltecos hacia Chiapas, quienes regularmente lo hacen por medio de un pase local de 72 horas. Sin embargo, hay algunos campesinos del lugar que deciden depender un tanto más de la economía de ese país y se radican en los barrios de las ciudades de Chiapas.
Las Champas por el lado de ciudad Cuahutémoc y La Mesilla, así como Carmenxhan, El Porvenir, Cárdenas o Hidalgo en la frontera entre Trinitaria y Gracias a Dios, son algunas de las comunidades a las cuales emigran los guatemaltecos para poder trabajar en la agricultura y así mejorar sus ingresos económicos.
En el futuro de estos guatemaltecos no se avizora un proyecto que busque integrarlos al proyecto de nación, por lo que sus lazos con México seguirán creciendo. Ya Monteforte lo había observado en su investigación cuando escribió: “En general el conocimiento que se tiene en esa región sobre Guatemala es mucho menor que el de México, incluyendo la política. Ni siquiera puede decirse que la marimba es un diferencial, porque su uso es común en Chiapas”.
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