Presto non troppo
El número seiscientos
Divagaciones a manera de celebración
Por Paulo Alvarado
presto_non_troppo@yahoo.com
Cuando apareció el artículo número 500 ("D" en cifras romanas) en junio de 2003, decidí alejarme por unos momentos de lo que suele ser materia de este espacio. Hoy, que son cien más, seguiré el mismo juego de aquella columna y apuntaré algunos significados de las letras DC, que, en romanos equivale a 600.
En música quiere decir da capo (desde la cabeza), expresión italiana que, alcanzado un cierto punto en una partitura, se usa para advertir que en la ejecución musical se ha de retomar el principio de la obra. En otro contexto se puede emplear para simbolizar “disco compacto” (aunque es mucho más común encontrar las siglas en orden inverso, por su nombre en inglés). En electricidad, DC distingue a la corriente directa que es típica de un acumulador (direct current, también en aquel idioma), de la "corriente alterna" que normalmente fluye de un enchufe en una pared.
Por otro lado, es sabido que cuando dichas letras siguen a una fecha, ésta se ubica en el período “después de Cristo”. Adicionalmente sabemos que la capital de los Estados Unidos, establecida en 1800, se denomina oficialmente Washington D.C., por “Distrito de Columbia” (un área metropolitana de 175 kilómetros cuadrados). Luego encontraremos que esas mismas iniciales representan a la “Democracia Cristiana”, apelativo generalizante que engloba a varios partidos políticos europeos inspirados en la doctrina social de la iglesia católica, que se desarrollaron entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, y que, con diversas etiquetas, habrían de jugar un papel importante en Italia, Francia, Alemania y Bélgica después de la II Guerra Mundial.
Finalmente, podríamos mencionar a una empresa de construcción de aeronaves fundada en 1920 (que llegaría a constituir la corporación McDonnell-Douglas), y que en Guatemala se asocia trágicamente con el avión DC-3 en el que pereció una veintena de músicos y artistas cuando regresaban de una gira por El Petén, hace medio siglo... Mas, para el propósito de estas líneas, D-C-me el gusto de considerar las divagaciones del día de hoy como una libertad especial y permítaseme asegurar al lector y a la lectora -si aún no han perdido la paciencia- que no he buscado otra cosa sino celebrar con ustedes la alegría de llegar al artículo número 600, auténtico privilegio, éste, el de compartir reflexiones sobre la música y otras temáticas con los lectores de Prensa Libre y ahora, Revista D.
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