Esclavos tras las cámaras
La vida de los animales actores no siempre tiene un final feliz
como en las películas donde los hicieron aparecer.
Por Julieta Sandoval
Esos animalitos prodigiosos que aparecen en la pantalla
del cine o la televisión y hacen disfrutar de momentos de
emoción y ternura a las personas, no han sido tan felices
en la realidad como aparecen frente a las cámaras.

Keiko |
Para los papeles de personajes memorables como Lassie, Rin Tin
Tin, Chita, Willy o Babe, sus protagonistas no han decidido ser
famosos sino simplemente han seguido los trucos enseñados
por sus entrenadores, después de horas y horas de preparación.
Asociaciones protectoras de animales han manifestado su rechazo
hacia el maltrato que se les da a esa clase de “actores”,
quienes nunca han deseado un Óscar.
Según datos registrados por dichas organizaciones, para
hacer el filme Babe, en el cual la estrella es un tierno cerdito,
no se utilizó uno, ni dos: fueron 48 puerquitos los sacrificados,
porque los engordaban tan rápido que muy pronto ya no quedaban
en condiciones de satisfacer las exigencias de su papel.
Otros que corrieron con igual infortunio fueron los gatos que aparecieron
en el papel de Chatrán. Usaron alrededor de 65 felinos que morían
en el rodaje, pues había escenas en la que caía al mar desde un
acantilado y debía lograrse la toma “perfecta”. El diario
italiano La Stampa cita otro caso, como Akili, una elefanta muerta aparentemente
sin explicación durante la filmación de una película. Akili
tuvo que subir sobre una rampa, algo que había practicado varias veces
con su instructor. Pero una vez arriba, no supo cómo bajar, le dio un
ataque de terror y murió poco después.
¿Quien no ha visto al león rugiendo y moviendo la cabeza en el
segmento de identificación de las películas distribuidas por la
Metro Goldwyn Mayer? Este felino es Leo, quien aprendió a actuar con el
primer instructor de animales de Hollywood, Volney Phifer. Pero al hacerse viejo
e innecesario terminó en un hospicio para animales administrado por su
ex domador. De hecho, en un pequeño cementerio, ubicado detrás
del hospicio está la tumba, sin nombre, de una de las cuatro chimpancés
que encarnaron al personaje de Chita, la inseparable compañía de
Tarzán.
Al chimpancé que no le fue tan mal fue Jitts, quien vivió con su
descubridor y domador Tony Gentry. Aunque era macho, también actuó como
Chita.
Lo mismo le sucedió a Lassie, que en realidad se llamaba Pal y era un
macho. Cada vez que filmaba debía usar una bolsita de falso pelo que ocultaba
sus genitales. Los sucesores caninos que representaron a la famosa estrella también
fueron machos y descendientes de Pal, quien poseía una inteligencia considerada “sin
igual” por los entrenadores.
Flipper, el delfín más famoso del mundo, era una hembra llamada
Mitzie, quien poseía más habilidades que cualquier otro de su especie
en la Escuela de Marsopas Santini, ahora conocido como Centro de Investigación
de Delfines. En ocasiones necesitaba un doble, llamado Mr. Gipper, sobre todo
cuando tenía que elevarse sobre el agua usando la cola.
Algunas páginas de la Internet dicen que Mitzie falleció de un
ataque al corazón, pero las organizaciones protectoras de animales señalan
que fue por agotamiento. Lo cierto es que murió en los brazos de su entrenador,
Richard O'Barry, quien desde ese día se dedicó a defender a esta
especie.
El ex domador de Flipper reveló que la única manera de trabajar
con un delfín es hacerle pasar hambre: pues de ese modo se vuelve dócil
y cumple las órdenes que se le piden, por supuesto, a cambio de un poco
de alimento. Sin embargo, un día, Flipper (o Mitzy) decidió no
comer más y simplemente se dejó morir.
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Las más visitas
La fascinación del ser humano
por los animales ha motivado la producción de películas
en las cuales son los protagonistas. Sin embargo, el avance
de las técnicas de animación ha logrado filmes
sobre estos seres sin utilizar los reales más que
como modelo.
El cine de animación es aquél en donde no existe movimiento
real qué registrar, sino que se producen las imágenes individualmente
y una por una (mediante dibujos, modelos de plasticina, muñecos
u otras técnicas), de forma que al proyectarse produzcan la ilusión
de movimiento.
Algunos ejemplos recientes de esta forma de hacer cine con animales no
reales son: Spirit, el corcel indomable; Madagascar, Un héroe
a rayas y Pollitos en fuga. |
Otro entrenador arrepentido fue Pat Derby, quien
en un libro relató muchos
episodios de crueldad sufridos por los animales usados en el cine y la televisión.
Por las denuncias de ex entrenadores y activistas, existen actualmente en
Estados Unidos varias asociaciones —la más famosa de ellas, la American
Humane Association— que vigilan las filmaciones y tienen derecho a
intervenir en los guiones e inspeccionar los lugares de rodaje, para velar
por el buen trato a los animales. En otros países también existen denuncias en contra de productores,
como en España, en donde Ecologistas en Acción, la Asociación
Nacional para la Protección y el Bienestar Animal (ANPBA), Sociedad Protectora
de Animales y Plantas (SPAP) y la Alternativa para la Liberación Animal
(ALA), presentaron una denuncia conjunta, contra Pedro Almodóvar y la
productora El Deseo S. A., por vulnerar la Ley de Protección Animal al
maltratar a cuatro toros hasta provocarles la muerte en el rodaje de Hable con
ella. Solicitaron a la Academia de las Artes Cinematográficas y al Ministerio
de Cultura un cine sin crueldad con los animales. En todo caso, alegan que existe
la prohibición en la filmación de imágenes en donde los
animales sean vejados, maltratados o muertos. Si son verdaderamente necesarias
para la historia, las escenas deben ser simuladas.
Otro caso que los años han llevado al olvido fue el del perro Rin Tin
Tin, de la serie televisiva del mismo nombre, obligado además a filmar
unas 25 películas en menos de diez años. Este famoso pastor alemán,
al final de su carrera artística, regresó a su natal Francia de
donde fue llevado por un batallón de soldados estadounidenses al finalizar
la Segunda Guerra Mundial. Su dueño, Lee Duncan, aseguró que el
canino nunca fue lastimado en rodaje.
Otro que volvió a su casa,
pero vivo, fue Keiko, la orca protagonista de Liberen a Willy,
película en la que, coincidentemente, el protagonista
también logra escapar a mar abierto. Sin embargo, algunos activistas
ecológicos
aseguran que es muy difícil que un animal que vivió en cautiverio,
sometido a entrenamientos constantes y alimentado por mano humana, pueda volver
a su vida natural.
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