Semanario de Prensa Libre • No. 67 • 16 de Octubre de 2005    


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D frente

La política es asquerosa
Ricardo Castillo Sinibaldi: “Jamás acepto el no se puede, ni en mi trabajo ni en mi vida. Siempre que me fijo una meta, lucho hasta conseguirla”.

Por Julieta Sandoval
Foto Carlos Sebastián

A sus 70 años, Ricardo Castillo Sinibaldi se siente satisfecho de proporcionar, a los trabajadores del sector privado, los mejores parques de diversión y descanso del país a través del Instituto de Recreación de los Trabajadores (IRTRA), del cual es presidente hace 35 años. Se siente feliz de seguir construyendo novedades, como el complejo Xetulul de Retalhuleu. Fue por eso que no aceptó un cargo en el actual gobierno aunque su partido, el PSN, participó de la coalición. Asegura que sabe escuchar las críticas y rectifica sus decisiones si se ha equivocado.

“No quería estudiar sino trabajar. Mi padre me dijo que entonces fuera a cargar cajas a la fábrica”

¿A qué le gustaba jugar de niño?

Siempre fui deportista. Me gustó el futbol, béisbol, boliche, esquiar, tenis. Pero cuando fui mayor preferí el boxeo. Entrené unos 35 años sin llegar a competencia. Ese deporte lo mantuve desde los 18 hasta los 55 años.

¿Por qué le llamó la atención el boxeo?

Tal vez por mi personalidad. Siempre fui agresivo y lo sigo siendo. Si no tuviera esa agresividad quizá no hubiera hecho lo que Dios me ha permitido.

¿Qué cosa o acontecimiento cambiaría de su vida?

No haber sido profesional. Me ha costado aprender mi trabajo, pero me gradué en la universidad de la vida. Creo que era importante haber estudiado.

¿Por qué no lo hizo?

Mi carácter fuerte y enérgico hizo que un acto de rebeldía en mi juventud me hiciera pensar diferente. No quería estudiar sino trabajar. Mi padre dijo que entonces fuera a cargar cajas a la fábrica. Tenía 18 años. Esa fue mi equivocación. Después pensé estudiar, pero ya tenía responsabilidades. Era ejecutivo en la fábrica y entré a la directiva de la Cámara de Industria a los 25 años, donde a los 31 era presidente.

Ese carácter fuerte que lo ha caracterizado ¿le trajo problemas fuera de su casa?

Siempre los trae. Algo que me pasó fue cuando estaba por caer el gobierno de Jacobo Árbenz (1954). Venía con unos amigos en el carro de mi padre, por la 15 calle y 7a. avenida cuando nos pararon unos policías, y empezaron a decirnos que éramos unos estudiantes tales por cuales, por lo que nos bajamos y les pegamos. Pero habían otros policías cerca, quienes llegaron a ayudar a sus compañeros. Nos llevaron presos; pero salimos al día siguiente.

¿Cómo se definiría?

Como un constructor. En mi niñez y juventud siempre fui creador y constructor. En la fábrica aprendí a ser albañil, soldador, carpintero, mecánico. Siempre le proponía a mi papá construir bodegas y una fábrica nueva. Cuando estuve en la Cámara de Industria erigí el edificio que ocupa actualmente. En la Empresa Eléctrica cambiamos todas las instalaciones y en el IRTRA he materializado parques diferentes.

¿Qué debe construirse actualmente en Guatemala?

Una estabilidad monetaria, una economía fuerte, un sistema de seguridad capaz de enfrentar a la delincuencia y un proyecto de educación muy grande para que el pueblo cambie.

Hablemos de los parques recreativos. ¿Cómo surge la idea de crearlos?

Cuando era niño existía en Guatemala la Feria de Noviembre, organizada para celebrar el cumpleaños del general Jorge Ubico. Mi familia tenía un salón de baile muy famoso y elegante que se llamaba “La Mariposa” al igual que la fábrica de mi padre.

Nosotros íbamos todos los años allá. A mí me encantaba el carrusel, la montaña rusa y un tonel que daba vueltas en un disco. Todo el año pasaba soñando con esa feria.

Cuando me casé, en 1958, de luna de miel fuimos a Los Ángeles, California. Disneylandia recién había abierto sus puertas. Lo visité y me fascinó. Me dije: ¿por qué no hacer algo parecido en Guatemala? Comencé con la idea. Al estar en la directiva de la Cámara de Industria empezamos a pensar cómo darle recreación a los trabajadores y surgieron el IRTRA de Amatitlán y el de Agua Caliente.

