A propósito
Catarsis nacional
Más de dos mil años marcan el inicio
del teatro en la antigua Grecia. De esa época para acá miles
de tragedias y comedias han hecho llorar, sufrir y reír
a miles de espectadores.
Pero también es cierto que en los escenarios
han cambiado muchas cosas. Los altos costos de los montajes y las
preferencias del público han marcado nuevas tendencias.
Lo que en su momento fue un teatro serio, por lo
menos en nuestro país
ha pasado a un segundo plano, para ser sustituido por obras más ligeras,
algo que para muchos no encaja en el término de teatro como rama del arte
o la literatura.
Pero cuando se ve un lleno completo en un restaurante-teatro
de esos que han proliferado últimamente en el país, cabe reflexionar
en las razones del éxito de tales propuestas escénicas en las cuales
los personajes recurrentes son los estereotipos de policías, vaqueros
de oriente, políticos y gobernantes de turno.
A juicio de los expertos esto tiene más de
una explicación: en
la sociedad guatemalteca ha sido pobre la cultura teatral, pues quien más
debería fomentarla, el Estado, no lo ha hecho ni hay esperanza de que
lo haga.
Así, la mayoría de espectadores es poco exigente con
las obras y de hecho, no quiere reflexionar sobre la realidad. Por el contrario,
quiere escapar de ella.Tal vez, lo más doloroso, es que lo que se escenifica
es sólo el reflejo de una sociedad enferma (de impunidad, de violencia,
de corrupción y pérdida de valores) que encuentra en este nuevo
tipo de comedia una catarsis evasiva.
Para quienes protagonizan este tipo de comedia,
muy alejada del concepto clásico,
sus obras son dignas de estar clasificadas como arte. Sin embargo, para algunos
dramaturgos, tal calificación es es discutible pues todo el proceso
creativo se reduce a ridiculizar personajes, con auxilio de palabrotas y
chispazos de los actores.
Para bien o para mal de los espectadores, estos
son las propuestas escénicas
que consumen, cada fin de semana, muchos guatemaltecos y Gustavo Montenegro
conversó con
quienes las dirigen. Las justificaciones y descalificaciones hacen el drama
de nuestro tema de fondo.
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