Descubra una joya natural
de la Costa Sur
Caminar o montar en bicicleta rodeado de un exuberante escenario de matices verdes, con una singular variedad de ambientes, de aves y plantas exóticas, es parte de lo que se puede disfrutar en Los Tarrales, una reserva ecológica situada en las faldas del volcán Atitlán.
Texto y fotos: Lili Beteta
Las vivas descripciones de Flavio Herrera, en El Tigre, de la selva tropical de Guatemala se recuerdan al caminar por senderos que se abren entre largas y caprichosas hojas verdes. El calor, el trinar de las aves y el murmullo de riachuelos completan un paraíso que se descubre en la Costa Sur del país, en el municipio de Patulul, departamento de Suchitepéquez. Los Tarrales es un área protegida y autosostenible que ofrece atractivos para el ecoturismo. La reserva privada comprende una extensión de terreno cuya altitud va de 700 a 3 mil metros sobre el nivel del mar, lo cual permite la existencia de varios ecosistemas que dan refugio a decenas de especies animales y vegetales.

En la parte sur del volcán Atitlán, Los Tarrales constituye un destino ideal para el descanso y la aventura. |
La reserva se divide en bosque húmedo subtropical y bosque nuboso. En la primera, el visitante puede realizar visitas guiadas por extensas plantaciones de follajes decorativos y cultivos de flores exóticas ornamentales, así como de banano y bambú. Cerca de 175 especies de aves y animales, como armado, ardilla y cotuza, habitan esta parte del terreno.
En esta área también puede disfrutarse un agradable descanso a orillas de una laguneta rodeada de plantas tropicales y cañas de bambú de gran tamaño. Aquí también es posible tomar un paseo en balsa y pescar tilapias. En el lugar se alquilan cañas y carnada.
El mismo día puede realizarse un recorrido por el beneficio de café orgánico y tradicional. En este Museo del Café, con ayuda de uno de los trabajadores del lugar, los turistas conocen detalles sobre el cultivo y procesamiento del café que se produce en la región montañosa de Los Tarrales. Las instalaciones y la maquinaria del beneficio tienen más de 75 años de antigüedad.
Cuesta arriba
Si se dispone de más de un día para conocer la reserva, la propuesta es recorrer el bosque nuboso y escalar el volcán Atitlán. Al caminar hacia la parte más alta del terreno puede apreciarse una catarata de 73 metros de altura. También existen observatorios de aves, en los cuales, con un poco de suerte, se logran ver ejemplares de especies como pavo de cacho y quetzal.
La geografía ofrece un escenario perfecto para practicar la bicicleta de montaña, pero también permite acampar. A quienes deciden escalar el volcán Atitlán, los administradores del lugar recomiendan dormir una noche en el bosque, ya que para llegar al área de campamento debe caminarse durante más de cuatro horas. De esta forma el ascenso puede iniciarse en horas de la mañana.
La reserva Los Tarrales cuenta con servicio de hospedaje en la casa patronal de la finca y provee espacio para 10 personas. También se ofrece servicio de alimentación, reservándola previamente. El lugar cuenta con parqueo, alquiler de bicicletas y tiendas de campaña.
Arribo seguro
La reserva Los Tarrales está localizada a 125 kilómetros de la Ciudad de Guatemala. Para llegar debe tomarse la carretera que conduce a San Lucas Tolimán. El viaje dura aproximadamente dos horas. Se recomienda utilizar ropa cómoda y de algodón, gorra, protector solar y repelente contra insectos.
Más de un siglo
En 1874 la reserva Los Tarrales perteneció a don Pedro Latour, de origen belga. Posteriormente fue comprada por el español Saturnino Blen y se inició el cultivo de café. En 1922 fue vendida a la compañía inglesa Gordon Smith.
La casa patronal que se conserva en la finca fue construida en 1879. En 1940 la propiedad pasó a manos de los estadounidenses Joseph y Leonor Burge, quienes continuaron el cultivo de café e iniciaron la producción de madera sembrando cedros, palo planco, caoba y otros. Joseph Burge hijo y su esposa Mary recibieron la reserva en el año 1972 y han continuado el cultivo de café junto con el de follajes y plantas exóticas para exportación.
Los Tarrales, nombre que proviene de la palabra española tarral que significa bambú, fue declarada área protegida por Conap en el año 2000 y su manejo se realiza, en parte, con el ingreso generado por el turismo.
Este viaje se realizó
en colaboración con Inguat.
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