Semanario de Prensa Libre • No. 73 • 27 de Noviembre de 2005    


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D artesanía

Fibra barroca
Misterios policromados que se ven como recién salidos de la época colonial, pero mucho más resistentes y a una fracción
del precio de los originales.

Por Gustavo Adolfo Montenegro

Si considera comprar una de esas sagradas familias en serie, de resina o porcelana “made in China”, quizá le interese saber que Raúl Chinchilla es un artesano guatemalteco que se ha dedicado desde hace 20 años a elaborar Josés, Marías y Niños Jesús a base de fibra de vidrio. Pero eso no es lo especial de su trabajo.

Una vez salidas del molde, las piezas dejan de ser un objeto en serie pues Chinchilla las comienza a pintar y dorar pacientemente, hasta dejarles ese acabado barroco y con aspecto “antiguo”.

Ninguna sagrada familia queda igual, cada rostro y cada vestidura adquieren rasgos particulares. Sin embargo, a pesar de lo minucioso del trabajo y la mayor durabilidad de las figuras, la demanda ha disminuido.

“Empezamos a fabricar figuras diversas, de animales sobre todo, por encargo de una venta de muebles de lujo que actualmente ya no existe. Al mismo tiempo hicimos imágenes religiosas, como vírgenes o crucifijos, que aún fabricamos y pintamos. Sin embargo, la demanda ha bajado, quizá porque la fe de la gente ya no es la misma de antes o porque sale más barato comprar figuras hechas en Taiwán”, dice Raúl Chinchilla mientras muestra un águila (con las alas extendidas), un potrillo juguetón y tres gansos, elaborados por su hermana María Eugenia Chinchilla.

“Mi papá tenía una fábrica de figuras de yeso y así fuimos aprendiendo”, explica María Eugenia. “Pero el yeso es muy frágil, por lo que buscamos un material más durable y fácil de manejar”.

La última innovación puesta en práctica por Raúl es sustituir la pintura por telas adheridas con goma arábiga. “Acabo de empezar a experimentar con telas típicas, para darles ese toque chapín”, explica.

Por lo demás, tanto a la vista como al tacto, las figuras parecen de madera. El peso es lo único que las delata, pero nadie se dará cuenta una vez colocadas en el centro de un Belén, acompañadas de mula, buey y ovejas, de fibra también.

El proceso

Cada pieza atraviesa el mismo proceso: la fibra de vidrio se funde en un molde previamente creado.

Si alguien desea una figura original, se le puede hacer aunque sale más caro debido a que se debe fabricar un nuevo molde.

Una vez sólida, la figura es pulida y preparada para la aplicación de pigmento y dorado o bien de la tela, un procedimiento ideado por Chinchilla para darles un aspecto realista.

 
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