Semanario de Prensa Libre • No. 55 • 24 de Julio de 2005    


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D viaje

Unión de dos culturas
El 25 de julio Santiago Atitlán se viste de fiesta en conmemoración de su santo patrón.

Por Liliana Pellicer
Foto Carlos Sebastián

Gaspar Tineisos se levanta de la silla tambaleándose ligeramente. Mira solemnemente a todos los presentes y, alzando su vaso de aguardiente, realiza un brindis dirigido a su santo patrón. Imprimiéndole un movimiento rítmico, otro cofrade convierte el incensario en un péndulo purificador que alcanza cada esquina, cada rincón del lugar. Santiago Apóstol no se inmuta, dirige sus ojos vacíos más allá del humo del incienso; más allá de las paredes de la cofradía en la que reposa; más allá de Santiago Atitlán; más allá del lago y los volcanes que lo rodean... Mira hacia adelante o, quizá, hacia atrás. “Está aquí desde que llegaron los españoles”, explica Tineisos, alcalde de la cofradía de Santiago Apóstol, de Santiago Atitlán, Sololá.

Santiago Apóstol

Como parte de los preparativos de las fiestas de la pequeña comunidad, los cofrades se reúnen para acompañar al santo de su devoción que, el 25 de julio, sacarán en procesión por todas las calles de Santiago Atitlán. “Ese es su día, pero antes hay que prepararlo por que viene toda la gente a celebrar”, explica el alcalde. “Hay que vestirlo, hay que dejarlo bien adornado, porque es el patrón del pueblo”, añade.

Cuando el 25 de julio pasee por las calles, ningún visitante no informado podrá averiguar que esa figura representa a Santiago Apóstol ya que su vestimenta será la típica tz’utujil. Este santo traído por los conquistadores en el siglo XVI ya no será sólo Santiago, será la prueba del sincretismo de dos culturas y de dos religiones.

“El culto a Santiago es el resultado de la unión de las creencias prehispánicas y del cristianismo que forman una nueva religión: el cristianismo animista”, analiza Celso Lara, director del Centro de Estudios Folclóricos (Cefol) de la Universidad San Carlos de Guatemala. “En esta nueva religión encuentras a Santiago bebiendo, fumando y vistiendo traje típico, al igual que sucede con Maximón. Ambos son los santos de protección de la comunidad”, indica.

El origen del culto a Santiago Apóstol se remonta a la época en la que los franciscanos comenzaron su evangelización en Guatemala. Su táctica consistía en encontrar puntos de relación entre las creencias locales y la importada. En este contexto, Santiago Apóstol encajaba a la perfección ya que lo identificaron con dos divinidades prehispánicas, Kaprakán, el que mueve montañas, y Zipak, el que mueve los ríos, que, se suponía, habían creado el lago Atitlán. Desde épocas remotas, Santiago Atitlán era un lugar de peregrinaje donde se veneraba a Maximón, deidad que regía el tiempo y el espacio, el calendario y la fertilidad. Los franciscanos utilizaron este carácter divino del lugar como puente para convertir al los mayas al cristianismo. Y lo consiguieron gracias a Santiago que, representado con una espada y a caballo, parecía un dios local.

Algunos elementos que se aprecian en esta celebración son herencia de estas creencias anteriores a la llegada de los españoles. Por ejemplo, el altar en el que se lleva a Santiago Apóstol de procesión está formado por un plumero que recuerda a los tronos prehispánicos.

Cada 25 de julio, en las 54 comunidades guatemaltecas que conservan un Santiago en su nombre, se celebra esta fiesta, símbolo de la unión entre ambas culturas.

Detalles

Santiago Atitlán está situado a orillas del lago del mismo nombre, en Sololá.

  • La feria comienza el 21 de julio, pero las celebraciones se alargan hasta el 4 de agosto. Los días más importantes son:
  • El 22: se cambia de ropa a la imagen del santo.
  • El 24: hay un concierto de marimba.
  • El 25: es la procesión hasta la iglesia parroquial.
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