El arte de ser exitoso
Como una inspiración para comenzar con buen pie el año 2005, presentamos los secretos de ocho guatemaltecos que han triunfado en ramas tan diversas como el deporte, el arte, la publicidad, el trabajo comunitario, la comunicación y los negocios.
Pasión y entrega
“Tuti” Furlán es actriz
y conductora de radio.
Son las 6 de la mañana y Tutti Furlán inicia la mañana con un saludo optimista y una sonrisa contagiosa en el programa de radio A todo dar. Allí, junto a sus compañeros de cabina comparte con miles de oyentes las anécdotas, comentarios, carcajadas y las parodias de las noticias del día. María del Rosario Furlán Urrutia, tiene 26 años, es psicóloga y comunicadora. También trabajó como presentadora de televisión, pero, como ella misma afirma, “soy actriz de teatro antes que cualquier cosa”. Su éxito en estas disciplinas se deb,e en sus palabras “a la pasión y la entrega en el trabajo ”. Ha sido nominada dos veces al Premio Arcoiris Maya y obtuvo en 2004, el premio a Locutora y Actriz Destacada por la Cámara de Locutores de Guatemala. Ha actuado en más de 20 obras de teatro, dramas y comedias pues la presencia del público es en sí una satisfacción para ella. “Estoy segura de que cuando el trabajo se hace sin esperar recompensa económica, éxito o algo a cambio, la vida te retribuye el esfuerzo que has hecho", afirma, sin dejar de lado la preparación y el empeño, dos elementos que “influyen en el buen desarrollo de cualquier actividad”. Con modestia afirma que es necesario entender y aceptar que “aún no has llegado al tope, que cada vez estamos subiendo como en una escalera y que ese ascenso no se detiene”.
Confianza
“El creer en uno mismo es fundamental para una persona que se desarrolla en cualquier actividad y, principalmente, para un artista o un comunicador. Si estamos conscientes que lo hacemos está bien, hay que pensar que se puede hacer mucho mejor", agrega con una sonrisa.
Respecto a las adversidades de la vida, Furlán no descarta que haya momentos difíciles, pero que sirven precisamente para probar el grado de decisión y convicción de la persona.
Además, concluye: “El éxito también tiene que ver cierta percepción de las oportunidades y de no tener miedo a enfrentarse a ellas, a pesar del esfuerzo que representen o de los obstáculos que haya en el camino”.
Solidaridad
Medarda Castro, consultora de la OEA.
Medarda Castro es hija de padre tz´utujil y madre kaqchikel. Actualmente es Consultora Especial de la Organización de Estados Americanos, OEA. en Guatemala, una posición que alcanzó por su capacidad profesional y liderazgo comunitario. Es licenciada en Trabajo Social, habla los idiomas de sus padres, además del inglés y español.
“Mis padres me dieron la oportunidad para estudiar y personalmente me sirvió la seguridad en mí misma”, asegura. A estos dos factores se suma el compromiso con su comunidad, lo que ha permitido que sea reconocida en San Lucas Tolimán, Sololá, en donde nació, como, la lideresa más comprometida y quien impulsa proyectos de desarrollo en su pueblo.
Para Castro el hecho de haber llegado a alcanzar sus objetivos se debe,“a la formación que recibimos en la familia y a la oportunidad que nos dieron tanto a mis hermanos como a mí, de poder estudiar”. La convivencia social es otro factor importante:, “ me ayudó a afianzar la seguridad en mí misma, así como mi identidad como mujer y como miembro de un grupo étnico”.
La convicción de triunfo la ha acompañado desde su niñez: “desde el nivel primario, secundario hasta el universitario, estuve en los primeros lugares como alumna distinguida del Colegio La Salle”, cuenta sonriente.
Para Castro los valores son determinantes en la superación personal: “el trato en mi familia fue parejo para todos y los valores se enseñaron con el ejemplo”, afirma. “Para salir adelante también es necesario aprovechar las oportunidades que se presentan: en mi caso opté a becas, en donde se requiere un rendimiento para poder continuar con sus beneficios”, dice.
