¿El mejor amigo?
Algunas razas de
perros representan mayor peligro
para las personas
Por: Liliana Pellicer
Foto: Carlos Sebastián
Con su nariz fría y su cuerpo cálido parece que el perro invita a la palmada en el lomo o a la caricia tras las orejas. Sin embargo, esta muestra de afecto puede acarrear tanto un lametón en la cara como un mordisco en la yugular, dependiendo de la raza.
Los pittbull, rotweiler o dóberman son algunas de las razas que, según algunos expertos, son peligrosas o potencialmente peligrosas. “Algunas razas, como los stafford o los pittbull fueron creadas genéticamente por el hombre para las peleas”, explica Ricardo de León, entrenador canino de K-9. “Pueden atacar sin provocación previa. Por ejemplo, si les mira fijamente”, añade.
“Me voy a morir porque me mordió un chucho”, dijo Émerson Estuardo Acabal Sarat, de 3 años, a su madre, luego del ataque de un rotweiler. “No, papa. El que va a morir va a ser el perro, porque lo vamos a matar”, contestó Eberilda Sarat entre lágrimas. El pasado 20 de enero, mientras Émerson paseaba frente a la casa de un vecino, un rotweiler se avalanzó sobre él ocasionándole, entre otras lesiones, una brecha de 10 centímetros de longitud en el cuello que le arrancó parcialmente la oreja.
Educación canina
“Estos animales no se pueden recuperar, no es posible reeducarlos”, analiza De León. “Cuando te están mordiendo, si les pegas o regañas, aprietan más los dientes. Lo hacen por instinto”. A pesar de la opinión de este entrenador, no todos los expertos están de acuerdo en este punto. “La Asociación Protectora de Animales recibe muchos que han atacado a personas y los recuperan. Están adoptados en casas con niños”, comenta Juan Pablo Saucedo Conde, criador de perros y presidente de la Asociación de Protección del Pittbull. “No hay perro peligroso sino dueño irresponsable. Hay que educarlos desde que llegan al hogar. Si se educan bien, probablemente no habrá problemas. Incluso pueden estar en la casa como un miembro más de la familia”, agrega.
Para que sean pacíficos, estos animales deben relacionarse desde cachorros con personas y otros animales. Si sólo tratan con otros canes, verán como enemigo al hombre y lo atacarán. También la mala alimentación, los malos tratos o un descontrol hormonal pueden provocar un ataque.
“Es muy importante educar, además de al perro, al dueño”, explica de León. “Son animales serios y este carácter hay que respetarlo. Algunas personas tratan a los dóberman como si fueran muñecos. Les ponen ropita, por ejemplo. ¡Imagínese! Si usted fuera un macho, ¿cómo se sentiría si le pusieran una camisa de mujer?”, dice.
Legislación
En Guatemala existe una ley que regula la posesión de perros peligrosos. pittbull terrier, stafford shire terrier, rotweiler, dogo argentino, dogo guatemalteco, fila brasileño, presa canario, dóberman, akita, mastín napolitano, dogo de burdeos, bullmastif, bulldog americano, bull terrier inglés y rodesiano son las razas sujetas a esta ley, que obliga a registrarlos, a hacerse un análisis psicológico y a tener un seguro a terceros.
Esta normativa, al estar copiada casi íntegramente de los códigos español y colombiano, no se adecua a la realidad guatemalteca, ya que, por ejemplo, incluye razas que no existen en el país, como el presa canario.
“Nadie nos hace caso. Los dueños del perro que atacó a mi hijo no quieren responsabilizarse de los gastos médicos. Es injusto. Mi hijo no oye por un oído y ese chucho continúa vivo. Mañana podría morder a otra persona y, esta vez, matarla”, se lamenta Eberilda Sarat.
A pesar de que existe este texto legal, no puede aplicase porque no existe un reglamento que lo regule. Es el Ministerio de Gobernación el encargado de este tipo de problemas. Sin embargo, no existe allí ninguna una dependencia oficial responsable. No existe ni personal especializado ni fondos para desarrollar el proyecto.
“Esta ley es absurda, ya que no ataca las causas del problema”, opina Saucedo. “Con este texto es el perro quien paga, cuando el verdadero responsable es el dueño, que debería ser acusado de homicidio culposo. Si así fuera, la gente tendría más cuidado con sus animales”, añade.
En realidad cualquier perro, tanto un caniche como un stafford, es capaz de morder en determinadas situaciones y, aunque las consecuencias sean diferentes en ambos casos, lo cierto es que son escasos los reportes de ataques de perros. Tanto en 2004 como en 2005, la Procuraduría de los Derechos Humanos registró un solo caso por año. ¿Es necesario matar a estos animales? Según algunos expertos, muchos cuidados, atención y, sobre todo, cariño parecen suficiente para que este tipo de perros lama la cara de los niños, en lugar de destrozarles el cuello. |