Semanario de Prensa Libre • No. 67 • 16 de Octubre de 2005    


   Portada
   Editorial
   Opinión
   Cartas
   D todo un poco
   Claroscuro
   D frente
   • D reportaje
   D portafolio
   D artesanía
   D fondo
   D mundo
   D cultura
   D famosos
   D viaje
   Punto final
   D archivo
   Directorio


D cultura

Presto non troppo
Increíble retroceso
Este año no hay temporada sinfónica

Por Paulo Alvarado
presto_non_troppo@yahoo.com

Por primera vez desde 1946, en que la Orquesta Sinfónica Nacional de Guatemala instituyó una programación anual que llegó a conocerse como la “temporada oficial” de conciertos (y que, a partir de 2000, se denominó “temporada internacional”), no ha habido —y no habrá— temporada. Este año, simplemente, no tendrá lugar la temporada sinfónica.

No es que la Sinfónica Nacional haya permanecido inactiva en los pasados nueve meses; sí que ha actuado durante ese lapso: más de 30 funciones para escolares, así como unos 20 conciertos en los departamentos y otros tantos que se han concretado en distintas zonas y áreas de la capital, gracias a patrocinios municipales y de algunas instituciones privadas. Pero para cumplir con la función elemental de presentarse en su propia sede, para eso no hay dinero. No hay presupuesto para contratar solistas ni directores huéspedes, ni para transportar sus instrumentos, ni para adquirir nuevas partituras, ni para publicidad, ni siquiera para imprimir folletines de mano.

Claro que cuentan con los recursos mínimos que cubren gastos fijos como luz, agua, teléfono, extracción de basura... al igual que sucede con tantos otros organismos gubernamentales que existen por ahí —aunque ésos no produzcan nada—. Claro que los maestros filarmónicos que integran el conjunto orquestal acuden a ensayos y sesiones de trabajo, obligados a cumplir con una rutina de oficinistas. Claro que devengan un salario, aunque ese salario nunca ha sido lo que podría motivar a nadie a dedicarse profesionalmente a la música. Claro que sería deseable un rendimiento artístico de primerísimo nivel, un calendario repleto de recitales a cuales más interesantes, estrenos mundiales, música de autores nacionales, música contemporánea, propuestas de vanguardia...

¿Qué explicación se aventuran a dar los responsables de esta anomalía? Recordemos que, junto con entes como el Coro Nacional y el Ballet Guatemala (que tampoco han podido desarrollar con normalidad su trabajo este año), la Orquesta Sinfónica Nacional depende del Ministerio de Cultura y Deportes. ¿Por qué marchan en retroceso estos ensambles? Tendremos que hablar de esto la próxima semana.

Lea también

- Cine centroamericano
- La best seller de América Latina

 
© Copyright 2004 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.
revistad@prensalibre.com.gt
www.prensalibre.com