La best seller de América Latina
A pesar de que sus libros se venden por todo el mundo, la obra
de Isabel Allende no es aplaudida por los críticos.
Por Liliana Pellicer
Neruda una vez le dijo: “Jamás dejaría
que usted me entrevistara. Es usted la peor periodista de este
país. Miente todo el tiempo y es incapaz de ser objetiva.
Se pone en el centro de todas sus historias. Y además estoy
seguro de que si no tiene una historia, se la inventa… ¿Por
qué no se dedica a la literatura, donde todos esos defectos
son virtudes?”. Isabel Allende no se tomó en serio
esta sugerencia. En aquel momento no sabía que, años
más tarde, se convertiría en una de las escritoras
más leídas de América Latina.

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Periodista durante años, su introducción a la literatura
fue tardía. Esta profesión le enseñó las
claves de su actual éxito: “(Aprendí) el uso
adecuado del lenguaje. Cuando el periódico o la revista
publica tu artículo, el lector tiene otros veinte para escoger. ¿Por
qué va a ser el tuyo? Porque le agarras con la primera frase,
o con el titular, o con la entradilla… lo agarras por el
cuello y ya no le vuelves a soltar. ¿Cómo se consigue
eso? Con la noticia que tienes, naturalmente, pero también
con el modo en el que cuentas esa noticia. El primer párrafo
tiene que ser como una luz de neón, y el último,
un final tan concluyente y tan brutal que la persona quiera leer
todo lo que le ha precedido”. Esta receta parece que le funcionó pues
sus libros son best seller en todo el mundo y han sido traducidos
a más de 20 idiomas.
Narrar la vida
Chilena de nacimiento, Allende ha vivido en varios países,
pero fue Venezuela, donde se exilió tras el golpe de Estado
de Augusto Pinochet, el primero que marcó su vida literaria.
Como ella misma dice, si no hubiera existido Pinochet, quizá nunca
hubiera comenzado a escribir, pues sus libros son un grito de nostalgia
hacia su tierra. “Estoy muy agradecida a la experiencia del
exilio”, explica en una entrevista. “Fueron tiempos
difíciles, tan difíciles que de dentro de mí misma
salieron fuerzas que nunca hasta entonces había necesitado.
Veo hacia fuera, también, un poder creativo, una necesidad
de explorarme a mí misma, y de eso derivó la literatura.
De la confusión, de la pérdida, del dolor, de la
soledad salieron los libros”, añade.
La historia de su dedicación a la literatura comienza en
la cocina de su casa en Caracas, donde comenzó una carta
a su abuelo difunto que jamás sería entregada. Tras
escribir la primera frase de manera mecánica, “Barrabás
llegó a la familia por vía marítima”,
siguió escribiendo hasta que terminó lo que tenía
que decir: 500 páginas después nacía La casa
de los espíritus, una obra de realismo mágico, en
la línea del estilo de Cien años de soledad, de Gabriel
García Márquez, según los críticos,
e inspirado en su propia vida y su estrambótica familia.
Letras y lágrimas
Después de esta celebrada obra, otras la siguieron, siempre
inspiradas en momentos de su vida. Paula es el ejemplo más
dramático. En 1991, su hija Paula tuvo un ataque de porfiria
(una enfermedad de la sangre) y cayó en coma hasta su muerte
el 6 de diciembre de 1992. “Ese es el golpe más brutal
de mi existencia. Entonces llegó mi madre con la idea salvadora
de que no hay que desear la muerte, porque ésta llega de
todas maneras, el desafío es la vida… Colocó sobre
mi mesa, junto a mis cuadernos amarillos, ciento noventa cartas
que yo le había escrito durante ese año, contándole
paso a paso la devastadora enfermedad de mi hija, y me dijo: ‘toma,
Isabel, lee y ordena todo esto, para que comprendas que la muerte
es la única liberación posible para Paula’.
Hice lo que ella me pedía y poco a poco, frase a frase,
lágrima a lágrima, nació otro libro, que titulé Paula”,
explica en su texto Del oficio de la escritura.
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Anécdotas
- De niña era tan pequeña que su madre, preocupada porque
no creciera lo suficiente, la llevó a un gimnasio en el que la
ataban de las manos y le estiraban de los pies para intentar alargar
su cuerpo.
- Clara, la esposa de Esteban Trueba
en La casa de los espíritus, es, según confesión
de la propia Allende, un personaje inspirado en su abuela,
una discípula de Madame Blavatsky que experimentaba
con la telepatía porque no confiaba en el correo.