La primera fue una oportunidad para estudiar a través de la parroquia de San Lucas Tolimán. La segunda beca fue de la Agencia Internacional para el Desarrollo, AID y luego en la Universidad Rafael Landívar, URL, de donde se graduó como Trabajadora Social.
“En todos los espacios en donde he participado, mi identidad cultural, así como el hecho de ser mujer, ha sido una oportunidad para mi desarrollo profesional y personal. El ser creativo y aportar visiones y soluciones es otro aspecto necesario para la superación”, finaliza.
Metas
Julio César López,
atleta invidente
Los Juegos Paralímpicos de Atenas 2004 permitieron a César Augusto López obtener el sexto y octavo lugares en las carreras de 400 y 5 mil metros planos, respectivamente. Estos triunfos, a nivel mundial, son apenas una muestra de los logros de este atleta invidente que tiene como principio trazarse metas.
“Constantemente me pongo metas, porque la persona que no se las propone es como si estuviera muerta, y así no tiene sentido vivir”, indica. La discapacidad de López no ha sido obstáculo para practicar el atletismo, ni mucho menos para prepararse en oficios como la jardinería, plomería, carpintería y mantenimiento de granjas, lo cual ha aprendido siendo ayudante y estudiando en el Instituto Técnico de Capacitación, Escuela Tropigás y el Centro de Capacitación Agropecuario del Comité Prociegos y Sordos.
La vida de López cambió en 1989, cuando tenía 8 y aún vivía en la aldea El Aguacate, Jalapa. “Iba corriendo para mi casa cuando de repente un gallo se me tiró y me picoteó los ojos y la cabeza”, relata López, quien a raíz de esto perdió la vista completa en el ojo izquierdo y parcialmente la del derecho.
Las heridas le provocaron una infección que obligó a los médicos del Hospital Nacional de Jalapa a practicarle una cirugía, sin embargo, ésta lo único que trajo al invidente fue más frustración, ya que cuando despertó de la misma “no miraba con los dos ojos”, lamenta. Por su gravedad fue traído al hospital Rodolfo Robles, en donde consideraron que su estado era delicado e inicialmente, según recuerda, le recetaron cuatro inyecciones para su tratamiento, pues para entonces no podía caminar. “Durante ocho meses estuve como que era bebé”, cuenta.
La terapia para su recuperación fue primero ponerse de pie, luego caminar 15 minutos, después trotar y ahora corre hasta 35 kilómetros.
Innovación
Hans Masch, empresario Desde hace seis años, los guatemaltecos principiaron a ver en algunos supermercado los kioscos de café El Cafetalito. Éste era un nuevo concepto en ese entonces, y los que tuvieron ese privilegio fueron los clientes que regularmente asistían a realizar sus compras al centro comercial La Pradera. Hoy, este concepto innovador se ha extendido y existen 15 kioscos esparcidos en toda la capital, y en enero de 2005 se inaugurará el más grande, que estará en la 8a. avenida y 11 calle, zona 1. Pero esta empresa de éxito ha tenido como motor a Hans Masch, quien es el director, y a su hermano, Peter, gerente general.
Masch dice que el secreto del éxito de El Cafetalito, que tiene con 45 empleados, es contar con el café de mejor calidad y tener arte para la elaboración de los cafecitos. “Estamos siempre pendientes del cliente para saber qué necesita”, indica el empresario.
La idea de este tipo de kiosco nació al observar los que existen en otros países, como Estados Unidos e Italia. “Lo introdujimos con cautela, porque no sabíamos si el concepto iba a ser aceptado en el mercado nacional”, recuerda.
Otra de las bases del éxito de este empresario es que ha sido cuidadoso al escoger los puntos de venta. “Hemos tomado mucho en cuenta el tráfico de personas del lugar, así como que tenga parqueo y haya comodidad para llegar”, explica.
