De fiesta en Hamburgo
Es una ciudad de viejas glorias que se renueva como destino turístico,
pleno de diversión nocturna alternada con melancólicos rincones.
Por Gisela Williams
Esta es la típica escena vespertina de Hamburgo:
varios comensales, bien vestidos por cierto, discuten su experiencia
alrededor de deliciosos platillos de la “nueva cocina alemana”,
en el Schauermann, un pequeño restorán con vista
al mar en el área de Saint Pauli, un vecindario que se ha
ido transformando al igual que toda la ciudad, que ha sido cuna
de algunas de las grandes familias alemanas de alcurnia.
Hamburgo ha sido llamada a veces la Venecia de Alemania,
debido a los numerosos canales que corren entre antiguos edificios
que contrastan con modernas falladas.
Sin embargo, Saint Pauli pareciera ser un lugar
extraño
a todo ello. Hace siglos, la tierra de esta parte de la ciudad
quedaba fuera de la muralla defensiva y en ella se libraban encarnizados
combates. La avenida Reeperbahn fue alguna vez una franja de tierra
utilizada por los fabricantes de cuerdas para trenzar las fuertes
amarras de los barcos.
Conforme Hamburgo se expandió, Saint Pauli
llegó a
ser algo así como el nuevo centro de la ciudad, en donde
abunda la colorida iluminación nocturna que se refleja en
las vitrinas, en las que al asomarse el paseante puede descubrir
bulliciosos clubes nocturnos que retumban al compás de habilidosos
DJ´s.
“Yo diría que Hamburgo tiene mucho
más que ofrecer
a quien visita Alemania por primera vez en comparación con
Berlín. Si quieres parrandear en Hamburgo ya lo sabes: ve
a Saint Pauli. En Berlín, los lugares están tan diseminados
que es difícil saber a donde ir a buscar”, dice un
turista complacido por la diversión disponible en este lugar.
El lugar de moda es, en la actualidad, East, una
hotel, bar y restaurante que ocupa el local de una antigua lavandería,
en donde la colorida decoración o los rebuscados diseños
de los cocteles atraen la atención del visitante primerizo.
La misma multitud sudorosa al ritmo de música
electrónica
se puede encontrar en otro bar, menos lujoso, pero igual de estridente:
Morphine, que sólo abre los viernes después de
medianoche.
Cerca está el restaurante italiano Cuneo,
cuyo chef, Andreas Seifried es conocido por su peculiar sazón.
Sin embargo, los negociantes locales se muestran cada vez más
recelosos de los inversionistas foráneos que han llegado
atraídos
por el creciente turismo y que han comenzado a transformar el
rostro del suburbio con nuevos edificios.
Hace dos años,
el gobierno de la ciudad aprobó la construcción
de una gigantesca escultura abstracta, a base de dos colosales
grúas, que
representarían a una mujer desnuda, sin embargo tal proyecto
fue suspendido debido a las protestas.
“No nos gustaba”, dice Gudrun Hammer,
un periodista y activista de una organización no lucrativa
que reúne
fondos para mejorar las condiciones de vida de los vecindarios. “Tenemos
suficientes grúas en el puerto. Tal vez a los americanos
les agrada pero nosotros creemos que tal proyecto no era para
la gente de Saint Pauli”.
Otro de los rincones con gran bullicio por las tardes
es el distrito Schanzen. Es además un lugar ideal para pasear
y matar el tiempo, pues tiene numerosos cafés y tiendas
en las cuales se puede curiosear.
Por ejemplo, Glint es un pequeño
almacén
de ropa que exhibe creaciones de diseñadores locales.
Al pasar por allí me sorprendió una bolsa de
color plata con la imagen de una mantis religiosa que colgaba
cerca de un largo vestido de color fucsia Gero Harms, quien
nos recomendó algunos
cafés cercanos y también sugirió una visita
a la calle Markstrasse: la cuadra de la moda emergente.
Y en
verdad deben ser creaciones innovadoras y únicas, pensé al
ver un par de zapatos con el precio en un rótulo: 300
euros (unos 3 mil quetzales).
The New York Times Services.
Sobre Hamburgo
Hamburgo es, después de Berlín, la
segunda ciudad más
grande de Alemania, con 1.7 millones de habitantes.
- Esta ciudad fue fundada en el siglo IX, a orillas
del río
Elba, que desemboca en el Mar del Norte, a 100 kilómetros
de distancia, trecho que es navegable por grandes barcos, lo que
hizo desde hace siglos de esta ciudad uno de los grandes puertos
de Europa.
- El clima es inestable: un día frío
y lluvioso puede ser seguido de otro soleado y cálido. En
verano la temperatura promedio los 17 grados centígrados,
mientras que en enero puede llegar a cero grados.
- Existe un lago en el centro de la ciudad, único
en su género.
Está rodeado por tres avenidas con edificios elegantes entre ellos dos
de los hoteles con mayor tradición.
Desde este lugar se divisan varias
torres de las iglesias de Hamburgo cuya parte superior está cubierta
de láminas de cobre que han ido adquiriendo un color verde. A corta
distancia se encuentra el ayuntamiento que es un edificio construido en el
estilo nórdico,
también con tejado de cobre.
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