El lado feo de las bellas
No todo es glamur en el mundo de las supermodelos. Los repentinos millones de dólares y todo un mundo a sus pies, resultan una tentación difícil de manejar.
Por: Gustavo Adolfo Montenegro
La supermodelo Naomi Campbell ganó en 2004 una demanda contra un periódico inglés que publicó fotos de ella saliendo de una terapia antidrogas. Claro, tuvo que reconocer públicamente que las había consumido, aunque afirmó haberlas descubierto a los 24 años y haberse vuelto adicta conforme su éxito crecía.
Los magistrados acordaron que esto entraba en la esfera privada y que por ello no se valía publicarlo sin su consentimiento. En todo caso y pese a la ejemplar actitud de reconocer su error, su imagen no podía quedar indemne. De hecho, reconoció que en una ocasión, bajo efectos de droga, golpeó a una de sus asistentes. “Lo verdaderamente espantoso de la cocaína es que empiezas a sentirte demasiado confiado y empiezas a sentirla indispensable.

Kate Moss reconoció que tuvo problemas con el alcohol y el tabaco. Debió someterse a un tratamiento contra sus adicciones. |
Comienzas a impacientarte y tu pequeño encanto desaparece”, dijo en el programa Primetime.
El caso de Naomi no es el único, ni el primero que ocurre en el satinado mundo del modelaje, quizá por la repentina abundancia de dinero, la disponibilidad de lujos y la factibilidad de cumplir caprichos juveniles. En noviembre de 1986, falleció Gía Carangi, a los 26 años, víctima del sida. Su carrera fue ascendente, su rostro uno de los más cotizados de la década 1970. Las revistas se disputaban su rostro para la portada, pero detrás había una tremenda infelicidad y una mortífera adicción a la heroína.
En abril de 1982, dijo al programa 20/20 que no andaba en las drogas, pero su aspecto físico la delataba: desde hacía dos años se inyectaba heroína.
Las terapias no surtían efecto: “Ya nada me da gusto, todo es triste. Todos los días lloro durante un buen rato y quisiera saber qué hacer”, dijo. En 1983 ya no trabajó más en el modelaje para hundirse en su adicción. En 1984 entró a otro programa de rehabilitación que tampoco funcionó. Cuando murió en 1986 nadie de la industria de la moda asistió a su funeral.
Superlujo superficial
Con frecuencia se señala al mundo del modelaje de promover valores estéticos y de conducta que distorsionan la perspectiva de la realidad de quienes admiran sus imágenes.
Se señala a ciertas modelos, de cuerpos exageradamente delgados, de practicar hábitos como la anorexia y la bulimia, para así mantener sus siluetas.
Una de ellas es Kate Moss, cuya entrada al escenario público fue de por sí escandalosa: un semidesnudo en una revista inglesa a finales de 1980. Con los millones de dólares y las portadas en Vogue, Harpers y Bazaar llegaron también las dependencias al tabaco y alcohol. Además se la señalaba de promover una imagen insana del cuerpo.
¿Quién tiene la culpa?
Michael Gross, autor del libro, El feo negocio de las bellas mujeres, se refiere al tema y habla de John Casablancas, fundador de la agencia de modelos Elite y prácticamente el padre del concepto supermodelo, con millonarios sueldos y veleidoso comportamiento. Hasta entonces, las agencias manejaban cierta disciplina para sus modelos: acostarse temprano y evitar el consumo de tabaco y alcohol, por ejemplo.
Sin embargo, Casablancas reclutaba a bellas jóvenes con el anuncio de que les daría plena libertad y que haría realidad sus sueños. Nombres como Naomi Campbell, Claudia Schiffer, Iman y Cindy Crawford surgieron de su mano. Aunque actualmente se ha retirado de la dirección de Elite, se mantienen los señalamientos de haber seducido a varias de sus modelos, aún cuando ellas sólo eran adolescentes.
Modelos positivos
También existen modelos que, ya sea por convicción o por cuidado de su imagen pública, prefieren ser relacionadas con ideales más nobles que el culto de su físico, tal el caso de Tyra Banks, quien promueve un concurso para descubrir nuevos talentos en el modelaje. Por su parte, Heidy Klum no sólo escribió un libro titulado: Ocho reglas para el comportamiento en el modelaje, sino además participa activamente en una campaña de prevención del cáncer de colon.
Gía Carangi
Su rostro recorrió el mundo a través de las portadas de prestigiosas revistas.
Cuando su promotora falleció en 1980, Gía se sumergió en el oscuro mundo de las drogas. Consumía heroína.
Aunque estuvo en varios programas de rehabilitación, no consiguió dejar su vicio. Ella confesó sentirse completamente sola en el mundo. |