Talladores del camino
La carretera Interamericana se ha convertido en la
vitrina de un grupo de artesanos de Los Encuentros, Sololá.
Por Francisco
Mauricio Martínez
Foto Mario Linares
Antes o después de Los Encuentros, Sololá,
todo depende de si se va o se viene de Occidente, muchos visitantes
acostumbran detenerse en los kilómetro 128 y 129. Algunos
lo hacen sólo por curiosidad, mientras que otros con el
objetivo de comprar y así sellar el viaje familiar o de
trabajo.

Rafael Cumes, de 18 años, talla una
cabecera en un taller ubicado en la carretera de Los Encuentros,
Sololá. |
Alejados del bullicio de la gente, pero no de los automóviles,
un grupo de artesanos utiliza la carretera Interamericana como
vitrina para exponer su arte. En el lugar se puede comprar desde
un tucán tallado en madera, que cuesta Q25, hasta un armario
con un precio de Q1 mil 100.
De esto se encargan, desde hace más de 10 años, Rafael
y Ranferí Cumes, Abelino, Juan y Gaspar Tuy, así como
Pedro y Vicente Mendoza. Ellos han instalado cuatro tiendas donde
se pueden comprar artículos tallados en madera, así como
también muebles.
Los productos de estos talladores de Los Encuentros no solamente
se encuentran en las casas de los automovilistas que transitan
por el lugar, también están en residencias de Huehuetenango,
Quetzaltenango, San Marcos y la capital, a donde son enviados al
por mayor. Pero lo que mantiene orgullosos a estos artesanos es
que sus productos también han sido enviados, últimamente,
a Estados Unidos y Europa. Creatividad
En estos talleres la creatividad es la principal herramienta,
ya que todo es fabricado a mano y sin utilizar moldes. De esta
cuenta cada uno de los muebles o figuras que ahí se producen son únicos. “Todo
esto (los diseños) yo me los saco de la cabeza” dice
Rafael Cumes, mientras talla una cabecera.
Para poder cumplir con su trabajo los lugareños utilizan
la madera de pino blanco que se produce en la región, así como
también el cedro, el cual traen de la costa sur. “Esto
es para los que encargan muebles más finos”, dice
Cumes, quien lleva 10 de dedicarse a este oficio.
La elaboración de cada una de las piezas que ahí venden requiere
lapsos diferentes de tiempo. La fabricación de una cama con cabecera
y mesas de noche, por ejemplo, lleva aproximadamente 7 días. Mientras
que la elaboración de una docena de figuras talladas en madera puede
hacerse en dos días.
Para lograr este tipo de figuras los artesanos tallan una por una
las partes y luego las ensamblan, de la misma manera como lo
hacen a diario, para ganarse la vida. “Poco a poco vamos juntando nuestro sueldo. Hoy, por ejemplo,
sólo he vendido un par de sillas en Q180”, dice Cumes. |