Paraísos en el mar
Como verdaderos oasis de sol, playa y exuberante vegetación, algunas islas surgen entre las aguas centroamericanas.
Isla del Maíz
Está situada a 70 km de la costa nicaragüense. Se puede llegar a esta idílica isla por vía aérea o en bote.
Salir del agua azul turquesa y bajo un cielo sin nubes, caminar por la cálida arena blanca hasta alcanzar la sombra que regalan las palmeras de coco, es una de las cosas que relajan a los visitantes de Isla del Maíz tras su jornada de pesca o buceo.

Isla del Maíz. |
Si se cansan de tanta paz pueden visitar Isla del Pequeño Maíz y gozar de sus playas desiertas, realizar caminatas hacia el interior de la isla y nadar en sus hermosas aguas multicolores.
Isla del Coco
Se encuentra a unos a 500 kilómetros de la costa pacífica de Costa Rica. Este oasis verde y exuberante situado en medio del océano es conocido en el mundo entero gracias a sus árboles de palma y abundante agua potable. De hecho, esto la ha convertido en Patrimonio de la Humanidad.
Único por su flora y fauna, marina y terrestre, científicos y naturalistas de todo el mundo utilizan esta isla como una estación de investigación permanente, convirtiéndola en un laboratorio biológico de los más grandes del mundo. Pero Isla del Coco también puede ser visitada por buscadores de tesoros, pues durante los siglos XVII y XVIII fue escondite de piratas cuyos barcos reposan en el fondo de sus aguas.
Roatán
Forma parte de las Islas de la Bahía, situadas a unos 54 kilómetros de la costa de Honduras.
Durante casi 200 años, el lugar permaneció ignorado, razón por la cual el archipiélago era conocido con el nombre de las “Islas perdidas”.
Roatán, una de las islas más grandes, es famosa por sus colinas cubiertas de vegetación y por sus playas pobladas de cocoteros que se mecen con la brisa de los vientos alisios.
Viajar hasta aquí merece la pena si le gusta la idea de montar a caballo en la playa, pasear en bicicleta, practicar senderismo o bucear en los arrecifes de coral. Si es de los que prefieren no sumegirse, en Roatán cuenta con la opción de tomar un bote con el suelo de cristal que le permitirá observar los corales sin mojarse. Isla de Coiba
Esta isla panameña ubicada en el parque nacional del mismo nombre es un auténtico tesoro natural.
Bañada por las aguas del Pacífico, la isla ha sido utilizada desde 1919 como colonia penal, lo que ha permitido un grado de conservación excepcional. El 85 por ciento de sus bosques son primarios, es decir, permanecen completamente intactos, lo que les convierte en hogar de numerosas especies. La estación biológica del parque ha identificado 36 especies de mamíferos, 147 de aves y 39 especies de anfibios y reptiles.
El Gobierno panameño ha decidido cerrar la penitenciaría y está realizando estudios para explotar este entorno natural. No obstante, los espíritus aventureros ya pueden visitar la isla. La Autoridad Nacional de Medioambiente de Panamá organiza visitas de tres días para grupos de ocho personas. Para más información se puede llamar directamente al parque al (507) 998-4271.
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