Semanario de Prensa Libre • No. 70 • 06 de Noviembre de 2005    


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D cultura

Presto non troppo
Del sentido y la función del Estado (I)
La educación pública.

Por Paulo Alvarado
presto_non_troppo@yahoo.com

Es indefendible que la educación, la salud, la seguridad social y hasta la vida misma de una persona dependan de la cantidad de dinero que pueda desembolsar para que asista a una escuela, la atiendan en un sanatorio o disponga de los auxilios necesarios en su vejez, por una discapacidad o por la cesación de su ocupación profesional.

En especial, cuando se trata del proceso escolar de enseñanza y aprendizaje, no importa cuánto fanfarroneen algunos acerca de las hipotéticas ventajas de lo privado frente a las deficiencias de lo público, la realidad está a la vista de todos: ninguna porción relevante de la humanidad sale adelante, ni en lo material ni en lo inmaterial, sin apoyarse sustantivamente en una instrucción pública sólida, y Guatemala no va a ser la excepción.

Necesitamos que esta sociedad efectúe un viraje diametral y todos, desde el presidente de la nación hasta el último habitante de la aldea más lejana, comprendan que la educación es un derecho básico que el Estado tiene la harta obligación de proveer con la mayor calidad posible -no un privilegio del pudiente ni, mucho menos, el negocio de instituciones privadas.

Es absurdo, por tanto, que subsista un presunto sistema formativo que, en el fondo, no pasa de seguir cuadrando al alumnado, de por sí escaso, dentro de esquemas conservadores, históricamente responsables del estancamiento y la torpeza de toda esta comunidad humana, a la vez mojigata y brutal.

La descomposición social que atestiguamos actualmente no es sino uno de los productos directos de esa prolongada y maliciosa indiferencia en torno a la educación pública.

Obviamente, la discusión del tema no se agotará por los ríos de tinta que se hagan correr a causa de ello ni, mucho menos, por los que dejen de correr (porque a ciertos sectores les preocupa acallar un debate al respecto) bajo la dogmática visión que pretende reducir al mínimo el tamaño y las atribuciones del Estado.

Lo que es preciso es que encaucemos el debate a fin de que encontremos los procedimientos y creemos las herramientas para poner la educación nacional a la cabeza de las prioridades de este país, tanto del sector privado como del sector público.

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