Las diferentes Cubas
Pareciera que la queja generalizada de los cubanos es que su país se parece
cada vez más al resto de América Latina.
Por Fernando Ramos
Foto Emerson Díaz
Luego de la desintegración de la Unión
Soviética, Cuba se quedó, de golpe, con las manos
vacías, pues toda la ayuda que recibían de los países
del bloque soviético se redujo a nada. A la falta de ayuda
se sumó el endurecimiento del embargo económico decretado
por Estados Unidos. A los años que siguieron y que aún
no terminan, los cubanos les llaman “años especiales”;
desde su inicio, a principios de los 90, la calidad de vida del
cubano promedio se ha deteriorado, pues la cantidad de bienes,
principalmente alimentos, que el gobierno suministra a cada familia
ha disminuido de manera considerable.
La Habana Vieja
Muchos de los que conocen la ciudad
de La Habana hablan de ella como un territorio en el cual el tiempo
se detuvo, de hecho la propaganda oficial utiliza la frase como
parte del discurso para atraer al turista. El paisaje que ofrece
La Habana Vieja, más
que el de una ciudad que se ha detenido en el tiempo, es el de
una ciudad extraída de la famosa novela, de George Orwell,
1,984. Cuentan los cubanos que cuando el sol calienta después
de una lluvia copiosa, más de algún edificio o alguna
casa se derrumba. El deterioro de las calles y edificios que se
encuentran en las afueras del “centro histórico” es
evidente, pero también se puede ver que varios de esos edificios
están siendo restaurados, aunque algunas de esas obras dan
la impresión de estar abandonadas o por lo menos estancadas.
El paseo por las calles principales
de La Habana Vieja ofrece un panorama más o menos distinto,
pues en esos viejos edificios es posible encontrar algunos comercios
decorados con estilos modernos, los cuales contrastan con lo ruinoso
del edificio que ocupan. El paisaje que ofrecen las calles contiguas
al “Capitolio” o
el paseo de “Floridita” es en cierto modo desalentador,
pero caminar por esas calles, en una visita a La Habana es imprescindible,
pues en ellas se encuentran sitios como La Bodeguita del Medio
y La casa de Guayasamín.
El Vedado
La otra cara de La Habana está en El Vedado,
la parte moderna de la ciudad. Aquí las calles están
más limpias
y los edificios acusan en mucha menor medida el deterioro. El paseo
por estas calles es distinto, porque da la impresión, después
de haber caminado por La Habana Vieja, de estar en otro país;
lo cierto es que los edificios tienen menos años de haber
sido construidos, quizá por eso el deterioro ha sido menor.
La visita a El Vedado es de igual manera imprescindible, los famosos
helados Copelia y Casa de las Américas se encuentran aquí.
El Malecón
Uno de los lugares que causan
mayor impresión a quien visita
La Habana es, sin duda, El Malecón. No importa si bordea
La Habana Vieja, El Vedado o cualquier otro sitio, pues este es
un lugar aparte. Quizá el efecto que produce caminar a lo
largo de El Malecón tiene que ver con la proximidad del
mar; con las miradas llenas de nostalgia, del cubano, ante el horizonte;
con la risa de los niños que se bañan en la orilla; ¡quien
sabe! pero el lugar tiene mucho de magia y de historia.
Lo único que hace cambiar el
sentimiento que se experimenta durante la caminata es el edificio
de la embajada de los Estados Unidos, pues es inevitable sentir
que se está en territorio
prohibido, pues si alguien se sienta a observar, los guardias cubanos
que custodian el exterior del edificio hacen señales para
que uno siga caminando.
El cubano
El socialismo como lo teorizaba
Marx sigue siendo utopía.
Las sociedades son clasistas por naturaleza y la Cuba de estos
tiempos, finalmente, no es tan sui géneris cómo para
escapar a la división de la sociedad en clases. De esta
cuenta en Cuba conviven, de manera no oficial, distintas clases
sociales. Empezando por Fidel y sus allegados quienes, según
los mismos cubanos, gozan de los mayores beneficios. Los deportistas,
los escritores y los cantantes reconocidos, entre otros, también
acceden a buena cantidad de privilegios.
