Semanario de Prensa Libre • No. 60 • 28 de Agosto de 2005    


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D cultura

Tikal en Suiza
Las impresionantes obras del Museo de las Culturas de Basilea, Suiza, son testigos internacionales del resplandor de los Mayas.

Texto: Sébastien Perrot-Minnot
Foto: Peter Horner
Museo de las Culturas
Basilea, Suiza

“De pronto, un espectáculo que deja sin aliento se presenta ante nuestros ojos: cuatro de las grandes pirámides de Tikal, vestidas de follaje y coronadas por templos de caliza de un blanco sucio en el azul del cielo, se elevaban encima de los árboles, como volcanes verdes. Los peregrinos llegaban a las puertas de su Canterbury del Nuevo Mundo”.

Dintel 3 del Templo IV.
Alto: 1.73 m; ancho: 2 m.

Así cuenta el arqueólogo británico Eric Thompson (1898-1975) su primer encuentro con Tikal, uno de los principales sitios mayas, y el más visitado de Guatemala en la actualidad.

Una parecida emoción debió sentir el botánico y médico suizo Gustav Bernoulli (1834-1878) cuando visitó Tikal en 1877. Bernoulli, establecido en Guatemala desde 1,858, mandó a Basilea, su ciudad natal en Suiza, dinteles de madera de Tikal, con la autorización del presidente Justo Rufino Barrios.

Hoy se pueden apreciar estas obras maestras del Clásico Tardío (600-900 d. C.) en el Museo de las Culturas de Basilea. Se trata de una parte del dintel 3 del Templo I (el templo del Gran Jaguar), 7 de los 8 tablones del dintel 2 del Templo IV (el edificio más alto de Tikal, de unos 70 m.) y el dintel 3 del mismo templo.

Desde los años de 1960, los dinteles fueron estudiados por varios especialistas, en particular por William Coe, Christopher Jones, Linton Satterthwaite, Simon Martin, Nikolai Grube y Peter Mathews. Desde la década de 1980, Valérie Meyer-Holdampf realizó investigaciones en los archivos de Bernoulli, y existe un proyecto de película sobre el tema.

Los dinteles dominaban las puertas interiores de los templos. Tallados en la dura madera del chicozapote, protegidos de la luz y la intemperie, su estado de conservación es relativamente bueno.

Algunos daños que se ven hoy son anteriores a la visita de Bernoulli. El dintel 3 del Templo I guarda pigmentos de pintura roja bermellón (la misma pintura que cubría los edificios), un color asociado a la sangre, la vida y el este.

Se notan también huellas de copal, un incienso quemado durante los rituales. En los extremos norte y sur del mismo dintel se encontraron depósitos de sacrificios con una púa de raya (para sacarse la sangre), corales, esponjas, caracoles y algas cubiertas con pigmentos rojos.

Las grandiosas piezas de madera representan a gobernantes, seres míticos e inscripciones relatando eventos históricos. El dintel 3 del Templo I representa al soberano Hasaw Chan K’awil, dominado por un enorme jaguar.

El texto jeroglífico cuenta la victoria contra otra ciudad, probablemente Calakmul, el 8 de junio de 695 (las fechas para la guerra eran escogidas según las influencias de los días del calendario sagrado).

Un ritual conmemorativo es mencionado para la fecha del 12 de septiembre del mismo año. Finalmente, la inscripción hace una retrospectiva sobre la entronización del gobernante, en 682. El soberano murió en 734 y fue inhumado en el templo.

El dintel 2 del Templo IV representa al hijo de Hasaw Chan K’awil: Yik’in Chan K’awil. Este construyó el Templo IV, murió en 766 y fue enterrado en un cementerio especial. En el dintel, el soberano se ve dominado por una figura mítica, un “gigante protector”. La inscripción menciona una victoria contra la ciudad de Naranjo, el 2 de febrero de 744.

El dintel 3 del Templo IV, el único que está completo en el museo de Basilea, representa al mismo Yik’in Chan K’awil, en una actitud de majestad, bajo dos criaturas míticas celestiales: la serpiente de dos cabezas, que es también un símbolo de poder, y el pájaro Muwan.

El texto jeroglífico celebra una victoria en contra de la ciudad de Yaxhá, el 26 de julio de 743 (día de un eclipse total de sol); además se hace referencia a la genealogía del gobernante.

Las victorias relatadas por las inscripciones corresponden a una época de gran actividad constructiva en Tikal. Christopher Jones considera a Yik’in Chan K’awil como el constructor más prolífico de su era en el sitio.

Hoy, los dinteles son piezas claves de las colecciones del Museo de las Culturas de Basilea, según comenta Alexander Brust, coordinador del departamento América.

Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, en 1939, los dinteles fueron inmediatamente trasladados a las partes interiores del país, para garantizarles mayor seguridad.

Cuenta el señor Brust que investigadores, estudiantes y aficionados lo contactan respecto a los dinteles. Estos nunca fueron prestados para exhibiciones en el exterior. En los años 1960, un pequeño pedazo de madera fue enviado a un laboratorio de Los Angeles (Estados Unidos) para un fechamiento al radiocarbono.

En el siglo antepasado, el explorador francés Désiré Charnay (1828-1915) hizo moldes de los dinteles enviados por Bernoulli, y los mandó al explorador inglés Alfred Percival Maudslay (1850-1931). El Museo Británico, en Londres, posee dos dinteles de madera del Templo I de Tikal, que fueron traídos en 1875 por J. W. Bodham-Whetham.

Había más dinteles de madera en la gran ciudad maya, pero fueron robados por saqueadores. Desafiando el tiempo y la distancia, las impresionantes obras maestras del Museo de las Culturas de Basilea son auténticos testigos internacionales del resplandor de los antiguos Mayas.

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