Semanario de Prensa Libre • No. 60 • 28 de Agosto de 2005    


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D mundo

Estados en mal estado
África y América Latina son las dos regiones con mayor número de países débiles e inestables.

Texto: Gemma Gil Flores

Dos mil millones de personas viven en países al borde del colapso. Al menos, así lo refleja el Índice de Estados Fallidos, un estudio anual de la revista Foreign Policy que identifica aquellas naciones que se encuentran en situación de riesgo, debido a sus condiciones sociales, económicas, militares y políticas.

Búsqueda de minas en una carretera de tierra en Juba, Sudán.

Son lugares que, salvo en casos de graves crisis humanitarias, no aparecen regularmente en los medios de comunicación. Sin embargo, son focos de inestabilidad regional o mundial. No en vano, Kofi Annan, secretario general de las Naciones Unidas, ha advertido que “ignorar a los estados fallidos crea problemas que, a veces, se vuelven contra nosotros”.

Históricamente, las relaciones entre los pueblos han venido determinadas por las luchas entre las grandes potencias. Las amenazas provenían de los intereses de expansión económica, política y territorial de los más poderosos. Sin embargo, en la era de la globalización, los peligros que amenazan el frágil equilibrio del Nuevo Orden Mundial provienen de estados que son demasiado débiles. Lugares que se convierten en paraísos para el desarrollo de grupos terroristas, la venta ilegal de armas, drogas o destrucción de recursos naturales.

El problema aumenta cuando se convierten en exportadores de inestabilidad en sus diversas modalidades: algunos se fragmentan por conflictos étnico-religiosos (Costa de Marfil), otros generan crecientes cantidades de refugiados o desplazados internos (Sudán), o son vistos como patio trasero del narcotráfico (Colombia). Hay estados que son un caldo de cultivo para las mafias (Rusia) o potenciales amenazas nucleares (Irán).

Identificar cuáles son estos países es el objetivo del análisis elaborado por Foreign Policy y el Fondo para la Paz. Para ello han tomado 12 parámetros que evalúan desde las presiones demográficas, hasta los movimientos de refugiados, pasando por las políticas de exclusión social o las intervenciones militares externas.

En Latinoamérica
Los más inestables del continente.

País ...................... Posición
Haití .......................... 10
Colombia ................... 14
Rep. Dominicana ....... 19
Venezuela ................. 21
Guatemala ................ 31
Paraguay .................. 36
Perú .......................... 40
Honduras .................. 41
Ecuador .................... 46
Cuba ......................... 58
Brasil ......................... 62
El Salvador ................ 72
México ....................... 73

Los más “fallidos”

África es el continente que registra las mayores cuotas de fragmentación y debilidad, con 27 Estados diagnosticados como “fallidos” y ocho incluidos en el listado de los 10 más débiles e inestables del mundo; países que, pese a presentar la situación más dramática, reciben menor atención internacional que otros, mucho mejor situados, como Irak, Irán o Corea del Norte.

La clasificación de Foreign Policy está encabezada por Costa de Marfil, Estado en una agobiante situación de desgobierno. Le siguen la República Democrática del Congo y Sudán.

El desigual reparto de la riqueza y un pasado colonialista son denominadores comunes para la mayoría de los países incluidos en el estudio, por eso no sorprende que tras el continente africano, la zona del mundo más afectada por la inestabilidad sea América Latina. Haití, por ejemplo, está ubicado entre los 10 estados más débiles del globo, y México, en otro extremo, como uno de los más estables, pero dentro de los “fallidos”.

Guatemala en la mira

Dentro del Índice, Guatemala ocupa el puesto número 31 de los 76 países analizados. Lo que significa que sería el más inestable de Centroamérica (aunque no se ha tomado en consideración a Nicaragua) y el quinto de América Latina, tras Haití, Colombia, República Dominicana y Venezuela.

“Según lo parámetros indicados somos un Estado que ha fallado porque no ha sabido dar seguridad ni justicia, razón primordial del Estado”, explica Pedro Trujillo, director del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Francisco Marroquín. “El Latinobarómetro 2004 muestra que únicamente el 34 por ciento de los guatemaltecos cree en la democracia como sistema de gobierno, lo que pone de manifiesto que realmente hemos fracasado”, añade.

En el mundo
Los estados más débiles según Foreign Policy

1. Costa de Marfil
2. Rep. Democrática del Congo
3. Sudán
4. Irak
5. Somalia
6. Sierra Leona
7. Chad
8. Yemen
9. Liberia
10. Haití
11. Afganistán
12. Ruanda
13. Corea del Norte
14. Colombia
15. Zimbabwe
16. Guinea
17. Bangladesh
18. Burundi
19. República Dominicana

El Índice señala que los puntos más débiles del país serían la corrupción endémica, la violación de los derechos humanos, la deslegitimación del estado, la falta de capacidad del Gobierno para recaudar impuestos, la inequidad en el reparto de la riqueza y la violación de los derechos humanos.

Un conjunto de debilidades que, en términos políticos, podría desembocar en la perpetuación de los gobiernos populistas o en el desarrollo de una izquierda como la de Bolivia, donde, cíclicamente, las revoluciones y protestas ponen a las instituciones en entredicho.

¿Podría la debilidad del Estado guatemalteco conducir incluso a un gobierno autoritario? “Por supuesto”, afirma Trujillo, “¿qué significa la propuesta por parte de la ciudadanía de que se establezca un estado de sitio para combatir la delincuencia? La ciudadanía acepta ciertas presiones por parte del Estado porque no pueden explicarse el éxito en la lucha contra ciertos males, sino es desde el autoritarismo, y eso es peligroso porque se sacrifican ciertas libertades”, agrega. No obstante, en este sentido cabe destacar que la limitación a los derechos individuales, en aras de la seguridad —o la cruzada contra el terrorismo internacional— no se da únicamente en los países inestables.

¿Un panorama demasiado oscuro? Como declara la introducción a la lista 2005 de Estados Fallidos, “es mucho más fácil señalar aquellos puntos débiles que elaborar soluciones, pero es el primer paso para comenzar a restablecer la soberanía y el poder de acción de dichos Estados”.

 
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