El drama de la carcajada
Políticos, policías y huitecos (entre otros personajes) libran
una batalla cada fin de semana: armados con chistes, equívocos y bromas
de doble sentido, se disputan al público que quiere pagar para escapar
un rato de la realidad.
Texto Gustavo Adolfo Montenegro
Foto: Carlos Sebastián
Unas 70 mil entradas ha vendido,
en año y medio, la comedia El día que Teco temió,
según cálculos de Hugo Aldana, protagonista y director: “Llevamos
210 funciones, con muchos llenos completos y seguiremos hasta
que el público lo mande”, afirma. Considera que
su éxito ha radicado en contar con un plan de mercadeo,
publicidad en gigantografías pero sobre todo un producto
que considera “original”.
Sin embargo, esa misma característica
es reclamada por otros directores de comedia, quienes también
pelean arrancar las risas del público para que éste
los recomiende y atraiga a más gente a los escenarios.
Evidencia de ello es la proliferación de obras satíricas
en auditorios convencionales, cafés y restaurantes.
Hasta la última
semana de octubre había 11 comedias en cartelera, de las
cuales sólo una era de un autor “clásico”:
Alejandro Casona, en el teatro de la UP.
El resto, opta por un
teatro más liviano y comercial: “La gente quiere olvidar
por un momento la realidad. Para dramas ya está la vida
real, en cambio nosotros le damos la oportunidad de escapar”,
señala Othmar Sánchez, autor de Ex-Pac coming back,
obra en la cual ridiculiza a la sociedad guatemalteca refiriéndose
a la exigencia de resarcimiento de los expatrulleros civiles, con
todo y los personajes más sonados de la política
nacional
“Es un desahogo para el espectador, porque expresamos
lo que él no puede decir”, agrega Sánchez al
referirse a las parodias de personajes públicos, especialmente
aquellos acusados de corrupción, que nunca han faltado en
sus comedias e incluso les han dado título: La guerra de
la guayaba, Pavón VIP o Blanca Reyes ylos siete fugados.
El surgimiento
Todos los directores entrevistados
coincidieron en señalar
que el comienzo del teatro de comedia política fue La Epopeya
de las Indias Españolas, en 1990, que recientemente fue
nuevamente presentada, a lleno completo, en la Gran Sala del Centro
Cultural Miguel Angel Asturias.
“La Epopeya surgió como
una reacción al quinto centenario del descubrimiento de
América. Era la historia como nunca ocurrió pero
que servía como pretexto para criticar las injusticias del
país”, dice Jorge Ramírez, quien dirigió el
reciente montaje.
“Fue un acercamiento del público
al teatro, porque cualquiera puede entender el mensaje de la Epopeya,
prueba de ello es que, 15 años después, aún
jala gente”, agrega la actriz Mónica Sarmientos.
Sin embargo, el mismo Ramírez
marca la diferencia entre dicha obra y muchas de las que se anuncian
hoy en cartelera: “Desafortunadamente, en vez de
superar a la Epopeya, que fue un punto de partida, la comedia guatemalteca se
vino de regreso. Hay obras que sólo son de puros chistes y malas palabras
pero sin mayor estructura. Divierten, pero no aportan nada”.
Un fiambre cómico
Wilson Pérez, autor de Dos chontes
chispudos y Pasiones zacapanecas defiende su terreno: “Nosotros
estamos haciendo teatro auténticamente guatemalteco.
Antes se montaban obras de mexicanos, argentinos o venezolanos, pero la gente
no se identificaba con ellas. Hacemos comedias tipo sketch: pequeñas escenas
que integran la historia, aunque al final nuestro fin principal es hacer reír
a lo largo de las dos horas. La gente sale feliz”.
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Cafés-teatro
Los teatros en restaurantes y cafés
fueron surgiendo ante la escasez y alto costo de los escenarios
convencionales.
“A nosotros no nos paga nada el
restaurante, sólo
nos queda lo de la venta de entradas. Nosotros atraemos
clientela y ya ellos les venden comidas o bebidas”:
Lorena Tun, dirige una obra en Del Toros.
“El único restaurante teatro
construido específicamente
para ello es el de Los Cebollines, zona 4, porque tiene
hasta camerinos. En los otros se ha adaptado el local,
que en muchos casos es inadecuado”: Jorge Ramírez.
“Aún está formándose
el tipo de obra para café-teatro. Tiene que ser
llamativa para el público, que le de libertad para
comer pero sin que pierda el hilo del relato.”: Angelo
Medina, de La Escudilla del Tecolote, uno de los primeros
restaurantes-teatro.
