Semanario de Prensa Libre • No. 48 • 05 de Junio de 2005    


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D patrimonio

Memoria de piedra
Un tesoro de historia hay entre los muros del templo de San Cristóbal Acasaguastlán.

Por Julieta Sandoval
Foto Mynor de León

En el municipio de San Cristóbal Acasaguastlán, El Progreso, se encuentra una de las primeras iglesias edificadas en el siglo XVII, según el Departamento de Registro de Bienes Culturales. Esta fue de gran importancia en la época colonial por la conquista ideológica que debían hacer los españoles a los diversos pueblos indígenas cercanos.

El naranja del sol y de la parte inferior contrasta con el blanco del resto. Se sabe que esos eran los colores de la iglesia del siglo XVII.

“Era el pueblo, en tiempo de la Colonia, de asiento inmemorial y cabecera antigua de sus corregidores desde 1551”, señala el Diccionario Geográfico Nacional. Uno de los objetivos al fundarlo era tener mejor vigilancia para el tránsito proveniente del Golfo Dulce hacia la capital. En un documento del Registro se cuenta que la iglesia era la más monumental de la región, pues fue asiento de la cabeza del curato del cual eran tributarios todos los de la región.

El templo actual es una reconstrucción del erigido en 1654, dañado gravemente por el terremoto de 1976. El diseño es el mismo que el original: estilo barroco, con decoración mudéjar (elementos florales y geométricos), fachada tipo retablo integrada por tres calles (verticales) y dos cuerpos (horizontales) y con remate en donde está la escultura de San Cristóbal, el patrono. En las partes laterales están los evangelistas y en la parte superior fue diseñado un sol introducido por la cosmología maya. Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán recuerda el templo de Cazabastlán en su escrito en la última década del siglo XVIII en la Recordación Florida en donde dice: “Tiene su iglesia parroquial de buena fábrica y grande, y en cuyo modelo y artificio no falta lo decente o lo preciso, a la veneración y atento culto”.

El monje inglés Thomas Gage también menciona el pueblo de Acarabastlán en sus escritos: “un pueblo de indios... situado a la orilla de un río (Motagua) que pasa por uno de los más abundantes en pescado”.

Imágenes populares

Una de las características especiales de este templo, además de la importancia que tuvo durante la Colonia, son las imágenes catalogadas como populares, las cuales fueron esculpidas para la fachada y para los retablos internos. De formas redondeadas y de menor tamaño a las que se conocen de esa época.

Aunque la construcción es señalada en el siglo XVII, posee imágenes de los siglos XVI y del XVIII de artistas guatemaltecos y españoles, indica Carlos Morán, del Departamento de Registro de Bienes Culturales. Los retablos del interior, que son 9, el principal en el altar mayor y dos en los costados, también fueron dañados por el terremoto y ahora se encuentran en la etapa de reconstrucción.

Otra pieza importante de la iglesia es la lámpara votiva o del santísimo. La llama de ésta era perpetua y permanecía encendida por aceite. Fue dañada al caerle la bóveda principal, ya que estaba en la parte central. “Se pensó que era toda de plata, pero sólo estaba recubierta”, dice el representante del Departamento de Registro. En la actualidad, la mayoría de estas lámparas han sido sustituidas por eléctricas o candelas.

De acuerdo con Morán, con lo que existe en San Cristóbal Acasaguastlán podría hacerse hasta un museo, pero ello parece remoto, tomando en cuenta que hace ya casi 30 años del último terremoto y las heridas del templo aún no han sanado.

 
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