El crecimiento ha sido tan rápido que actualmente los kioscos generan los mismos movimientos monetarios que la tostaduría del mismo nombre ubicada en Boca del Monte, Villa Canales, y que está en manos de Pilar Weissenberg, madre de Masch.
Esta empresa tostadora vende desde 1963 café por libra en supermercados, pero a partir del 10 de abril de 1998 extendió sus operaciones a través de la venta de los cafés express. Allí se puede degustar un capuchino, un café americano y algunos con recetas propias, como el café moca y el tres leches, entre otros.
Determinación
Dora Amalia Alvarado,
balletista y sicóloga
Su silla de ruedas se ha convertido en su mejor compañera, porque la ha llevado al éxito, tanto en sus presentaciones de ballet como en su vida profesional y empresarial. Dora Amalia Alvarado es una licenciada en sicología que sufrió un ataque de poliomielitis cuando tenía 10 meses, el cual le provocó parálisis. Sin embargo, su filosofía personal le ha permitido enfrentar la vida y triunfar. “La vida es corta, y por lo tanto hay que vivirla bien”, afirma Alvarado, quien aparte de tener su consultorio profesional también es consejera de belleza. Además ha sido catedrática en la Facultad de Teología de la Universidad Rafael Landívar y profesora en el Liceo Secretarial Bilingüe.
Alvarado dice que detesta a las personas que dicen: “No tengo tiempo para nada”. “Hay que recordar que sólo una vez vivimos y no debemos hacerlo sólo para el trabajo”, aconseja la profesional. Alvarado cree que es un desperdicio vivir vivir quejándose... “lo que se necesita para sobresalir es determinación”, indica. Sus triunfos de danza en silla de ruedas se iniciaron hace 10 años, cuando conoció a Walter Peter, y se incrementaron a partir de 1998, cuando se convirtió en alumna de la Escuela Dancing Wheels, de Ohio, Estados Unidos, a la cual asiste una vez al año.
Practicar este arte le ha permitido asistir a varios festivales, como los de Sao Paulo, Brasil; Los Ángeles, Boston y Cleaveland, en Estados Unidos. Este año recibió la medalla en categoría especial de danza de la asociación Vicente Laparra de la Cerda.
Su profesión también le ha llevado a dar conferencias en distintos congresos de la Sociedad Interamericana de Psicología. Alvarado considera que hay dos cosas fundamentales que le han permitido triunfar en la vida: la primera es que “así crecí y no tuve tiempo de extrañar nada, y la otra es que tuve un hogar donde me dieron todo, sobre todo educación”, expresa.
Crecer
Emilio Méndez, sastre
y empresario
Se considera una persona de éxito porque ha tenido las oportunidades que la vida le ha dado para innovar y crecer y las ha aprovechado. Estudió Administración de Empresas y también Sastrería, durante 2 años, en Londres. “Estoy en la lucha, no porque no haya conseguido lo que buscaba, sino porque sigo en el proceso de búsqueda de nuevas metas”, dice Emilio Méndez.
Entre sus proyectos más exitosos está Cuatro Grados Norte, área peatonal de comercios y servicios en la zona 4 de la ciudad.
“Un proyecto que muchos criticaron y dijeron que iba a fracasar, pero ahí está y sigue creciendo. A mí me gusta romper esquemas, cambiar las estructuras, proponer nuevas formas de vida”, comenta.
En su opinión, la educación ayuda mucho al igual que viajar: “Ver otros países ha sido clave para abrir los ojos más allá de lo que tengo localmente, para poder valorarlo”. De hecho, el nacionalismo es otra de sus fortalezas, puesto que valora las raíces familiares y comunitarias como un elemento de su triunfo.
El gran problema
En su opinión, muchos guatemaltecos padecen por la pereza y la apatía. “Eso sumado con un poco autoestima da resultados no muy buenos. Si la persona no se cree capaz de lograr algo, lo ás probable es que no intente hacer nada o lo intente a medias. Es un problema nacional”. Es por ello que le molesta es la crítica destructiva y la envidia entre guatemaltecos: “nosotros nos echamos tierra a nosotros mismos y me parece fatal. Y a veces los mismos padres lo hacen: le dicen a sus hijos que son tontos o ignorantes y los hacen crecer con esa idea. Hay que cambiar eso ya”.
