Antes y después de Christo
Bien podría decirse que el concepto de su arte es envolverlo todo, todo, todo...
Por: Gustavo Adolfo Montenegro
Las obras que crea no sirven absolutamente para nada (así como ocurre con toda obra sincera de arte), excepto para transformar un paisaje que, por cotidiano, se hace indiferente.“Nosotros creamos obras de alegría y belleza”, dice Jeanne-Claude, la esposa de Christo (Vladimiroff Javacheff) el artista ambiental que, en algunos días, inaugurará su más reciente montaje, llamado Las puertas: 7 mil 500 arcos de tela dorada instalados en las vías peatonales del Parque Central de Nueva York.

El palacio Reichstag, de Berlín, fue envuelto en 1986. Miles de personas llegaron a observarlo. |
Nació en Gavrobo, Bulgaria, en junio de 1935. Se estableció en Nueva York en 1961, aunque empezó a empacar objetos desde 1958, el mismo año en que conoció a Jeanne-Claude, su compañera y colaboradora inseparable. Al principio envolvía botellas, motocicletas u objetos sin forma definida. Así llegó al concepto de empacar lo que no necesita empaque: edificios, puentes y hasta el aire mismo. Suena a locura, por supuesto, porque lo es.
Christo no acepta que nadie financie sus proyectos, que pueden llegar a tener presupuestos de hasta US$20 millones. Los paga a base de vender fotografías, pinturas y otras obras suyas. Pero esta no es la parte más difícil. Algunas de sus creaciones le han tomado años, no tanto por dificultad en la ejecución, sino por la tardanza en cumplir estudios de impacto ambiental, pedir permisos estatales o privados e incontables trámites burocráticos. Años de planeación y esfuerzo para que la obra dure dos o tres semanas. Quizá en esta paciencia y en la intención de hacer arte gratuito a la vista esté el secreto de su afortunada demencia..
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