“Nosotros no podríamos
presentar una obra en restaurante teatro, porque habría
muchos muertos: la gente se ahogaría de la risa”:
Hugo Aldana. |
“Es cierto. La gente va y se
ríe bastante. Se ríen hasta
más no poder. Pero uno le pregunta a alguien ¿qué tal
estuvo la obra? Y contesta: ‘chistosísima, es un mate de risa’. ¿Y
de qué se trató? Y entonces no lo saben decir, porque no hay
un argumento sólido. Y hasta dicen: no sé, pero no importa, estuvo
chistosísima” es lo que observa el director Angelo Medina, quien
señala que se debe diferenciar entre la comedia fina y la vulgar. “Una
cosa es incluir algunas de las llamadas ‘malas palabras’ en momentos
estratégicos a llenar toda la obra de obscenidades”.
“Nuestras obras tienen humor
fuerte”, reconoce la directora Lorena
Tun, pero aclara: “Es porque así somos los guatemaltecos. Hasta
la persona más educada dice alguna vez una expresión soez.
Además
son obras para adultos. Para niños tenemos otras propuestas, con mensaje
educativo”.
Pecados y virtudes
Joaquín García ( Joam
Solo), de Solo Teatro, obicado en el antiguo local del cine Las
Américas opina: “Todos estamos en este mismo
negocio y cada quien usa sus recursos. Sin embargo, no es justo que algunos,
con un par de sábanas y cartones improvisen un escenario en un café o
restaurante y cobren los mismos Q60 que aquellos productores que invierten
hasta Q100 mil en escenografía. Es una cuestión de ética
artística
presentar un producto de calidad”.
“El público es el que
manda y va a donde más le gusta”,
es la opinión de Roberto Santandrea, cuyos montajes (como Despedida
de Soltera o The Full Monty) en el teatro España han sido calificados
desde “atrevidos” hasta “inmorales”. “Tuvimos
llenos completos y hubo gente que vino hasta cinco y seis veces a verla”,
refiere Santandrea, quien dice que siguió el consejo de un amigo
para sobrevivir. “La primera obra que puse aquí en el España
fue La Olla, de Plauto, una comedia griega clásica. En una semana
vinieron seis personas a verla. Y un amigo judío me dijo: ‘Si
querés
mantenerte vas a tener que dar al público lo que quiera ver’.
Y así lo he hecho. Llevamos ocho años. Somos la sala de teatro
convencional que más tiempo lleva actualmente”. Es así como
Santandrea ha incluido incluso a strippers reales que se han desnudado
ante el público.
Ello ha provocado críticas de sus colegas de teatro, las cuales él
responde diciendo: “Critican de oídas. No han venido a verla
para juzgar por sí mismos”.
El negocio es el negocio...
“En la compañía
Los Comediantes nos dedicamos a hacer teatro comercial. No nos
vas a ver haciendo a Shakespeare, porque la gente no prefiere esas
obras. A menos que tuviéramos un financiamiento del Estado
o la iniciativa privada, nosotros seguiremos haciendo el teatro
que al público le gusta”,
explica Jairon Salguero, quien por cierto reclama crédito en la
originalidad de las obras de huitecos, esos personajes de sombrero y
botas originarios de Zacapa, que se caracterizan por ser pícaros,
risueños y malhablados.
Actualmente Salguero presenta una nueva
temporada de Dos huitecos en Nueva York, estrenada en 2000, a la cual
considera como el primer gran éxito
que tuvo.
Hugo Aldana, replica: “Ellos
usan el término huiteco por pura publicidad,
pero no conocen la esencia de ese personaje”. Aldana, argumenta
que el ser originario de Huité, Zacapa le da autenticidad
al personaje que interpreta en su obra, dentro de la cual participan
más miembros de lafamilia Aldana. “Sólo
los huitecos pueden representar a los huitecos”, dice.
Salguero, por su parte arguye que en
sus obras no hay exceso de “malas
palabras”, que sí hay un “planteamiento escénico”,
que contratan a actores profesionales y que se han presentado en
varios departamentos de Guatemala y , también en México
y Los Ángeles.
Estima que, en dos temporadas, la obra ha sido vista por unas 30
mil personas, sin contar funciones privadas.
Precisamente a todos los directores
entrevistados se les preguntó si la
comedia era un buen negocio. Algunos evadieron la pregunta, pero
no todos. Joaquín
García dijo: “Es una lotería. Una obra que sea éxito
te puede dar buenas ganancias, pero a lo mejor la que sigue resulta
un fracaso y se pierde la inversión”. Lorena Tun: “Este
es un trabajo como cualquier otro. Nos da para vivir pero no para
hacernos millonarios”.
