Semanario de Prensa Libre • No. 66 • 9 de Octubre de 2005    


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La voz del tiempo
“Hoy triste, mañana alegre; pero técnicamente: tenemos un día nublado, con llovizna intermitente”. Así es como describe Eddy Sánchez la tarde en que se produjo esta entrevista. Es la voz oficial del estado del tiempo desde hace 10 años.

Texto Julieta Sandoval
Foto Carlos Sebastián

Para Eddy Sánchez, de 64 años, clima perfecto es el que hay en toda Guatemala y lo describe así: “Con lugares calurosos como oriente; los de la Costa, con sus aguaceros por la tarde y la vegetación siempre verde. Y el altiplano, con sus zonas templadas y frías. Por ello es el país de la eterna primavera.

A la mayoría de las personas les interesa cuatro cosas: si llueve o no, si hay frío o si hay calor.

¿En dónde nació y creció?

Yo nací en la república mediterránea de Zacapa, pero crecí en Mazatenango, por lo que me considero mazateco. Ahí pasé mi niñez y mi juventud. Nos trasladamos de lugar porque mi papá trabajaba en el ferrocarril, y tenía que viajar constantemente. Mi madre y hermanos aún viven allá. Yo vine a la ciudad en los años 60 a estudiar y trabajar.

¿Cómo llegó a ser meteorólogo?

Hubo una oportunidad de una beca para estudios aerológicos de radio viento y radio sondeo de la atmósfera en Estados Unidos. Después se instaló en Guatemala una estación de radio sondeo y fui el jefe.

¿Qué hacía antes?

Soy técnico en aviónica y electrónica aplicada a la aeronáutica. Trabajaba en el Departamento de Comunicaciones de la Fuerza Aérea; de ahí me dieron la beca.

¿Desde cuándo está en el Insivumeh?

El Instituto de Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) se instaló después del terremoto del 4 de febrero de 1976, en donde se aglutinó toda la actividad meteorológica, hidrológica, sísmica y volcánica, por eso se le cambió el nombre. Antes era el Observatorio Meteorológico Nacional. Desde entonces estoy trabajando acá. Empecé en el área de la estación de radio-sondeo (en donde se prepara un globo para liberarlo en la atmósfera y obtener un perfil de las condiciones climáticas: temperatura, humedad, dirección y velocidad del viento). También trabajé en la interpretación de imágenes de satélites meteorológicos. Luego pasé a la sección de sismología, en donde fui jefe. Posteriormente, fui subdirector del Instituto y desde hace 10 año soy el director. He hecho muchas cosas para superarme.

¿Cuando era joven se imaginó que iba a predecir el clima?

De estudiante me atraían los volcanes. Vivía en Mazatenango e iba continuamente a Quetzaltenango; visitaba el volcán Santa María, y me llamaban la atención las explosiones. En ese entonces no me explicaba el origen de los temblores o terremotos, yo pensaba que los volcanes eran los causantes.

¿A qué elemento de la naturaleza le tiene más respeto?

A la naturaleza en general. Porque tiene fuerzas insospechadas que pueden generar catástrofes de grandes magnitudes. Es tal la violencia que puede generar la naturaleza, porque la tierra es un elemento vivo con energía y movimiento, que puede ser tan creativa como destructiva. Sin embargo, no la apreciamos y sólo ponemos atención cuando hay algún desastre.

Si no fuera meteorólogo, ¿qué hubiera sido?

Como todo niño, quería ser bombero o policía. Recuerdo que admiraba mucho a los electricistas que se subían a los postes, los que salían a las calles, por eso estudié electrónica y trabajé en eso. Me especialicé en electrónica aeronáutica.

¿Qué hace en sus tiempos libres?

Dos cosas. En mi casa tengo un taller de mecánica; es mi hobby. Reparo cosas que me llevan mis familiares y paso horas ahí. Mi esposa le llama el laboratorio de astrofísica y ciencias ocultas, porque tengo muchas herramientas y aparatos. Me gusta componer cosas que están mal colocadas.

La otra distracción es que soy radioaficionado, tengo un equipo completo para eso, y me comunico con muchos amigos. Otro de mis pasatiempos es ir al mar. Quisiera tener una casita cercana a la costa para vivir ahí en mis años de vejez.

Cuando usted se retire, ¿quién podría tomar su lugar?

Hay profesionales que pueden sustituirme. Creo en la frase: “Somos necesarios, pero no indispensables”. No tengo el puesto comprado ni seré el único que lo pueda ocupar.

¿Hay una carrera universitaria en Guatemala para ser meteorólogo?

No. Quienes trabajan en el Insivumeh son profesionales en ingeniería civil, química, agrónomos o físico-matemáticos, pero han ido a especializarse en meteorología o hidrología en el extranjero. Pero se necesitan más hidrólogos para saber la cantidad de agua que hay; especialistas para determinar el clima y saber cuándo sembrar y cosechar. Para prevenir desastres, cuánto y dónde puede llover, qué daños ocasiona el exceso de lluvia; definir las áreas sísmicas, de riesgo y las afectadas por inundaciones o por actividad volcánica.

