Semanario de Prensa Libre • No. 46 • 22 de Mayo de 2005    


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D frente

Juan Tiney:
“Nos han arrinconado”
Uno de los máximos dirigentes campesinos del país, se formó en Nicaragua y a su regreso reorganizó el CUC y fundó el Conic.

Por Francisco Mauricio Martínez
Fotos Antonio Jiménez

“Soy un indígena tz’utujil de Santiago Atitlán, Sololá. Hijo de una familia campesina de 10 hermanos, de los cuales sobrevivimos 8, ya que 2 murieron de desnutrición cuando eran niños.

Mi pueblo fue uno de los más afectados por la guerra, tanto que varios de mis compañeros fueron secuestrados y asesinados cuando yo apenas tenía 16 años, por lo que cuando cumplí 17 tuvimos que escondernos aquí en la ciudad capital, pero aquí también perdimos a otros más.

Las sectas fundamentalistas no quieren que uno haga trabajo social, porque dicen que estas son cosas de la tierra y debemos de pensar en el cielo.

Juan Tiney,
Miembro de Conic

Aquí en la capital, nos fueron arrinconando a una situación tan difícil que, con la ayuda económica de mi padre, tuve que salir huyendo a Nicaragua debido a que llegaba gente extraña a buscarme. A raíz de esto ya no pude terminar mi carrera de magisterio que había iniciado en el Instituto Indigenista Santiago.

En Nicaragua trabajé para el Ministerio de Educación y con grupos de solidaridad con Guatemala, debido a que la represión se había incrementado aquí. En la Universidad Nacional de ese país estudié la carrera de Política Agraria”. Así resume su vida, previo a iniciarse en la lucha campesina, Juan Tiney, uno de los líderes más beligerantes del movimiento por la tierra.

¿Cómo se inició en el movimiento campesino?

Por la represión que estábamos viviendo en Santiago Atitlán, Sololá, a mediados de 1980 buscamos al Comité de Unidad Campesina (CUC) en nuestro pueblo y la capital, pero no encontramos a nadie porque la persecución era muy fuerte. Necesitábamos que alguien nos respaldara.

Fue hasta 1982, cuando estudiaba Política Agraria en Nicaragua, cuando encontré a algunos del CUC, quienes me dijeron que deseaban platicar conmigo.

¿Por qué buscaban el CUC en 1980, si éste era acusado de ser parte de la guerrilla?

La verdad es que nosotros no teníamos esa visión en ese momento, quizá por la falta de claridad o porque sólo necesitábamos de alguien que respaldara a una población de 35 mil habitantes que se sentía acosada. Nosotros no nos dábamos cuenta si nos metíamos a un problema mayor o no.

¿Y cómo se integra al CUC?

Mi intención de principiar a articular este movimiento fue durante los gobiernos de Efraín Ríos Montt y Humberto Mejía Víctores, cuando estaba en Nicaragua. En estos años el CUC estaba desintegrado, ya que los integrantes que se quedaron en el país se convirtieron en patrulleros civiles y otros en evangélicos como medios de protección. Los que pudieron salieron por las frontera y huyeron y los que no hicieron nada de esto hoy reciben una candela en el cementerio. Al regresar al país en 1985, junto a otros compañeros, nos planteamos la tarea de reconstruir el movimiento y lo lanzamos en 1986.

¿Y por qué ahora es líder de Conic?

Después de reconstruir el CUC empezamos el trabajo de reorganización del país y a pelear por los derechos laborales, la tierra, los pueblos indígenas y la desmilitarización de las comunidades. Sin embargo, caímos en una crisis en 1992, la cual no pudimos resolver internamente, y en una asamblea se dijo: hasta aquí y así fue como nos dividimos. A raíz de esto, el 16 de julio de 1992 surgió la Coordinadora Nacional Indígena y Campesina (Conic).

A estas agrupaciones se les consideraba parte de la guerrilla ¿Fue usted guerrillero?

Militante, militante nunca fui; pero sí simpatizaba con ella. En aquel entonces, al igual que ahora, platico con los integrantes de la ex guerrilla, pero seguimos siendo una organización autónoma.

Pero su formación en Nicargua, da lugar a pensar eso...

Esta me ayudó a profundizar más en la realidad guatemalteca. Me permitió revisar mucha literatura de las políticas agrarias y descubrir cosas que no tienen nombre como, por ejemplo, tanta pobreza en los pueblos indígenas. También entendí que de esta situación siempre hay un responsable que tiene nombre.

