A propósito
La huella alemana
La historia de Guatemala se ha escrito bajo el influjo de inmigrantes europeos que a lo largo de los últimos siglos han dejado su herencia, tanto en lo económico como en lo cultural y social.
Primero fueron los conquistadores españoles que, a sangre y fuego, dejaron una profunda marca en la cultura guatemalteca; después, los ingleses que se internaron en territorio guatemalteco para explotar las maderas preciosas. Sin embargo, una de las nacionalidades cuya influencia aún es perceptible es la alemana, cuyos primeros inmigrantes arribaron a mediados del siglo XIX.
La región de Las Verapaces, principalmente Cobán y sus alrededores, fueron escenario de una creciente actividad agrícola y mercantil de alemanes, cuyos productos eran transportados a través de la ruta del río Polochic, el lago de Izabal y el puerto Santo Tomás.
La exportación de café constituyó el eje sobre el cual basaron su floreciente economía. De hecho, algunos de estos alemanes fueron pioneros en técnicas de beneficiado y tostaduría del grano.
Con los avatares de las guerras mundiales terminó la estancia en Guatemala de muchas de estas familias alemanas, pues fueron repatriados, y sus tierras, expropiadas. A pesar de todo, aún hay generaciones de guatemaltecos que traen algo de la sangre de aquellos pioneros. Con algunos de ellos conversaron Julieta Sandoval y Carlos Sebastián, para reconstruir algo de aquellos tiempos en que lo usual eran las travesías a caballo, en tren o en barco de vapor.
La foto de portada es una reproducción que logró nuestro corresponsal Eduardo Sam Chun y en la misma aparecen los hermanos Noack, descendientes de los esposos Otto Noack Domey y Herlinda Yaxcal.
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