Emilio Méndez cree firmemente en la fuerza de voluntad: “Yo no me considero una víctima del pasado ni una presiona pasiva del presente, el futuro presenta posibilidades fantásicas y es donde me voy a concentrar, dice. Voy haciendo mi mundo y estoy convencido que se puede generar un cambio de actitud”.
Un propósito digno
Rodolfo Martín Zúñiga,
director creativo de
APCU Publicidad
El ejemplo de los alpinistas es vital para este publicista de 27 años: “Cuando escalan una montaña muy alta deben cuidarse unos a otros. Si alguno intenta llegar solo a la cima, no lo conseguirá”, dice.
Aunque durante su adolescencia no estaba seguro de lo que quería hacer, Rodolfo Martín afirma que el principal elemento para lograr el éxito en cualquier empresa es “definir qué es lo que queremos”, de ahí que entrar al mundo de la creación publicitaria es la mejor decisión que tomó.
Luego de trabajar como ejecutivo de cuentas de las Agencias de Publicidad de Centroamérica Unidas (APCU), Martín pasó a formar parte del equipo de creativos, pero no fue fácil:
“Mi padre siempre me trató como un empleado más dentro de la organización. Me djio que si quería un puesto, debía ganármelo”, afirma. De ahí que el esfuerzo, la constancia y las ganas de aprender fueron lo que lo llevó años más tarde a ser el director creativo, y ahora vicepresidente de esta agencia.
Por otra parte, considera que la persona exitosa debe “irradiar amor a lo que hace y a quienes colaboran en cualquier proyecto”.
Aunque para Martín el éxito es algo subjetivo —dado que cada quien es distinto según su naturaleza— y que “todos los seres humanos somos diferentes”, define esta palabra como “la realización progresiva de un propósito digno”, ya que según él las aptitudes y cualidades deben canalizarse totalmente hacia ese objetivo.
Ilusión
Gonzalo Romero, futbolista
Los 10 años que lleva de jugar como futbolista profesional (ocho con Municipal) le han permitido al seleccionado nacional Gonzalo Romero ganar nueve campeonatos de Liga, Copa e internacionales. Durante este lapso ha logrado anotar aproximadamente 75 goles y también ha jugado 35 partidos oficiales con la camiseta de la Selección Nacional, en algunos de los cuales ha sido capitán.
Romero dice que la base de su éxito en el fútbol ha sido la disciplina personal y “mantener siempre viva la ilusión de alcanzar metas. Éste ha sido un factor fundamental, así como el apoyo incondicional de mi familia”, indica el jugador rojo.
La mayor meta de Romero para el próximo año es conseguir el boleto para ir con la Selección al Mundial Alemania 2006. “Esto sería la consecución de varias metas, y a partir de eso tendría que pensar en los últimos años de futbolista”, expresa. Otra de las metas que se propone es continuar sus estudios universitarios, los cuales ha suspendido debido al fútbol. “Mi objetivo es ser un profesional universitario cuando me retire del deporte, por lo cual estoy considerando estudiar una licenciatura en Economía”, confía.
Romero rememora que su primer equipo fue el Cosmos 33, de la zona 5, y que en ese entonces su padre lo apoyaba comprándole zapatos de fútbol a cambio de lograr buenas notas en la escuela donde estudiaba. “Siempre tuve ese trato con mi papá y gracias a Dios fui buen estudiante, hasta abanderado”, señala.
A los 17 años integró una Selección Sub-17, entrenada por Mariano Aguirre, la cual participó en el premundial realizado en Trinidad y Tobago en 1991.
En enero de 1993 llegó a Municipal, y en el torneo de Liga, en septiembre de 1994, debutó contra Escuintla. También integró los equipos Aurora y Cobán Imperial.
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