Semanario de Prensa Libre • No. 66 • 9 de Octubre de 2005    


   Portada
   Editorial
   Opinión
   Cartas
   D todo un poco
   Claroscuro
   D frente
   D artesanía
   D portafolio
   D arqueología
   D fondo
   D mundo
   D cultura
   D espectáculo
   D viaje
   Punto final
   D archivo
   Directorio


D artesanía

Talladores del camino
La carretera Interamericana se ha convertido en la vitrina de un grupo de artesanos de Los Encuentros, Sololá.

Por Francisco Mauricio Martínez
Foto Mario Linares

Antes o después de Los Encuentros, Sololá, todo depende de si se va o se viene de Occidente, muchos visitantes acostumbran detenerse en los kilómetro 128 y 129. Algunos lo hacen sólo por curiosidad, mientras que otros con el objetivo de comprar y así sellar el viaje familiar o de trabajo.

Rafael Cumes, de 18 años, talla una cabecera en un taller ubicado en la carretera de Los Encuentros, Sololá.

Alejados del bullicio de la gente, pero no de los automóviles, un grupo de artesanos utiliza la carretera Interamericana como vitrina para exponer su arte. En el lugar se puede comprar desde un tucán tallado en madera, que cuesta Q25, hasta un armario con un precio de Q1 mil 100.

De esto se encargan, desde hace más de 10 años, Rafael y Ranferí Cumes, Abelino, Juan y Gaspar Tuy, así como Pedro y Vicente Mendoza. Ellos han instalado cuatro tiendas donde se pueden comprar artículos tallados en madera, así como también muebles.

Los productos de estos talladores de Los Encuentros no solamente se encuentran en las casas de los automovilistas que transitan por el lugar, también están en residencias de Huehuetenango, Quetzaltenango, San Marcos y la capital, a donde son enviados al por mayor. Pero lo que mantiene orgullosos a estos artesanos es que sus productos también han sido enviados, últimamente, a Estados Unidos y Europa.

Creatividad

En estos talleres la creatividad es la principal herramienta, ya que todo es fabricado a mano y sin utilizar moldes. De esta cuenta cada uno de los muebles o figuras que ahí se producen son únicos. “Todo esto (los diseños) yo me los saco de la cabeza” dice Rafael Cumes, mientras talla una cabecera.

Para poder cumplir con su trabajo los lugareños utilizan la madera de pino blanco que se produce en la región, así como también el cedro, el cual traen de la costa sur. “Esto es para los que encargan muebles más finos”, dice Cumes, quien lleva 10 de dedicarse a este oficio.

La elaboración de cada una de las piezas que ahí venden requiere lapsos diferentes de tiempo. La fabricación de una cama con cabecera y mesas de noche, por ejemplo, lleva aproximadamente 7 días. Mientras que la elaboración de una docena de figuras talladas en madera puede hacerse en dos días.

Para lograr este tipo de figuras los artesanos tallan una por una las partes y luego las ensamblan, de la misma manera como lo hacen a diario, para ganarse la vida. “Poco a poco vamos juntando nuestro sueldo. Hoy, por ejemplo, sólo he vendido un par de sillas en Q180”, dice Cumes.

 
© Copyright 2004 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.
revistad@prensalibre.com.gt
www.prensalibre.com