Semanario de Prensa Libre • No. 65 • 2 de Octubre de 2005    


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D cine

Esclavos tras las cámaras
La vida de los animales actores no siempre tiene un final feliz como en las películas donde los hicieron aparecer.

Por Julieta Sandoval

Esos animalitos prodigiosos que aparecen en la pantalla del cine o la televisión y hacen disfrutar de momentos de emoción y ternura a las personas, no han sido tan felices en la realidad como aparecen frente a las cámaras.

Keiko

Para los papeles de personajes memorables como Lassie, Rin Tin Tin, Chita, Willy o Babe, sus protagonistas no han decidido ser famosos sino simplemente han seguido los trucos enseñados por sus entrenadores, después de horas y horas de preparación. Asociaciones protectoras de animales han manifestado su rechazo hacia el maltrato que se les da a esa clase de “actores”, quienes nunca han deseado un Óscar.

Según datos registrados por dichas organizaciones, para hacer el filme Babe, en el cual la estrella es un tierno cerdito, no se utilizó uno, ni dos: fueron 48 puerquitos los sacrificados, porque los engordaban tan rápido que muy pronto ya no quedaban en condiciones de satisfacer las exigencias de su papel.

Otros que corrieron con igual infortunio fueron los gatos que aparecieron en el papel de Chatrán. Usaron alrededor de 65 felinos que morían en el rodaje, pues había escenas en la que caía al mar desde un acantilado y debía lograrse la toma “perfecta”. El diario italiano La Stampa cita otro caso, como Akili, una elefanta muerta aparentemente sin explicación durante la filmación de una película. Akili tuvo que subir sobre una rampa, algo que había practicado varias veces con su instructor. Pero una vez arriba, no supo cómo bajar, le dio un ataque de terror y murió poco después.

¿Quien no ha visto al león rugiendo y moviendo la cabeza en el segmento de identificación de las películas distribuidas por la Metro Goldwyn Mayer? Este felino es Leo, quien aprendió a actuar con el primer instructor de animales de Hollywood, Volney Phifer. Pero al hacerse viejo e innecesario terminó en un hospicio para animales administrado por su ex domador. De hecho, en un pequeño cementerio, ubicado detrás del hospicio está la tumba, sin nombre, de una de las cuatro chimpancés que encarnaron al personaje de Chita, la inseparable compañía de Tarzán.

Al chimpancé que no le fue tan mal fue Jitts, quien vivió con su descubridor y domador Tony Gentry. Aunque era macho, también actuó como Chita.

Lo mismo le sucedió a Lassie, que en realidad se llamaba Pal y era un macho. Cada vez que filmaba debía usar una bolsita de falso pelo que ocultaba sus genitales. Los sucesores caninos que representaron a la famosa estrella también fueron machos y descendientes de Pal, quien poseía una inteligencia considerada “sin igual” por los entrenadores.

Flipper, el delfín más famoso del mundo, era una hembra llamada Mitzie, quien poseía más habilidades que cualquier otro de su especie en la Escuela de Marsopas Santini, ahora conocido como Centro de Investigación de Delfines. En ocasiones necesitaba un doble, llamado Mr. Gipper, sobre todo cuando tenía que elevarse sobre el agua usando la cola.

Algunas páginas de la Internet dicen que Mitzie falleció de un ataque al corazón, pero las organizaciones protectoras de animales señalan que fue por agotamiento. Lo cierto es que murió en los brazos de su entrenador, Richard O'Barry, quien desde ese día se dedicó a defender a esta especie.

El ex domador de Flipper reveló que la única manera de trabajar con un delfín es hacerle pasar hambre: pues de ese modo se vuelve dócil y cumple las órdenes que se le piden, por supuesto, a cambio de un poco de alimento. Sin embargo, un día, Flipper (o Mitzy) decidió no comer más y simplemente se dejó morir.

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La fascinación del ser humano por los animales ha motivado la producción de películas en las cuales son los protagonistas. Sin embargo, el avance de las técnicas de animación ha logrado filmes sobre estos seres sin utilizar los reales más que como modelo.
El cine de animación es aquél en donde no existe movimiento real qué registrar, sino que se producen las imágenes individualmente y una por una (mediante dibujos, modelos de plasticina, muñecos u otras técnicas), de forma que al proyectarse produzcan la ilusión de movimiento.
Algunos ejemplos recientes de esta forma de hacer cine con animales no reales son: Spirit, el corcel indomable; Madagascar, Un héroe a rayas y Pollitos en fuga.

Otro entrenador arrepentido fue Pat Derby, quien en un libro relató muchos episodios de crueldad sufridos por los animales usados en el cine y la televisión.
Por las denuncias de ex entrenadores y activistas, existen actualmente en Estados Unidos varias asociaciones —la más famosa de ellas, la American Humane Association— que vigilan las filmaciones y tienen derecho a intervenir en los guiones e inspeccionar los lugares de rodaje, para velar por el buen trato a los animales.

En otros países también existen denuncias en contra de productores, como en España, en donde Ecologistas en Acción, la Asociación Nacional para la Protección y el Bienestar Animal (ANPBA), Sociedad Protectora de Animales y Plantas (SPAP) y la Alternativa para la Liberación Animal (ALA), presentaron una denuncia conjunta, contra Pedro Almodóvar y la productora El Deseo S. A., por vulnerar la Ley de Protección Animal al maltratar a cuatro toros hasta provocarles la muerte en el rodaje de Hable con ella. Solicitaron a la Academia de las Artes Cinematográficas y al Ministerio de Cultura un cine sin crueldad con los animales. En todo caso, alegan que existe la prohibición en la filmación de imágenes en donde los animales sean vejados, maltratados o muertos. Si son verdaderamente necesarias para la historia, las escenas deben ser simuladas.

Otro caso que los años han llevado al olvido fue el del perro Rin Tin Tin, de la serie televisiva del mismo nombre, obligado además a filmar unas 25 películas en menos de diez años. Este famoso pastor alemán, al final de su carrera artística, regresó a su natal Francia de donde fue llevado por un batallón de soldados estadounidenses al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Su dueño, Lee Duncan, aseguró que el canino nunca fue lastimado en rodaje.

Otro que volvió a su casa, pero vivo, fue Keiko, la orca protagonista de Liberen a Willy, película en la que, coincidentemente, el protagonista también logra escapar a mar abierto. Sin embargo, algunos activistas ecológicos aseguran que es muy difícil que un animal que vivió en cautiverio, sometido a entrenamientos constantes y alimentado por mano humana, pueda volver a su vida natural.

 
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