Presto non troppo
A la luz de los desastres
El caso del "Stan"
Por Paulo Alvarado
presto_non_troppo@yahoo.com
Los fenómenos de la naturaleza, tales cuales terremotos, erupciones, huracanes
y tempestades, siempre han reflejado el apropiado funcionamiento del planeta.
Se presentan constantemente, en todas partes de la Tierra. Son normales, cíclicos
e incluso, predecibles.
En virtud de nuestra pequeñez, los así llamados desastres naturales
pueden afectarnos catastróficamente a los seres humanos; mas son, ellos
mismos, de escala ínfima con relación al globo terráqueo.
Sólo distorsionados por la superstición y la ignorancia llegan
a ser tildados de “señales” o “castigos divinos” por
quienes pretenden manipular la voluntad débil y cargada de culpa que revelan
muchas personas cuando se enfrentan a situaciones que escapan a su control. De
ahí se derivan relatos mitológicos, embustes fabulosos y amenazas
apocalípticas. De ahí proviene tanta lamentación tardía,
cuando lo previsible se deja al tiempo y señorean la insensatez y la indiferencia.
De ahí ocurre que tormentas tropicales como el “Mitch” o el “Stan” destruyan
lo que encuentren a su paso, no únicamente por la fuerza natural e inevitable
con que actúan, sino además por la mentecatez y la irresponsabilidad
de un conglomerado humano, rico o pobre, pero igual de necio y corto de espíritu.
Felizmente, estos acaecimientos también hacen resaltar la calidad y la
sensibilidad de quienes no se limitan a ofrecer sus condolencias o, peor todavía,
a salir retratados junto con los damnificados por un cataclismo con tal de hacerse
los generosos, cuando apenas aportan algo de lo que les sobra para lavarse la
conciencia con ayuditas por demás temporales e insuficientes. Más
allá de ésos, que invariablemente se aprovechan de cualquier calamidad
para su propio beneficio, ahí están quienes se saltan las trancas
de la conveniencia personal y la ansiosa búsqueda de notoriedad. Se trata
de creadores e intérpretes, de maestros de la música y de la plástica,
que no se dedican a trasladar donaciones ajenas para publicitarse, sino que aportan
su arte, su experiencia, su trayectoria profesional.
Conciertos, subastas de pintura y escultura, festivales, galas
artísticas.
En ellas intervienen artistas que merecen todo nuestro respeto y un saludo sincero,
por el esfuerzo que siempre han puesto en echarle una mano a los golpeados por
la adversidad. No solamente ahora, sino en incontables ocasiones anteriores y,
seguramente, en muchas otras por venir.
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