Presto non troppo
Del sentido y la función del Estado (I)
La educación pública.
Por Paulo Alvarado
presto_non_troppo@yahoo.com
Es indefendible que la educación, la salud,
la seguridad social y hasta la vida misma de una persona dependan
de la cantidad de dinero que pueda desembolsar para que asista
a una escuela, la atiendan en un sanatorio o disponga de los auxilios
necesarios en su vejez, por una discapacidad o por la cesación
de su ocupación profesional.
En especial, cuando se trata del proceso escolar
de enseñanza
y aprendizaje, no importa cuánto fanfarroneen algunos acerca
de las hipotéticas ventajas de lo privado frente a las deficiencias
de lo público, la realidad está a la vista de todos:
ninguna porción relevante de la humanidad sale adelante,
ni en lo material ni en lo inmaterial, sin apoyarse sustantivamente
en una instrucción pública sólida, y Guatemala
no va a ser la excepción.
Necesitamos que esta sociedad
efectúe un viraje diametral y todos, desde el presidente
de la nación hasta el último habitante de la aldea
más lejana, comprendan que la educación es un derecho
básico que el Estado tiene la harta obligación de
proveer con la mayor calidad posible -no un privilegio del pudiente
ni, mucho menos, el negocio de instituciones privadas.
Es absurdo, por tanto, que subsista un presunto
sistema formativo que, en el fondo, no pasa de seguir cuadrando
al alumnado, de por sí escaso, dentro
de esquemas conservadores, históricamente responsables del estancamiento
y la torpeza de toda esta comunidad humana, a la vez mojigata y brutal.
La descomposición
social que atestiguamos actualmente no es sino uno de los productos directos
de esa prolongada y maliciosa indiferencia en torno a la educación pública.
Obviamente, la discusión del tema no se agotará por
los ríos
de tinta que se hagan correr a causa de ello ni, mucho menos, por los que dejen
de correr (porque a ciertos sectores les preocupa acallar un debate al respecto)
bajo la dogmática visión que pretende reducir al mínimo
el tamaño y las atribuciones del Estado.
Lo que es preciso es que encaucemos
el debate a fin de que encontremos los procedimientos y creemos las herramientas
para poner la educación nacional a la cabeza de las prioridades de
este país, tanto del sector privado como del sector público.
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