Dr. Cerebro
Cuando sus compañeros de equipo se dedicaban a jugar y contar chistes
en el autobús, Stokes estudiaba sus libros de Medicina.
Por Francisco Mauricio Martínez
Foto: Carlos Sebastián
Por dondequiera que ha pasado, la primera butaca
siempre ha estado reservada para el neurólogo Henry Stokes.
Desde sus inicios en la Escuela Normal Central para Varones, donde
siempre fue el mejor estudiante, hasta ser premiado como el profesor
más destacado de la Facultad de Medicina de la universidad
de Vanderbilt, Tennessee, en 1973. “Así me definirían
ahora”, responde el médico cuando se le pregunta si
ha sido un “cerebro” para el estudio.
De entonces para acá, sus esfuerzos en el
campo de la neurología no se han quedado solamente en ampliar
sus conocimientos científicos, sino también en llevar éstos
a las comunidades más lejanas.

A los niños
se les ha quitado la necesidad de hacer grandes esfuerzos,
porque se les da todo al alcance de un botón.
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Muestra
de esto es que ha producido 10 discos compactos en varios idiomas mayas y también
en garífuna, que contienen información relacionada
con la epilepsia. Asimismo ha fundado varias instituciones relacionadas con la
neurología. “Decidí estudiar esto, porque pensaba que algún
día la medicina iba a entender la mente mucho más”, explica.
¿Por qué Henry Stokes emigra
a la capital?
En 1958 me vine a estudiar a la Escuela Normal Central
Para Varones, porque en Puerto Barrios, Izabal, no había
escuela secundaria y, además, obtuve una beca en dicho centro.
En la Normal me fue muy bien, porque siempre fui el primero de
mi clase.
Estudié magisterio, pero para entrar un año
antes a la universidad también cursé bachillerato
por las noches y de esta manera, cuando estudiaba el último
grado de magisterio, también hacía lo mismo con el
primer año de Medicina en la Universidad de San Carlos de
Guatemala. Hice esto porque creía que ser maestro significaba
obtener una buena formación.
¿Y en la universidad continuó siendo
buen estudiante?
Estudié cuando la facultad de Ciencias Médicas
estaba aún en la zona 1 y con mucho orgullo puedo contar
que también
fui el primer estudiante de mi grado y de la facultad de Medicina.
Cuando estudiaba la secundaria era seleccionado
nacional juvenil de fútbol y cuando estaba en la Usac formé parte
de la Selección Mayor que en 1967 ganó el Campeonato
del Norte Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Norceca)
por el cual nos dieron la Órden del Quetzal.
También asistimos a las Olimpiadas de México
en 1968, donde le ganamos a Checoslovaquia con un gol de mi hermano
David y quedamos en el 5o. o 6o. puesto del mundo… Después,
todo esto no ha habido otra hazaña igual.
¿Qué se debe hacer para ser
buen estudiante y deportista?
En mi caso, durante el día estaba en la universidad,
al mediodía
practicaba fútbol y en la noche me dormía temprano, porque
a las 3 de la mañana me levantaba a estudiar. Cuando íbamos
a jugar con los equipos de la provincia siempre llevaba mis libros en la
camioneta y estudiaba, mientras los demás jugaban y contaban chistes.
Aprovechaba el tiempo, porque creía que para
ser el mejor también
debía de hacer el mejor esfuerzo. Yo siempre he dicho que el genio
no lo es porque es demasiado inteligente, sino porque un 80 por ciento
estudia y sólo el 20 por ciento es genio. La inteligencia que Dios
da hay que conjugarla con esfuerzo, disciplina y dedicación diaria.
¿Qué es lo que hace que haya
buenos y malos estudiantes?
Hay que conjugar una serie de factores que tienen
que ver con el cerebro, y puedo decir que existe cierta predisposición
y composición genética.
Además, incide el aspecto ambiental, que es la oportunidad de
tener una familia que ayude en el desarrollo del ser en sí. Y
el tercer componente es la oportunidad de asistir a un centro donde se
proporcionen los estudios adecuados. Y si a estos factores se le agrega
el esfuerzo personal se obtendrán
los mejores resultados.
¿Cuál fue su último
salario de futbolista?
Me encanta decir eso. Cuando yo era capitán
de Comunicaciones y jugaban figuras como (Héctor) Tambasco,
Nixon García, Nelson Melgar,
los hermanos Torres y los Villavicencio mi máximo salario fue
de Q400, que en ese tiempo eran U$S400 que equivaldría a unos
Q3 mil 200 en la actualidad. En estos tiempos una estrella gana, fácilmente,
unos Q100 mil al mes. Pero aún así quiero decirle a los
futbolistas que el fútbol es fugaz; puede durar 5, 10 ó si
mucho 15 años
de la vida y después van a tener 30 ó 40 años
más
sin él.
Mi consejo entonces es que jueguen fútbol,
pero que a la vez traten de estudiar, porque cuando terminen de
jugar el dinero no va ser suficiente para el resto de la vida;
porque además hay que tomar en cuenta que
cuando uno gana mucho gasta demasiado. Por eso ahora se ve a los futbolistas
con muy buenos carros y casas.
¿Cómo le surgió la
oportunidad de ir a EEUU a estudiar?