- En una ocasión tuvo un sueño
erótico sobre su buen amigo Antonio Banderas, en
el que éste aparecía desnudo y completamente
cubierto de guacamole, tumbado sobre una tortilla. Ese
fue el comienzo de Afrodita.
- En torno a su trabajo hay ciertos
rituales: En su escritorio siempre hay flores; enciende
una vela cuando empieza a escribir, porque así siente
que llama a la inspiración. Esa vela le sirve para
marcar el tiempo. Cuando se acaba (dura seis o siete horas),
deja de trabajar. |
La vida es la musa de Allende que, en cada persona
que pasa por su vida, cada historia que se cruza en su camino,
ve una posible novela. En su trabajo, la frase “la realidad supera a la
ficción” es la clave. Siguiendo esta idea, cada 8
de enero, Isabel Allende se sienta en su estudio y comienza una
novela. Siempre el 8 de enero y siempre de la misma manera: escribe
de manera mecánica una frase que será el principio
de su nuevo libro y que guiará todo su proceso creativo.
Como ella misma dice, las historias la eligen a ella, le salen
del vientre. De esa manera nacieron de su pluma grandes best sellers
como De amor y de sombra (1984), Eva Luna (1987), Cuentos de Eva
Luna (1989), El plan infinito (1991), Hija de la fortuna (1999),
Retrato en sepia (2000), La ciudad de las bestias (2002), Mi país
inventado (2003) o La reino del dragón de oro (2003). Este ritual que sigue Allende cuando comienza una nueva obra sólo
ha sido modificado en dos ocasiones: Con Afrodita necesitaba, tras
la muerte de su hija y la catarsis que supuso escribir Paula, un
canto a la vida, por ello se decidió a escribir sobre comida
y sexo. Así mismo cambió sus costumbres con su última
novela, El Zorro, ya que la idea de escribir sobre el mítico
héroe no fue suya sino que se la encargaron.
Detractores
A pesar de ser una escritora tan prolífica y la autora latinoamericana
más leída del mundo, su obra es muy criticada por
los expertos. La escritora mexicana Carmen Boullosa, durante el
Foro de Escritoras Latinomericanas celebrado en Quito, Ecuador,
en 1999, declaró públicamente: “Escribir con
el propósito de dar un cierto tipo de literatura que responde
a fórmulas para vender, como lo hace Isabel Allende en Afrodita,
me enoja como escritora y como mujer, porque pervierte un oficio
magnífico que tiene una esencia moral”. Por otro lado,
Ricardo Gil Otaiza, en su artículo Las autoras y la literatura
light, publicado en El Universal de Caracas, el 21 de diciembre
de 1997, declaraba que “escritoras como Laura Esquivel (mexicana),
Angeles Mastretta (mexicana) e Isabel Allende (chilena)... están
realizando lo que se conoce con el enojoso término de literatura
light, la cual se caracteriza por la tibieza de las propuestas,
por su liviandad y por la escasa profundidad de sus planteamientos.
Libros que se pueden leer sin el menor esfuerzo
intelectual, y que, en lugar de enriquecer al lector, lo sumergen
en aguas pocos profundas, que nada le dicen ni le aportan”. Algunos críticos
guatemaltecos, como Carmen Matute, apoyan estas opiniones adversas: “El único
libro que me gustó fue el primero y, a partir de eso, solo
escribe literatura light. Sinceramente, no he podido terminar ni
un solo libro de ella después de La Casa de los espíritus”.
Lo cierto es que, a pesar de estas críticas negativas, sus
libros se siguen vendiendo, tal vez por estar inspirados en la
vida, tal vez por la añoranza que transmite o tal vez por
que los lectores también están ávidos de lecturas
fáciles que les hagan descansar de su trajín diario.
Sus libros
- La casa de los espíritus (1982)
- La gorda de porcelana (1984)
- De amor y de sombra (1984)
- Eva Luna (1987)
- Cuentos de Eva Luna (1989)
- El plan infinito (1991)
- Paula (1994)
- Afrodita (1997)
- Hija de la fortuna (1999)
- Retrato en sepia (2000)
- La ciudad de las bestias (2002)
- Mi país inventado (2003)
- La reino del dragón de oro (2003)
- El Bosque de los Pigmeos (2004)
- El zorro (2005)
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