Otro grupo que llega a tener un mejor nivel de vida es el que tiene
familiares en el extranjero, pues con la llegada de las remesas
su poder adquisitivo se incrementa; de igual forma sucede con el
cubano que está o ha estado en misión fuera del país.
Luego está el cubano promedio, el que tiene que salir a
la calle a luchar la vida y que depende del subsidio que le da
el gobierno.
En lo político existen varias posiciones y depende en mucho
de la edad; por ejemplo: está el cubano que vivió la época
anterior a la revolución y que por lo mismo conoce el antes
y el después, este es el cubano que se queja, pero que reconoce
que “las cosas eran más duras cuando el capitalismo”;
luego está el cubano que ha vivido toda su vida durante
la revolución, en este grupo hay muchos que están
a favor y muchos que están en contra. Entre los que están
a favor algunos siguen siendo “Patria o Muerte”; otros
reconocen los beneficios del sistema, pero hacen duras críticas
a lo que no funciona. Los que están en contra dicen que
ellos no le deben nada a la revolución y a pesar de que
hablan con un poco de temor, al final expresan su descontento.
Otro grupo es el de los cubanos jóvenes, los que han crecido
durante “los años especiales”, para ellos Cuba
siempre ha sido el país que es ahora, por lo tanto su nivel
crítico es limitado, da la impresión de que no les
interesara la política, son casi indiferentes. En lo que
la gran mayoría de cubanos coinciden es en el sentimiento
anti-estadounidense y en el desprecio que sienten por los cubanos
en Miami, a quienes llaman “gusanos”. La explicación
es lógica, a Estados Unidos lo culpan de la escasez de bienes
de consumo y a los cubanos en Miami los acusan de ser unos vividores,
a quienes no les interesa en lo más mínimo que caiga
Fidel, pues de suceder esto ellos perderían los privilegios
de los cuales gozan en el “exilio”. Otro aspecto que
caracteriza a un buen grupo de cubanos es su hospitalidad desinteresada
y confiable.
La burocracia
En Cuba sobrevive la peor versión de la burocracia kafkiana.
Dentro de esta ineficaz burocracia sobresale la de Cubana de Aviación.
En cada vuelo, de esta seudo comercial aerolínea, se nota
la gran voracidad, hasta sobrepasar la capacidad de carga del avión,
además están las cuotas por exceso de equipaje y
luego cuando los pasajeros llegan a su destino se dan cuenta que
sus maletas no llegaron y si se pregunta que pasó ningún
empleado sabe responder. La burocracia cubana no tiene el menor
sentido de servicio, pareciera que los empleados del aeropuerto,
de las aerolíneas, de los hoteles y en general todo aquel
que trabaje en puestos de servicio al público, estuvieran
siempre cansados y hasta resentidos con el sistema, quizá para
ellos tener que atender a otra persona es algo que les lastima
profundamente el ego.
El sistema económico
Dice la dialéctica del desarrollo que para que pueda existir
un sistema socialista, no importa en que país, éste
debe construirse sobre la base de un capitalismo fuerte. Cuba sigue
teniendo un sistema económico distinto, pero muy lejano
al socialismo, de hecho la economía cubana está entrando
de forma traumática a una fase primaria del mercantilismo,
caracterizada por el crecimiento de la economía informal
y los pequeños negocios individuales, que aunque limitados,
existen.
Otra característica importante es la corrupción en
pequeña escala, pero casi generalizada, es común
oír al cubano decir, por ejemplo: la televisión por
cable existe, pero por fuera. Ellos utilizan este término
para referirse a todo lo que se hace, como se dice en Guatemala, “bajo
de agua”. Para la gran mayoría el sistema funciona,
sólo se quejan de que los alimentos no alcanzan, de que
el transporte es malo, de que los sueldos son bajos, de que el
costo de la vida es muy caro; es decir, se quejan de que Cuba cada
vez se parece más a cualquier país de América
Latina.
Viajar o no viajar
La Cuba de Fidel es un trozo importante de la historia, sobre ella
se han creado demasiados mitos y tabúes, cosas que sólo
es posible comprobar o desvirtuar cuando se conoce en persona,
pues es la percepción de cada uno de los que visitan la
isla la que dice si es falso o verdadero todo lo que alguna vez
se escuchó.
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