Semanario de Prensa Libre • No. 36 • 13 de Marzo de 2005    


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Opinión

El juicio a Michael Jackson

Por: Sergio Muñoz Bata

Las acusaciones contra el cantante Michael Jackson por supuestamente haber abusado sexualmente de un niño de trece años no son novedosas. En el pasado otros niños le han acusado del mismo delito. Nunca, sin embargo, se le ha llevado a juicio ni se le ha podido establecer culpabilidad.

En 1993, cuando otro niño de la misma edad le hizo el mismo cargo la policía local aseguraba tener las pruebas necesarias de su culpabilidad. No se llegó al juicio porque los abogados de Jackson llegaron a un acuerdo millonario con la familia del niño acusador.

Ahora, no hubo negociación y el juicio empezó esta semana en Santa María, California, un pequeño poblado de agricultores al norte de Santa Bárbara.

Como suele suceder en casos donde hay celebridades, la popularidad y la fortuna de Jackson han alentado la especulación de que un jurado de gente ordinaria será incapaz de decidir imparcialmente su inocencia o su culpabilidad, sobre todo, teniendo a famosos como Elizabeth Taylor, Quincy Jones, Kobe Bryant y Jay Leno como posibles testigos.

De ser encontrado culpable de los diez cargos que enfrenta, Jackson podría pasar 20 años en prisión. La investigación del Gran Jurado que determinó la viabilidad del juicio duró dos años y de acuerdo a las filtraciones del testimonio de casi dos mil páginas hechas a la prensa hay serias acusaciones contra Jackson.

Otro factor que podría pesar fuertemente contra el cantante es su propia confesión, en una entrevista filmada en el 2003, en la que libremente relata el placer que le provoca dormir con niños en su cama.

La defensa, por su parte, intentará convencer al jurado que la afición de Jackson por los niños no es sino un acto fraternal de caridad. También intentará desvirtuar la integridad de la familia del niño acusador valiéndose de un caso en 2001 en el que la familia acusó a los guardias de la tienda J.C. Penney de golpearlos después de acusarlos de robar mercancía y recibió $150 mil dólares en un arreglo extrajudicial.

Quienes argumentan que el sistema de jurados no funciona suelen mencionar el caso del futbolista O. J. Simpson, quien acusado de haber asesinado a su esposa y a un joven, salió libre gracias a su dinero, su fama y a la hábil manipulación del tema racial del abogado principal de Simpson ante un jurado mayoritariamente negro. (Asombrosa ironía en un país donde el prejuicio racial generalmente funciona en contra de los Afro americanos).

La analogía no funciona en el caso de Jackson ya que sólo hay un Afro-americano y como jurado alternativo.

A nivel más personal, y recién terminada mi segunda experiencia como miembro de un jurado, puedo decir sin asomo de duda, que la institución del jurado compuesto por 12 ciudadanos comunes y corrientes es indispensable dentro del sistema democrático porque conserva el espíritu de la Constitución y la Carta de los Derechos que propone investir a la gente ordinaria del poder para poder decidir el futuro de sus pares.

Lo que el sistema de jurados les pide a los ciudadanos es que utilicen el sentido común y juzguen el caso en función de sus propios valores, analizando las evidencias presentadas y procurando ser imparciales.

Yo creo que los humildes ciudadanos de Santa María harán todo lo posible por fortalecer la cultura democrática de su comunidad.

 
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