Semanario de Prensa Libre • No. 73 • 27 de Noviembre de 2005    


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D cultura

Presto non troppo
A la luz de los desastres
El caso del "Stan"

Por Paulo Alvarado
presto_non_troppo@yahoo.com

Los fenómenos de la naturaleza, tales cuales terremotos, erupciones, huracanes y tempestades, siempre han reflejado el apropiado funcionamiento del planeta. Se presentan constantemente, en todas partes de la Tierra. Son normales, cíclicos e incluso, predecibles.

En virtud de nuestra pequeñez, los así llamados desastres naturales pueden afectarnos catastróficamente a los seres humanos; mas son, ellos mismos, de escala ínfima con relación al globo terráqueo. Sólo distorsionados por la superstición y la ignorancia llegan a ser tildados de “señales” o “castigos divinos” por quienes pretenden manipular la voluntad débil y cargada de culpa que revelan muchas personas cuando se enfrentan a situaciones que escapan a su control. De ahí se derivan relatos mitológicos, embustes fabulosos y amenazas apocalípticas. De ahí proviene tanta lamentación tardía, cuando lo previsible se deja al tiempo y señorean la insensatez y la indiferencia. De ahí ocurre que tormentas tropicales como el “Mitch” o el “Stan” destruyan lo que encuentren a su paso, no únicamente por la fuerza natural e inevitable con que actúan, sino además por la mentecatez y la irresponsabilidad de un conglomerado humano, rico o pobre, pero igual de necio y corto de espíritu.

Felizmente, estos acaecimientos también hacen resaltar la calidad y la sensibilidad de quienes no se limitan a ofrecer sus condolencias o, peor todavía, a salir retratados junto con los damnificados por un cataclismo con tal de hacerse los generosos, cuando apenas aportan algo de lo que les sobra para lavarse la conciencia con ayuditas por demás temporales e insuficientes. Más allá de ésos, que invariablemente se aprovechan de cualquier calamidad para su propio beneficio, ahí están quienes se saltan las trancas de la conveniencia personal y la ansiosa búsqueda de notoriedad. Se trata de creadores e intérpretes, de maestros de la música y de la plástica, que no se dedican a trasladar donaciones ajenas para publicitarse, sino que aportan su arte, su experiencia, su trayectoria profesional.

Conciertos, subastas de pintura y escultura, festivales, galas artísticas. En ellas intervienen artistas que merecen todo nuestro respeto y un saludo sincero, por el esfuerzo que siempre han puesto en echarle una mano a los golpeados por la adversidad. No solamente ahora, sino en incontables ocasiones anteriores y, seguramente, en muchas otras por venir.

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