Presto non troppo
Increíble retroceso
Este año no hay temporada sinfónica
Por Paulo Alvarado
presto_non_troppo@yahoo.com
Por primera vez desde 1946, en que la Orquesta Sinfónica Nacional de Guatemala
instituyó una programación anual que llegó a conocerse como
la “temporada oficial” de conciertos (y que, a partir de 2000, se
denominó “temporada internacional”), no ha habido —y
no habrá— temporada. Este año, simplemente, no tendrá lugar
la temporada sinfónica.
No es que la Sinfónica Nacional haya permanecido inactiva en los pasados
nueve meses; sí que ha actuado durante ese lapso: más de 30 funciones
para escolares, así como unos 20 conciertos en los departamentos y otros
tantos que se han concretado en distintas zonas y áreas de la capital,
gracias a patrocinios municipales y de algunas instituciones privadas. Pero para
cumplir con la función elemental de presentarse en su propia sede, para
eso no hay dinero. No hay presupuesto para contratar solistas ni directores huéspedes,
ni para transportar sus instrumentos, ni para adquirir nuevas partituras, ni
para publicidad, ni siquiera para imprimir folletines de mano.
Claro que cuentan con los recursos mínimos que cubren gastos fijos como
luz, agua, teléfono, extracción de basura... al igual que sucede
con tantos otros organismos gubernamentales que existen por ahí —aunque ésos
no produzcan nada—. Claro que los maestros filarmónicos que integran
el conjunto orquestal acuden a ensayos y sesiones de trabajo, obligados a cumplir
con una rutina de oficinistas. Claro que devengan un salario, aunque ese salario
nunca ha sido lo que podría motivar a nadie a dedicarse profesionalmente
a la música. Claro que sería deseable un rendimiento artístico
de primerísimo nivel, un calendario repleto de recitales a cuales más
interesantes, estrenos mundiales, música de autores nacionales, música
contemporánea, propuestas de vanguardia...
¿Qué explicación se aventuran a dar los responsables de
esta anomalía? Recordemos que, junto con entes como el Coro Nacional y
el Ballet Guatemala (que tampoco han podido desarrollar con normalidad su trabajo
este año), la Orquesta Sinfónica Nacional depende del Ministerio
de Cultura y Deportes. ¿Por qué marchan en retroceso estos ensambles?
Tendremos que hablar de esto la próxima semana.
|