Semanario de Prensa Libre • No. 30 • 30 de Enero de 2005    


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Opinión

Rice y América Latina
No es una experta en la región pero, sin duda, los vecinos al sur de Estados Unidos estarán en la mira.

Por Sergio Muñoz Bata

De la avalancha de problemas que recaerán sobre Condoleezza Rice cuando sonriente asuma el puesto de Secretaria de Estado en la segunda administración de George W. Bush, el más difícil será intentar ganarse el afecto y la buena voluntad que su antecesor generó fuera de Estados Unidos. Colin Powell fue visto como el único asesor que intentó moderar los impulsos del presidente y superar las maquinaciones del vicepresidente y el Secretario de Defensa. Sólo la historia nos dirá si Powell salió de esta aventura “invicto en la derrota” como alguna vez escribiera Carlos Fuentes.

Rice no es Powell. Ella es fría e impaciente; él es cálido y afable. Rice es una mujer con una inteligencia vigorosa y disciplinada y, muy probablemente, la colaboradora más cercana al presidente. Especialista en la Unión Soviética, se le acredita haber contribuido enormemente a elaborar el esquema de negociación que condujo a la reunificación alemana que fue aprobado por seis países, entre ellos Estados Unidos y la Unión Soviética. Pero sabe poco de América Latina.
Durante sus audiencias ante el Senado, Rice esbozó las líneas centrales de una posible agenda hacia América Latina.

De Hugo Chávez dijo, “Nos alarma que un líder electo democráticamente gobierne de manera intolerante. Algunas de las medidas que ha tomado para afectar a los medios y a la oposición nos preocupan profundamente”.

México, dijo, ha cumplido con Estados Unidos reforzando la seguridad en la frontera sur y Bush está dispuesto a gastar capital político llevando al Congreso un proyecto de ley de reforma a las leyes de inmigración que favorecería, fundamentalmente, a los mexicanos. Colombia sigue siendo un gran aliado y habrá que atender a los otros países de la región andina para remediar algunas de las consecuencias del ataque al narcotráfico concentrado en Colombia. A Rice le preocupa la rígida estratificación social de muchos países de la región y la marginación social, educativa y económica de los pueblos indígenas. Rice trabajará con la OEA para promover la rendición de cuentas de líderes que habiendo sido electos democráticamente no gobiernan de manera democrática y no habrá cambio en la política hacia Cuba.

Pugnará por la ratificación en el Congreso del CAFTA. La selección de Robert B. Zoellick como su principal subsecretario de Estado augura atención a la región. Zoellick, quien se desempeñaba como representante de comercio exterior conoce y es reconocido por los presidentes de la mayoría de los países latinoamericanos. Es buen economista y buen político. “El nombramiento de Zoellick -me dice Peter Hakim, del Diálogo Interamericano en Washington D.C.- puede ser muy positivo porque conoce bien la región y enfrenta los problemas valiéndose de estrategias integrales.”

Ni Rice ni Zoellick tienen el don de gentes que a Powell le sobra, pero el profundo conocimiento de la región que tiene Zoellick, aunado a la cercanía de Rice a Bush sugiere que la atención a la región podría ser mucho mayor que durante el primer término.

 
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