Semanario de Prensa Libre • No. 50 • 19 de Junio de 2005    


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D mundo

Joyas de guerra
Hay piedras preciosas que salen carísimas porque su precio es la vida de miles de víctimas de la guerra o aquellos que pierden el territorio donde vivían.

Por Gustavo Adolfo Montenegro

Aunque la Confederación Mundial de Joyería (CIBJO, por sus siglas en francés, la principal entidad que rige el comercio mundial de gemas en el mundo) señala en su código de ética que no aprueban el comercio de piedras preciosas extraídas de manera ilegítima o “aquellas cuya obtención haya implicado sufrimiento humano”, es innegable que existe aún un mercado ílicito de diamantes, esmeraldas o rubíes, cuya venta ilegal ha servido en muchos casos para financiar guerras, especialmente en países africanos, o inclusive para apoyar las actividades de grupos terroristas como Al Qaeda.

Guerras como la del Congo han sido financiadas, en parte, con dinero de la venta ilegal de diamantes.

La CIBJO, que agrupa a 27 países y a otras organizaciones, concluyó en marzo su más reciente reunión en Hong Kong, durante la cual recibió llamados de entidades humanitarias como Oxfam, Earthworks y Global Witness, para controlar de mejor manera el proceso de extracción, exportación y certificación de origen de las gemas, y así evitar violaciones a los derechos de las personas o las comunidades.

Y es que en algunos casos la riqueza oculta bajo el suelo se ha convertido en la desgracia de sus habitantes.

Largo de aquí

“¿Por qué debo marcharme? ¿Me matarán por mi tierra?”, exclamaba Mogetse Kaboikanyo, un bosquimano de Botswana que fue obligado a dejar el lugar donde sus antepasados habitaron por más de 200 de años debido al hallazgo de yacimientos de diamantes. En 1986, el gobierno botswanés declaró que su política oficial era trasladar a los bosquimanos a “campos de reasentamiento”, con el pretexto de que el área que habitaban era un “parque natural”, exclusivo para la vida silvestre. Survival International, entidad defensora de los pueblos nativos, afirma que “la razón principal tras la expulsión está en los ricos depósitos de diamantes”, que, por cierto, son explotados por la transnacional De Beers, que domina el mercado internacional de brillantes.

Tristemente, el caso de los bosquimanos sólo es uno más de los conflictos generados por los diamantes, cuyo alto precio internacional ha generado desgracia para los países que los poseen, como Angola, Sierra Leona, Liberia y la República Democrática del Congo, que comparten la paradoja de una gran riqueza mineral versus un conflicto armado crónico.

“Ejércitos rebeldes necesitan financiamiento para compra de armas y municiones, para pagar y alimentar tropas... Desde el fin de la Guerra Fría no tienen acceso a fondos provenientes de superpotencias, por lo que han buscado fuentes alternativas de dinero, una de las cuales es el tráfico de diamantes”, señala un informe de Global Witness.

Con este financiamiento, ellos han podido sostener una sofisticada operación militar que no permite que ningún proceso de paz funcione en Angola. En Sierra Leona, el Frente Unido Revolucionario se transformó en un ejército letal, gracias al control y venta de diamantes de gran calidad.

Las más codiciadas
Existe una gran variedad de piedras preciosas, pero entre las más cotizadas se encuentran:

- Diamantes: Desde el siglo XVIII es la gema más usada y codiciada. Constituyen el 90 por ciento de las gemas producidas. El productor más grande de diamante natural (sin pulir) es Australia, con 40.8 millones de quilates. Le sigue Botswana, con 19.8 millones.

- Las esmeraldas: El 80 por ciento de las más finas provienen de Colombia, aunque también se produjeron en los montes Urales de Rusia, pero estos yacimientos eran prácticamente desconocidos para el mundo cuando existía la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Variaciones en su tonalidad verde pueden multiplicar su precio, por lo cual cuantificar la producción mundial es casi imposible.

- Rubíes: El mayor productor mundial es Myanmar (antigua Birmania) en donde la extracción se hace con métodos artesanales difíciles de cuantificar. Se sospecha que en Tailandia y Vientam hay importantes yacimientos.

- Zafiros: Las más bellas piezas provienen de Cachemira, región de la India de una alta inestabilidad política. En Sri Lanka, Myanmar, Camboya y Australia también se produce.

En otras regiones, la ambición tiene otro color: por ejemplo, en la Camboya que gobernara durante 25 años el dictador Pol Pot, las minas de rubíes y esmeraldas constituían uno de los tesoros mejor guardados, cuyos obreros subsistían en condiciones infrahumanas o bien formaban parte del ejército: traficaban las gemas sin ningún control y obtenían jugosas ganancias.

De hecho, la producción total de gemas de color es mucho más difícil de contabilizar, por lo que no se tiene idea exacta de cuánto aportan a sus respectivas economías nacionales, tal el caso de las esmeraldas colombianas, que llegan al mercado por cauces poco conocidos.

En la actualidad, todavía quedan operaciones mineras de piedras preciosas que no están plenamente reguladas. De la producción total de 1999, estimada en US$ 6 mil 800 millones, unos cuatro mil millones pertenecían a países con pleno control de tal industria. El resto provenía de naciones como Angola y el Congo. También se da el caso de ocultar el verdadero origen de un diamante al trasegarlo hacia países vecinos, situación muy común en naciones africanas.

Sin embargo, las implicaciones del tráfico de diamantes llegan hasta los linderos del terrorismo, pues, según investigaciones sobre las fuentes de financiamiento de la Organización Al Qaeda, de Osama Bin Laden, se logró establecer que dicho grupo obtenía ganancias con el almacenamiento y trasiego de piedras preciosas, precisamente porque, una vez pulidas, las gemas no sólo tienen mayor precio, sino que son prácticamente irrastreables. Así lo confirma el informe Por unos dólares más, elaborado por Global Witness.

Es por ello que las naciones integrantes del CIBJO, en su reunión de marzo convinieron en reforzar los protocolos de registro de origen de toda clase de piedras preciosas, para asegurar que esta producción respete los derechos de los obreros y las comunidades, que la riqueza generada por su venta beneficie a los más necesitados, y que no se convierta en recurso financiero para grupos insurgentes y terroristas.

En América

El estado brasileño de Minas Gerais es famoso por su abundancia y variedad de gemas: diamantes, topacios, esmeraldas, aguamarinas, granates y cuarzos.

En Estados Unidos hay algunos yacimientos de zafiros, granates, turmalinas, turquesas, topacios y berilos. En México son famosos los ópalos, amatistas y las nefritas.

Colombia es famosa por su gran riqueza de esmeraldas, aunque no toda la producción esté legalmente registrada o regulada.

 
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