El Insivumeh es una fuente de información y por eso queremos que crezca y adquiera mejores bases técnicas para que sus pronósticos e informes sean más acertados y tener mayor credibilidad.

A veces no se aprecia el trabajo que hacemos, porque se desconoce cuánto se invierte en conocer cuánta lluvia cayó en un año, pues el monitoreo debe hacerse por mes y por día.

La información que tiene el Insivumeh es utilizada por el sector público o privado.
Lo usa la agroindustria, pero creemos que debemos promover una campaña de información al agricultor, al industrial, al planificador para que usen nuestros datos. Para los proyectos de gran envergadura nos consultan y se toman decisiones basadas en nuestra información. Pero normalmente nos consultan cuando algo grave sucede.

Ha escuchado la frase: si el Insivumeh dice que va a llover entonces hará sol. ¿Qué piensa?

Los 50 servicios meteorológicos que existen en América tienen fallas. Acá en Guatemala damos datos, pero la gente no se entera. Algunos me dicen por qué está lloviendo, pero no conocen el pronóstico que dimos. Nos critican pero no nos ponen atención. No es como otros países en donde la gente no sale de sus casas sin saber antes el estado del tiempo. Falta una cultura para eso.

Algo más
Sánchez tiene varios propósitos por hacer.

- En el futuro espera hacer un planetario para motivar a los jóvenes a interesarse por la ciencia.

- Le gustaría conocer Australia, porque es un lugar del cual sabe poco. Es otro continente.

- Cree que su peor defecto es pasar de la paciencia a la impaciencia con gran facilidad. “Soy extremadamente paciente, pero si algo me irrita me molesta realmente”, cita.

- Le gusta leer libros científicos o de motivación. Toda aquella lectura que le proporcione conocimientos, ya sea para su trabajo o para una mejor relación con las personas.

¿Cuál es el porcentaje de certeza que tiene el pronóstico del Insivumeh?

Actualmente tenemos un 85 ó 90 por ciento. Pero deseamos mejorar para tener 95 ó hasta 100 por ciento. Deseamos tener un pronóstico exacto con tres días de anticipación a los acontecimientos. Cuando lo logremos buscaremos hacerlo a más largo plazo. Para ello promovemos un proyecto de modernización que implica sustituir el equipo técnico de 31 estaciones meteorológicas y 30 hidrológicas.

Otro inconveniente es que en Guatemala hay influencia de los océanos Pacífico y Atlántico. Para que un sistema meteorológico cruce el país es cuestión de horas, las condiciones cambian repentinamente. Es un país en donde se pasa de la sequía a la inundación en un periodo corto de tiempo.

¿Qué piensa de quienes se guían por las señales del cielo y no consultan los informes del estado del tiempo?

Hay campesinos que tienen ciertos puntos de referencia en donde pueden ver un tipo de nubes a la distancia en determinada dirección y saber si lloverá. Utilizan la experiencia en el campo, pero es algo limitado, no puede hacerse lo mismo para todo el país. Por eso existimos los meteorólogos.

Hay quienes se guían para sembrar, porque es el Día de la Cruz el 3 de mayo, pues empezará a llover; pero no siempre sucede así y por eso pueden perder el cultivo.
Lo mejor es tener un instituto que monitoree los fenómenos naturales con personal capacitado para prevención de desastres. Un desastre trae atraso a un país pobre, porque destruye la poca infraestructura que existe.

¿Cuál ha sido el peor pronóstico que ha tenido que dar?

El reporte de los tiempos de silencio sísmico. Es algo que preocupa, porque cuando la actividad sísmica desciende y no hay una gran cantidad de temblores que no son percibidos puede provocar un evento destructor.

¿Le gustan las películas con argumentos de desastres naturales?

Me llaman la atención, aunque muchas tienen un poco de exageración, pero también un poco de verdad. Entre mis preferidas están Terremoto, El Monte Dante (sobre una erupción volcánica), Impacto profundo, o las de colisión de meteoritos.

¿Familiares o amigos le preguntan cómo estará el clima para poder hacer una boda u otra actividad?

Sí. Porque harán una actividad al aire libre, o si va a llover cuando habrá un partido de fútbol importante. Han llegado a consultarme sobre las fases de la luna para poder hacer la dieta de este astro. Amigos, familiares o personas que me encuentran en la calle me hacen esa pregunta, algunos en broma y otros en serio. Me agrada que me pregunten y siempre trato de contestar. Si no tengo la respuesta la averiguo, porque no puedo saber de todo, pues mi profesión no es todología.

¿Qué pronóstico le daría a Guatemala?

De política no sé mucho, pero los guatemaltecos necesitamos aprender a ser tolerantes y respetar la opinión de otros. Le auguro a Guatemala un porvenir muy fructífero.

¿Y a la Selección de Fútbol?

Creo que en vista de los jugadores de los otros países, las probabilidades son que hay que tener muchas esperanzas.

Al final de la entrevista en un día lluvioso y al preguntarle cómo describiría el clima, responde: Hoy triste, mañana alegre, pero técnicamente: “Tenemos un día nublado, con llovizna intermitente”.

 
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