Semanario de Prensa Libre • No. 48 • 05 de Junio de 2005    


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La nuez de los mayas
Las semillas del ramón, antiguo alimento maya, tiene posibilidades de ser comercializada en Estados Unidos.

Por Liliana Pellicer

Cuando la civilización maya no hacía más que despertar, un fruto, el ramón, fue parte de su dieta. Hoy, a pesar del paso del tiempo, sigue usándose en algunas comunidades de Petén, y en un futuro próximo puede que este alimento del pueblo ancestral se venda en los supermercados de Estados Unidos.

Árbol ancestral
Es habitual encontrarse esta planta en los sitios arqueológicos. La razón podría ser que los mayas, al elegir lugares altos para construir sus ciudades, encontraban como vecinos naturales a los ramones, que crecen a 300 metros de altitud.

El ramón es un árbol de grandes dimensiones que crece en los bosques húmedos del país. No se cultiva ni requiere cuidados para crecer sus 40 metros de alto, ya que es de naturaleza silvestre. Su madera, blanca con vetas rosadas, ha sido utilizada tradicionalmente en Yucatán para la construcción, pero son su fruto y su semilla, ambos comestibles, los que han sido usados más frecuentemente en Guatemala.

Por el hecho de no requerir cuidados y por la cantidad de árboles de ramón hallados en los sitios arqueológicos, algunos arqueólogos norteamericanos consideran que, en sus orígenes, la cultura maya pudo sobrevivir, no gracias al maíz, su cultivo sagrado, sino por el ramón, que naturalmente caía de los árboles que rodeaban sus asentamientos.

“El fruto del ramón es dulce y sabroso, pero se aprovecha poco en comparación con la semilla, cuyo sabor es similar al de la papa”, explica Ronaldo Aragón, de la Facultad de Agronomía de la Universidad San carlos de Guatemala y autor de la tesis Caracterización preliminar del ramón. La manera más sencilla de consumir esta semilla es cruda, pero también puede tostarse ligeramente o quemarse un poco más para molerla y hacer infusiones similares al café. Sin embargo, la manera más beneficiosa para el organismo de consumir esta semilla es cocerla con ceniza o cal. De esa manera se liberan sus proteínas, cuyo porcentaje, por cierto, es superior al del maíz, la leche materna y el huevo.

A pesar de todos estos beneficios, en las comunidades del país no se utiliza demasiado, o si se consume, se mantiene en secreto. “La razón es que la gente cree que es un alimento de animales y que es vergonzoso, de pobre, tener que comerla”, comenta Aragón. Mientras que este prejuicio impide que el ramón entre a formar parte de la dieta guatemalteca, un proyecto de la organización ForesTrade intenta comercializar este producto en el extranjero.

“Tanto en Estados Unidos como en Holanda hay empresas interesadas en la nuez de ramón”, comenta Fernando Beza, jefe de operaciones de la ONG promotora de la agricultura sostenible y del comercio justo. “Aunque no se puede decir que ya exista un mercado, sí es cierto que estas empresas están haciendo pruebas encaminadas a su consumo como infusión o en barras de chocolate”, añade.

Sin embargo, este proyecto está en una fase inicial y, como tal, todavía debe realizarse un estudio que demuestre en Estados Unidos que el consumo de esta sustancia no es tóxico y conseguir una certificación del Consejo de Áreas Protegidas de Guatemala (Conap) que les permita explotar de manera sostenible este recurso.

En este momento, la ONG está realizando un estudio para definir qué porcentaje de ramón podría recolectarse sin que se dañase el medio ambiente, ya que tanto el fruto como la semilla sirven de alimento para monos, loros, aves y murciélagos. Lo cierto es que, como explica Mario Véliz, director del herbario de la Facultad de Biología de la Universidad San Carlos de Guatemala, “la producción de este árbol es inmensa y parece poco probable que su explotación pudiera afectar de manera considerable el ecosistema”.

Si este proyecto tiene finalmente éxito, tal vez en unos años la antigua comida de los mayas sea consumida un poco más al norte de donde estuvo asentado su imperio.

Detalles

El nombre científico del ramón es Brosimun alicastrum swartz, que pertenece a la familia Moraceae.

  • Crece en las zonas húmedas y cálidas del país.
  • Puede encontrarse en los departamentos de Escuintla, Guatemala, Retahuleu, Baja y Alta Verapaz, Huehuetenango, Quiché, Izabal y, sobre todo, en Petén.
  • Aunque puede crecer hasta a mil metros de altura sobre el nivel del mar, lo más común es que se dé a 300 metros.
  • Regularmente alcanza 40 metros de alto y uno de diámetro.
  • Tiene otros nombres: ujushte, masico, tsutz ax, ax, mo, muju, talcoite, ux (en lengua maya), capomo (en Belice) o ajah (en Chiapas).
 
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