Semanario de Prensa Libre • No. 70 • 06 de Noviembre de 2005    


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De fiesta en Hamburgo
Es una ciudad de viejas glorias que se renueva como destino turístico, pleno de diversión nocturna alternada con melancólicos rincones.

Por Gisela Williams

Esta es la típica escena vespertina de Hamburgo: varios comensales, bien vestidos por cierto, discuten su experiencia alrededor de deliciosos platillos de la “nueva cocina alemana”, en el Schauermann, un pequeño restorán con vista al mar en el área de Saint Pauli, un vecindario que se ha ido transformando al igual que toda la ciudad, que ha sido cuna de algunas de las grandes familias alemanas de alcurnia.

Hamburgo ha sido llamada a veces la Venecia de Alemania, debido a los numerosos canales que corren entre antiguos edificios que contrastan con modernas falladas.

Sin embargo, Saint Pauli pareciera ser un lugar extraño a todo ello. Hace siglos, la tierra de esta parte de la ciudad quedaba fuera de la muralla defensiva y en ella se libraban encarnizados combates. La avenida Reeperbahn fue alguna vez una franja de tierra utilizada por los fabricantes de cuerdas para trenzar las fuertes amarras de los barcos.

Conforme Hamburgo se expandió, Saint Pauli llegó a ser algo así como el nuevo centro de la ciudad, en donde abunda la colorida iluminación nocturna que se refleja en las vitrinas, en las que al asomarse el paseante puede descubrir bulliciosos clubes nocturnos que retumban al compás de habilidosos DJ´s.

“Yo diría que Hamburgo tiene mucho más que ofrecer a quien visita Alemania por primera vez en comparación con Berlín. Si quieres parrandear en Hamburgo ya lo sabes: ve a Saint Pauli. En Berlín, los lugares están tan diseminados que es difícil saber a donde ir a buscar”, dice un turista complacido por la diversión disponible en este lugar.

El lugar de moda es, en la actualidad, East, una hotel, bar y restaurante que ocupa el local de una antigua lavandería, en donde la colorida decoración o los rebuscados diseños de los cocteles atraen la atención del visitante primerizo.

La misma multitud sudorosa al ritmo de música electrónica se puede encontrar en otro bar, menos lujoso, pero igual de estridente: Morphine, que sólo abre los viernes después de medianoche.

Cerca está el restaurante italiano Cuneo, cuyo chef, Andreas Seifried es conocido por su peculiar sazón. Sin embargo, los negociantes locales se muestran cada vez más recelosos de los inversionistas foráneos que han llegado atraídos por el creciente turismo y que han comenzado a transformar el rostro del suburbio con nuevos edificios.

Hace dos años, el gobierno de la ciudad aprobó la construcción de una gigantesca escultura abstracta, a base de dos colosales grúas, que representarían a una mujer desnuda, sin embargo tal proyecto fue suspendido debido a las protestas.

“No nos gustaba”, dice Gudrun Hammer, un periodista y activista de una organización no lucrativa que reúne fondos para mejorar las condiciones de vida de los vecindarios. “Tenemos suficientes grúas en el puerto. Tal vez a los americanos les agrada pero nosotros creemos que tal proyecto no era para la gente de Saint Pauli”.

Otro de los rincones con gran bullicio por las tardes es el distrito Schanzen. Es además un lugar ideal para pasear y matar el tiempo, pues tiene numerosos cafés y tiendas en las cuales se puede curiosear.

Por ejemplo, Glint es un pequeño almacén de ropa que exhibe creaciones de diseñadores locales. Al pasar por allí me sorprendió una bolsa de color plata con la imagen de una mantis religiosa que colgaba cerca de un largo vestido de color fucsia Gero Harms, quien nos recomendó algunos cafés cercanos y también sugirió una visita a la calle Markstrasse: la cuadra de la moda emergente.

Y en verdad deben ser creaciones innovadoras y únicas, pensé al ver un par de zapatos con el precio en un rótulo: 300 euros (unos 3 mil quetzales).

The New York Times Services.

Sobre Hamburgo

Hamburgo es, después de Berlín, la segunda ciudad más grande de Alemania, con 1.7 millones de habitantes.

- Esta ciudad fue fundada en el siglo IX, a orillas del río Elba, que desemboca en el Mar del Norte, a 100 kilómetros de distancia, trecho que es navegable por grandes barcos, lo que hizo desde hace siglos de esta ciudad uno de los grandes puertos de Europa.

- El clima es inestable: un día frío y lluvioso puede ser seguido de otro soleado y cálido. En verano la temperatura promedio los 17 grados centígrados, mientras que en enero puede llegar a cero grados.

- Existe un lago en el centro de la ciudad, único en su género. Está rodeado por tres avenidas con edificios elegantes entre ellos dos de los hoteles con mayor tradición.

Desde este lugar se divisan varias torres de las iglesias de Hamburgo cuya parte superior está cubierta de láminas de cobre que han ido adquiriendo un color verde. A corta distancia se encuentra el ayuntamiento que es un edificio construido en el estilo nórdico, también con tejado de cobre.

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