A propósito
Seguidores de Mahoma
“En el nombre de Dios, el más misericordioso, el dispensador de gracia. Toda alabanza pertenece sólo a Dios, el sustentador de todos los mundos, el más misericordioso, el dispensador de gracia... sólo en tí buscamos ayuda”.
Esta podría ser la oración que cualquier cristiano ferviente o bien un fragmento de algún salmo judío. Se trata, sin embargo, de las primeras líneas del Corán, el libro sagrado de los musulmanes, una de las tres grandes religiones monoteístas, que ha generado a su alrededor toda una serie de manifestaciones culturales, de significados místicos y también de prejuicios por parte de quienes, por desconocimiento o temor, ven con extrañeza a los practicantes del Islam.
Fundada por el profeta Mahoma hace unos 1400 años, la religión musulmana está fundamentada en valores como la virtud, la verdad y la caridad, aunque algunos utilicen fragmentos del Corán con otras intenciones esto no debería ser una razón para encasillar a todos los musulmanes bajo un estigma de maldad y destrucción.
En Guatemala los seguidores de Mahoma apenas llegan al centenar y sólo hay dos mezquitas para tan reducida comunidad, aunque en el mundo es una de las religiones de más rápido crecimiento.
Muchos llegaron al país porque se vieron obligados a abandonar sus tierras por los eternos conflictos en el Medio Oriente, principalmente en Palestina, de donde proviene el 95% de los musulmanes de Guatemala. Otros han llegado de Jordania, Siria y Egipto.
Una de las más recientes musulmanas en arribar al país es Amal, la mujer de la portada, quien también abandonó Palestina y siente que los tres años que lleva de residir en el país no han sido suficientes para dominar el idioma, comprender la cultura, y sobre todo, los niveles de delincuencia.
Los musulmanes de Guatemala, al igual que cristianos, judíos u otras creencias de fe, también buscan una humanidad que trascienda las barreras culturales, económicas, sociales. Es lo que nos cuenta Gemma Gil en el tema de fondo.
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