En ese tiempo era difícil, pero como yo tenía
las calificaciones más altas de la facultad de Medicina
el profesor Oscar Pineda, quien acaba de fallecer, se dio cuenta
de mi esfuerzo y me contactó con la
universidad de Vanderbilt, Nashville, Tennessee, Estados Unidos,
donde analizaron mi currículo y me mandaron a traer. Desde
que me fui se fue conmigo mi esposa, lo cual considero otro de
mis éxitos, porque me permitió tener
una familia unida.
¿Por qué estudio neurología?
Desde que estudiaba la secundaria me gustaba la
neurología y la cardiología;
pero cuando me adentré en la universidad me decidí por
la primera, pues pensaba que algún día la Medicina
iba a entender la mente mucho más y guiarla de muchas formas,
ya sea farmacológica o
mental, de una persona a otra, lo cual se está logrando
actualmente. En ese entonces, no existían los fundamentos
para eso y en la actualidad ya entendemos cómo funciona
el cerebro.
¿Es usted “un cerebro” para
el estudio?
Así me definirían ahora algunas personas
por ser el primero en mi promoción y tener logros internacionales.
¿Qué piensa de las computadoras en
el desarrollo mental de los niños?
Los niños de ahora tienen un mejor desarrollo
mental que el que teníamos
nosotros hace muchos años, porque están más
expuestos y así constantemente desarrollan más áreas
del cerebro y eso los hace ser más inteligentes. Pero,
desafortunadamente, les han quitado la necesidad de hacer grandes
esfuerzos, porque se les da todo al alcance de un botón,
lo cual disminuye su inquietud académica mental.
Disminuyen sus necesidades y eso los hace acomodarse.
Yo creo que es bueno, pero va a ser mejor si logramos
mantener a nuestros hijos siempre con aquel esfuerzo
de superación y no de mecanización
de todo. Ahora, por ejemplo, se le dice a alguien
que haga una multiplicación
y vemos que gran cantidad no sabe ese resultado,
porque utiliza calculadora inmediatamente.
Antes, uno tenía la necesidad de retener
más cosas,
de ser más productivo y creativo. Ahora, a
pesar de tener grandes adelantos, la inteligencia,
medida como la capacidad para resolver problemas,
ha disminuido, porque entre menos problemas tiene
uno para resolver, menos posibilidades de que la
mente se desarrolle existen. Entonces es bueno el
Internet y otras cosas, siempre y cuando a nuestros
niños les mantengamos el espíritu de
lucha y de utilizar sus sentidos.
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Logros
El neurólogo ha
ocupado la
presidencia de varias
asociaciones y ligas
neurológicas y epilepsia
a nivel nacional y
latinoamericano.
• Neurólogo graduado en
la Universidad de Vanderbilt, Tennessee, EEUU, en 1974.
• Médico y cirujano egresado
de la Universidad de San Carlos de Guatemala, 1970.
• Primer puesto en los grados de
secundaria, Escuela Normal Central para varones 1957-61.
• Primer puesto de promoción
en Facultad de Medicina, Usac, 1962-69.
• Ganador del premio Guillermo
Salazar y premio Flores por ser el mejor estudiante de
toda la Usac, 1962-69.
• Premio Hillman, Universidad de
Vanderbilt, Tennesse, EEUU, por ser el profesor más
destacado en la facultad de Medicina, 1973. |
Pero usted hace uso de esa tecnología...
Claro. Todos mis libros están hechos en computadora,
mi comunicación
es por Internet, porque tengo un correo que me comunica
con científicos
de todo el mundo… contesto al menos 10 correos
diariamente. Esto le ha permitido crecer a Henry
Stokes como científico,
pero si yo hubiera tenido todas esas facilidades
al inicio de mi desarrollo posiblemente no hubiera
podido crecer de la misma manera.
No quiere decir que sea malo, pero debe incorporarse
al sustrato de una persona y ésta debe ser siempre la más importante.
Nosotros en medicina, por ejemplo, tenemos muchos
métodos
para diagnosticar y decir al paciente qué tiene,
pero lo más
importante sigue siendo el médico que es el
que con su pensamiento hace sus decisiones, interpreta
y hace los tratamientos… Una
máquina no lo podría hacer.
¿Le hacen consultas algunos neurólogos
del mundo?
Tengo múltiples consultas, porque soy presidente
de los neurólogos
de Guatemala y de la Liga Contra la Epilepsia de
Centroamérica
y el Caribe, así como también miembro
del Consejo Mundial de los Neurólogos y
presidente (la entidad) de Epilepsia a nivel latinoamericano,
tengo muchas consultas de médicos,
neurólogos y otras personalidades.
¿Cuáles son los principales problemas
de los guatemaltecos en neurología?
Lo qué más me consultan es por dolor
de cabeza, ansiedad, depresión, trastornos del sueño
y epilepsia. También
tengo pacientes con derrames y tumores cerebrales.
¿Cuál es el problema principal
del capitalino?
El estrés, la tensión, las preocupaciones
de sentirse seguros, los problemas económicos y el tránsito,
que son situaciones que crean intranquilidad.
¿Y qué se debe hacer ante
estos problemas?
La clave es tener la mente lo más tranquilo
posible, para lo cual se debe utilizar el juicio y razonamiento
ante los problemas, porque en el momento en que logramos entender
de dónde vienen éstos,
y la forma en que nos afectan podemos tomar
decisiones inteligentes, para corregir las situaciones que nos
crean alteraciones o aceptar las que no podemos cambiar. Así podemos
tomar las decisiones correctas para seguir adelante.
El éxito de una persona, una familia o una
empresa no está en pedir
que la gente lo entienda a uno, sino en tratar de entender
a los demás.
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