Semanario de Prensa Libre • No. 59 • 21 de Agosto de 2005    


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D viaje

San Felipe
Una “piloyada” o un revolcado pueden ser una buena opción para el fin de semana en las faldas del Cerro de la Cruz.

Por Francisco Mauricio Martínez
Foto Carlos Sebastián

Las pocas calles de la aldea San Felipe de Jesús, Antigua Guatemala, lucen atiborradas los fines de semana. El espacio entre las ventas de dulces típicos y puestos de comida resulta insuficiente para dar cabida a los cientos de turistas nacionales y extranjeros que deciden viajar al lugar para relajarse.

Desde hace décadas, San Felipe se ha convertido en uno de los puntos obligados para almorzar, un sábado o domingo, con la familia o amigos. Aquí es posible degustar un caldo de gallina, un pepián o un revolcado y, al momento de planificar el regreso, se deben apartar unos minutos para comprar un mazapán, un dulce de coco, de maní o de leche.

Tampoco resulta difícil dejarse convencer por los vendedores que ofrecen recuerdos típicos, por ejemplo collares con imitaciones de piedras preciosas, rosarios y alguna prenda de vestir típica. “Estas ventas están desde antes del terremoto de 1976, sólo que en ese tiempo éramos pocos vendedores”, indica Jesusa Mich, quien vende collares.

Algunos visitan el lugar únicamente para degustar la comida típica, mientras otros lo hacen por fe, ya que en el Santuario se encuentran dos imágenes de San Felipe Apóstol, una conocida como “el Patrón” y otra de menor tamaño que se encuentra en las instalaciones de la Hermandad y le dicen “El Patroncito”.

Los pobladores del lugar le atribuyen varios milagros a San Felipe y como testimonio de los mismos, en las instalaciones de la Hermandad hay decenas de placas pegadas sobre la pared. “Para agradecer o pedir un milagro, las personas encienden una vela”, indica Édgar Palencia, un menor que se dedica a la venta de cera a un costado del templo.

Y para concluir el recorrido, los visitantes pueden caminar con toda tranquilidad por el pequeño poblado y pasear por una de las calles por las cuales caminó, en su niñez, el cantante Ricardo Arjona y que fuera bautizada con su nombre. Aparte, también están la calle real de San Felipe, la del Hospital y los callejones de Pila Colorada y del Llano.

Siglos de fe

La historia del Santuario de San Felipe se inició durante la época Colonial.

  • Los trabajos del templo de San Felipe, Antigua Guatemala, se iniciaron en 1819 y fueron finalizados en 1820.
  • Debido a que resultó insuficiente para albergar a los fieles, el edificio se amplió en 1870.
  • Se determinó, en 1923, que la iglesia nuevamente resultaba pequeña, por lo que se decidió hacer una nueva.
  • La nueva construcción, de estilo neogótico, fue inaugurada en 1930 con una ceremonia especial en la cual se le consagró como santuario.
  • Con el terremoto de 1976, el edificio resultó muy dañado, por lo que fue reconstruido. Sus puertas fueron reabiertas en 1984.
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