Angelo Medina: “Nadie se va a hacer rico haciendo teatro de
comedia, por más éxito que tenga. Este es un medio
pequeño y hay mucha
competencia por el mismo público”.
...Pero el arte es el arte
“Lo malo no es que se monte este
tipo de comedia y que la gente viva de ello. Lo malo es que se
quiera venderlo como arte”, señala el director
Luiz Tuchán, exdirector de la Escuela Nacional de Arte Dramático. “En
las sociedades enfermas la primera industria que crece es la del
entretenimiento y así lo refleja la explosión de
comedias fáciles que se
da en Guatemala. Claro, tienen signos teatrales: actores, escenario,
voz, vestuario, pero no hay un desafío ni un aporte para
el espectador”, agrega. “El
verdadero artista se hace responsable y hace ver al público
esas realidades infinitas. En este caso, sólo son un sedante,
una evasión”.
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Gracioso negocio
- Cada escenario tiene distinta capacidad
de público. En los cafés-teatro va de 50
a 100 personas. En las salas convencionales llega hasta
400. Todos cobran actualmente Q60 por persona.
- En un café teatro, con una
asistencia promedio es de 20 a 40 espectadores por función,
podría estimarse el ingreso entre 1,200 a 2,400
por día. Ello se reparte entre los actores, técnico
y el director.
- En los teatros grandes, la asistencia
promedio es de 50 a 70 personas: Q3 mil a Q4 mil, por función,
aunque aquí hay que agregar mayores gastos de mantenimiento,
energía eléctrica y arrendamiento.
-“Con una obra exitosa uno se
puede ir para arriba, pero de esas ganancias hay que guardar
una buena parte, por si la siguiente no le gusta al público.
Una obra también te puede llevar a la quiebra”:
Jairon Salguero, de Los Comediantes.
- Otra de las facetas del teatro de
comedia son los personajes que no comenzaron en el teatro
sino en la pantalla de televisión, aunque con clara
influencia de los escenarios. Tal es el caso de Nito y
Neto, que se presentan actualmente en la película
Detectives por Error, producida por Jimmy y Sammy Morales,
protagonistas de dichos personajes. “Nosotros estamos
creando un nuevo territorio: el cine de comedia guatemalteca,
que aún es incipiente pero llegará a crecer
y volverse rentable” dice Sammy quien destaca que
su humor se caracteriza por ser “blanco, sin malas
palabras aunque sí con algo de picardía”. |
Lo dicen
“Nuestro humor es fuerte porque
nosotros nos formamos dentro del teatro huelguero, que no tiene
pelos en la lengua”.
Lorena Tun, dirige Dos chontes chispudos,
en
El Portal de la Hacienda.
“Me
ofende que lo llame teatro ‘ja
ja’, porque suena despectivo. Sería como decir del
drama ‘teatro snif snif”.
Jairon Salguero, dirige Dos huitecos
en
Nueva York, en Del Toros.
“Hay que tener cuidado. Estamos
jugando con fuego. Estamos formando un público que no conoce
otra forma de teatro”.
Joam Solo, dirige Te quiero pero
lejos,
en Solo Teatro.
“Nosotros hemos
demostrado que sin malas palabras, pero con mucho ingenio se puede
hacer humor en Guatemala e incluso llevarlo al cine”.
Sammy Morales, productor de
la película
Detectives por error.
“Este año ha aumentado
el público, en comparación
a años anteriores, sin embargo necesitamos más apoyo”.
Othmar Sánchez, dirige Ex-Pac
coming back.
“Ninguna otra comedia, además
de La Epopeya, ha llenado tantas veces el Teatro Nacional”.
Jorge Ramírez, dirige la
Epopeya de las Indias Españolas, que volverá a
presentarse en noviembre.
“Hacer humor fino es más
difícil. Cabe un
madrazo si está bien puesto, pero no debe ser lo principal”.
Mónica Sarmientos, actriz
de
La Epopeya de las Indias Españolas.
“De mis
montajes han dicho que son vulgares y corrientes, pero es gente
que ni siquiera los ha visto”.
Roberto Santandrea dirige El show de
Lauro Susano, en el teatro España
“Algunos creen que mientras más
palabrotas haya, más gente llega y hay más negocio,
entonces le ponen más palabrotas, en lugar de usar recursos
más inteligentes”.
Angelo Medina, dirige Cuarto para cuatro,
en La Escudilla del Tecolote.
“Se
han adaptado chistes de gallegos a huitecos, haciendo creer que
son tontos e ignorantes. Nosotros demostramos lo contrario”.
Hugo y Giovanni Aldana, dirigen El
día que Teco temió,
en teatro Cámara
de Industria. |