Pero yo no me quedé satisfecho con eso, porque pensaba en un parque con rueda de Chicago, carritos locos y otras diversiones. Insistí tanto que en 1970 me nombraron presidente para ver qué hacía, y aquí estoy todavía, 35 años después. Guatemaltecos hemos diseñado los parques.

¿En quién piensa cuando lanza un proyecto?

En mi padre. Fue el rector de mis actos por ser una persona muy disciplinada, honrada y ordenada. Cada vez que diseño un proyecto siempre pienso qué diría de eso.

¿Alguna decisión que le haya sido difícil tomar?

Tomar las decisiones en la soledad de la dirigencia es lo más difícil, porque ahí se pueden cometer grandes errores o lograr grandes éxitos. Puede venir un fracaso o una elevación de la persona.

Una de esas decisiones fue hacer el parque en Retalhuleu, porque me decían que lo mejor era construirlo cerca de la capital. Yo siempre he pensado que el desarrollo debe darse en los departamentos y no sólo en la ciudad. Por eso elegí ese lugar, en donde se invirtieron millones de quetzales que no son míos, sino de los empresarios. Gracias a Dios, tuve éxito con esa decisión.

¿En dónde toma esas decisiones?

En lugares en donde uno no lo espera. A veces en la oficina, cuando se está en una discusión. Pero hay otras que deben ser meditadas. Yo me despierto a las tres de la mañana y empiezo a pensar en una idea y a trabajar en ella. Las decisiones no las tomo en un lugar fijo, sino son un conjunto de situaciones que me llevan a algo.

Algo más
Ricardo Castillo Sinibaldi nació en la ciudad de Guatemala el 9 de agosto de 1935.

- Es presidente del Instituto de Recreación de los Trabajadores. Fue dirigente deportivo del Club Comunicaciones y de la Comisión de Selección. También estuvo al frente de la Cámara de la Industria.

Defina estas palabras:

- Poder: acción que el hombre tiene para resolver cualquier problema.

- Fantasía: el sueño de un niño.

- IRTRA: institución que ha llenado un vacío en la sociedad y que provee de lindos servicios al pueblo.

- Futbol: el deporte preferido.

- Esperanza: lo que todas las personas tienen cuando son jóvenes.

- Tolerancia: lo que los adultos tenemos que tener.

Su día, ¿cómo es?

Me levanto a las 5.30 horas todos los días, salgo a caminar 45 minutos, vuelvo a casa, leo la prensa, desayuno y a las 9 ó 9.30 horas estoy en una reunión, ya sea fuera o aquí, en la oficina. Por la tarde sigo con las reuniones y termino alrededor de las 20 horas.

El mejor regalo que ha recibido y el que ha dado.

El que he recibido han sido mis tres hijos, quienes me llenaron la vida después de mis padres. Y el que he dado, el cariño a mis hijos y nietos.

Si un hada le concediera tres deseos, ¿qué pediría, para usted?

No pediría nada. Estoy satisfecho con lo que tengo. Tengo una buena familia, una estabilidad y prestigio en la sociedad.

Para la persona que más ama

Sería para mis hijos y mis nietos, pediría que pudieran vivir en un país tranquilo, en armonía y en paz.

Para Guatemala

Que consiguiera un hombre que la saque de este desastre en el cual se encuentra. Soy optimista y creo que puede darse.

¿Existe algún sueño que no ha podido lograr?

Siempre he tenido ilusiones y sueños. Uno de ellos es que Guatemala sea un país progresista y en donde todos vivamos en paz. Pero nunca se ha podido trabajar para ello. He hecho política, pero nunca he participado en un puesto que tenga decisión para tomar esas acciones.

¿Cree que hay líderes políticos?

Creo que sí, pero no quieren salir porque el que se mete a política es criticado y le dicen ladrón. La gente buena no arriesga su prestigio y tranquilidad por meterse en la política.

¿Cómo definiría la política en Guatemala?

Asquerosa. Creo que no hay ética política en Guatemala. Se piensa que el más vivo es el que más engaña. El que más enreda a los contrincantes y a los guatemaltecos se le considera como uno de los grandes maestros.

Pese a eso ¿piensa seguir en la política?

Sigo adelante. Di mi partido (el Partido de Solidaridad Nacional, PSN) para hacer una gran alianza. Me he decepcionado muchas veces, pero sigo diciendo que sí se puede hacer algo y no dejar a Guatemala en manos de personas que no la quieren.

¿Cómo le gustaría ser recordado?

Siempre he dicho que todos los hombres tenemos un precio. Para unos lo es el monetario, se venden por unas monedas. Pero para mí, el precio es el prestigio. Hago cualquier cosa por tener mi nombre en alto y quisiera que me recordaran así.

 
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