Las protestas siempre provocan caos y mucha gente sale afectada, ¿por qué tienen que haber víctimas?

Las medidas en contra de la población organizada nos han arrinconado de tal manera que no se encuentran otras opciones. Ha habido diálogos, negociaciones, compromisos y convenios, pero siempre todo queda en incumplimientos; entonces las medidas de hecho constituyen la única alternativa.

Por otra lado, pareciera que hay un grupo de la población que no siente esa realidad. Por ejemplo, en estos momentos, la situación del combustible ¿quién no lo está sintiendo? creo que es necesario que todo el pueblo se una para darle vuelta a esta situación. Creo que hay gente de las dos partes, gente que se molesta y otra que nos apoya.

Se protesta, pero no se proponen soluciones...

Tanto el CUC como la CONIC tienen una vinculación enorme con la población y por eso nos llueven denuncias contra el gobierno y la iniciativa privada y por eso estamos en acción constante. Nuestra actitud es beligerante, pero también planteamos propuestas. A este gobierno, por ejemplo, antes de la segunda vuelta le entregamos un paquete realizado por todas las agrupaciones mayas.

Cambios
Tiney considera que el país
se desarrollará cuando los que poseen la riqueza cambien de mentalidad.

- Considero que debe haber una apertura en la mentalidad de los que poseen la riqueza y además, debe de controlarse y distribuirse de una manera justa.

- A los pobres se les debe proporcionar educación, salud y otros medios que sean indispensables para tener acceso a una vida digna.

- El desarrollo del país no se expresa solamente en algunas personas, sino debe de verse hasta en los pobladores de cualquier paraje o cantón.

- Pero todo esto no se logrará mientras haya un sector que esté cerrado en su mentalidad de no compartir y seguir acaparando la riqueza.

¿Repartir la tierra es la solución al problema agrario?

Este es el pretexto que se ha dicho siempre, parcelar, y como todos tenemos derecho a la tierra entonces a cada guatemalteco le va a tocar una maceta. Esto es lo que han dicho los ideólogos de ellos, pero veamos qué tanta riqueza han dado al país las grandes extensiones de café, caña y algodón en este último siglo.

Me pregunto, ¿donde está el desarrollo que han ofrecido al país, con tantas oportunidades que tuvieron con las exportaciones? Se les dio tierra, mano de obra indígena regalada, se les construyó infraestructura y, ¿donde está el desarrollo? Creo en aquellas tierras que están en manos de familias que las necesitan y las trabajan, pues realmente cambia la situación.

Hasta este momento los pequeños productores del Altiplano, empezando desde San Lucas Sacatepéquez, son los que dan de comer a Guatemala con sus frutas, verduras y granos. No son las grandes extensiones las que alimentan al país, porque éstas están para la agro exportación. Para ellos es mejor que se importen los productos básicos, ya que ahí están sus ganancias.

¿Por que la gente nunca sale de la pobreza?

Porque no ha habido atención a la población rural y los pueblos indígenas. La mentalidad que existe es que ellos son la mano de obra que hay que seguir aprovechando. El nivel de educación que se tiene en el área rural es malo y el analfabetismo está centrado en el área rural, por esa misma intención de seguir manteniendo la mano de obra barata.

La Constitución Política de la República en uno de sus artículos que se refiere a los pueblos indígenas detalla que debe trasladarse a estos en transportes favorables, esto quiere decir que están hechos para la mano de obra.

A los campesinos que bajan de la Costa Sur no les pagan vacaciones, aguinaldo, séptimo día, porque son contratados por tiempos muy cortos de uno a dos meses y deben regresar a sus comunidades para poder sobrevivir.

Usted estudió en colegios católicos, ¿cree que ser pobre o rico es designio de Dios?

No, porque veo claramente quiénes son los responsables de esa miseria y saqueo. Las religiones conservadoras hacen un trabajo donde inculcan esto en la mentalidad de la gente pobre. Las sectas fundamentalistas no quieren que uno haga trabajo social, porque dicen que estas son cosas de la tierra y debemos de pensar en el cielo. Pero estas sectas vienen de Estados Unidos. La vida debe de buscarse aquí en la tierra, porque Dios no es malo y no quiere ver a sus hijos en medio de tanta muerte y miseria.

¿Se considera usted un maya privilegiado?

Definitivamente, y el mayor privilegio que tengo es que estoy en los grandes debates con gobiernos y funcionarios y llevo la voz del pueblo.

 
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