Presto non troppo
Caja lúdica
Acción,
participación,
transformación
Por Paulo Alvarado
presto_non_troppo@yahoo.com
“Asociación civil en la que confluyen jóvenes provenientes de distintos estratos de la sociedad, con el objetivo común de aportar a la consolidación de la paz y la convivencia a través de la formación integral y la sensibilización artística”, Caja Lúdica se distingue como un colectivo que propone un proceso para la generación de productos culturales con impacto en su misma sociedad.
A partir de 2001, en que inicia formalmente sus labores, se ha proyectado por medio de numerosas actividades en la capital y en diversas comunidades del interior, basada en una metodología “lúdica”; es decir, una visión recreativa de la vida. Sus integrantes más identificables son esos saltimbanquis que de pronto invaden alegremente plazas, calles y diversas áreas públicas, con acrobacias en zancos, danzas y juegos, en lo que se ha dado en llamar “intervención del espacio”. Fabrican y manejan mascarones y vestuarios, montan comparsas y artes de la calle, y, aparte del espectáculo que sólo suele ser objeto de contemplación distante por un auditorio (en la mayoría de eventos promovidos por otras instituciones), buscan involucrar al transeúnte y al espectador. Un equipo que juega y enseña a jugar, pero con toda seriedad y organización.
Desde el año pasado, los “lúdicos” también han incluido dentro de su plan formativo un programa de talleres/charlas de aproximación a la música académica. En él se ha reconocido, una vez más, la legítima aspiración al arte musical elaborado y cultivado que, sin distingos de ninguna especie, tienen todos los jóvenes. Esto choca frontalmente con las tendenciosas aseveraciones de algunos que se asustan ante la posibilidad de que Mozart, Brahms o Bartók puedan ser objeto de gran disfrute aun sin membresías exclusivas, trajes de marca, cocteles, poses y modos afectados de hablar. Los muchachos se han acercado a la sonata, al cuarteto y a la sinfonía; a la razón de la tonalidad y de la atonalidad; al por qué de un clavecín, de un piano o de un sintetizador pero, sin alambicamientos ni pedanterías. Con la profundidad del análisis racional y desmitificador, pero sin una tiesura impertinente y estéril.
Todo lo que se ha necesitado es vencer la desconfianza, potenciar la capacidad creativa, apropiarse de la historia y multiplicar lo adquirido para compartirlo con los demás justamente los ejes de acción de estos jóvenes despabiladamente lúdicos; siempre jóvenes, siempre despabilados, siempre lúdicos.
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