Debajo del mar
Paraíso del buceo, en la isla de Utila,
Honduras, la vida es tan atractiva en el océano como en tierra
firme.
Por Gemma Gil
Foto Francisco Vargas
En Utila, a 30 kilómetros de la costa de
Honduras, la vida se divide con igual protagonismo entre el plácido
pulso existencial de la superficie y los misterios preservados
por el océano. Y es que, esta isla es uno de los lugares
más económicos del mundo para aprender a bucear y
un lugar privilegiado para disfrutar del segundo arrecife de coral
más grande del mundo, después del de Australia.
Lo primero que preguntan los turistas que llegan
cada día
a Utila es si verán un tiburón ballena y la respuesta
es siempre la misma: depende de la suerte. El gigante del océano
ciertamente frecuenta los alrededores de esta bahía hondureña
pero si se anima a hacer un curso de buceo aquí es más
probable que se encuentre con moluscos, delfines, pulpos, caballitos
de mar, tortugas o rayas.
De vuelta a la superficie, el encanto del lugar radica en su vida
nocturna y en su lento fluir existencial. De día o de noche,
el concepto de tiempo no ha llegado a desembarcar en la isla y
La máxima “ante todo, mucha calma” parece impregnar
cada átomo de aire.
Imbuidos de esa tranquilidad, los abuelos locales ven discurrir
la vida sentados en la brisa detenida de sus porches. “How
are you doing?”, pregunta un vecino que pasa en bicicleta
frente a las viejas casas de madera pintadas de colores.“ Ahí vamos,
man”, contesta, arrastrando las palabras, otro isleño.
Saltar del español al inglés en la misma frase es
lo más habitual en este microcosmos donde nunca se sabe
en qué idioma hablar.
Crisol de culturas, fusión de cabellos rubios y andares
garífunas, la población autóctona es digna
heredera de una historia que habla del mestizaje de esclavos africanos
y piratas europeos. Durante siglos, el destino de las Islas de
la Bahía corrió paralelo a la de los bucaneros ingleses
y holandeses que encontraron allí un puerto seguro desde
el que interceptar el paso de los barcos cargados de oro que se
dirigían al Viejo Continente.
En Pumpkin Hill, la única montaña de la isla, existen
cuevas donde se cree que los filibusteros del Caribe escondían
sus tesoros. En este sentido, las costas de Utila han sido mimadas
por la leyenda. Aún hoy los espíritus románticos
dejan volar su imaginación y sueñan con encontrar
los restos del botín de Henry Morgan, responsable del saqueo
de Panamá en 1761 y elevado a la categoría de Sir
por su Graciosa Majestad Británica (costumbre extendida
en la Pérfida Albión hacia sus más ilustres
piratas).
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Gigante marino
El pez más grande del mundo puede medir más de 15 metros
de longitud y pesar más de 18
toneladas.
De color gris oscuro moteado con lunares
blancos, el tiburón ballena se alimenta de algas,
placton, crustáceos y peces pequeños. Para
la comunidad científica este gigante marino sigue
siendo un enigma, pero lo que se conoce es que cada ejemplar
tarda, al menos, 20 años en alcanzar su capacidad
reproductiva. Pese a que se desconoce exactamente a cuántos
miembros asciende la población mundial, se considera
que la supervivencia de este dócil coloso se encuentra
amenazada por la caza indiscriminada en el sudeste asiático,
donde su carne es considerada un nutritivo manjar y un
afrodisíaco. |
De los tiempos de filibusteros con
pata de palo y parche en el ojo sólo quedan las leyendas
y los piratas de la noche que bogan entre los bares, al abordaje
de un nuevo amanecer. Utila sigue siendo un paréntesis en
el tiempo. Cómo llegar
- Hedman Alas ofrece un servicio de
autobuses de lujo hasta la Ceiba todos los días a las cinco
de la mañana. Sin embargo, no llega
a la ciudad costeña a tiempo de tomar el
último ferry hacia la isla.
Dónde ir
- Mango Inn: Un hotel coqueto y
agradable para los que
prefieren un ambiente más cuidado que el de los hostales
para mochileros.
- The Jade Seahorse. Un establecimiento único, con cabañas y restaurante.
Su decoración, a base de espacios creados con mosaicos no dejarán
de sorprenderle. Dentro se ubica el Treetanic Bar, un barco hundido en la copa
de un árbol.
- Munchies Café: famoso por sus helados, se ubica en una casa de 1864
(la más antigua de la isla)
- Tranquila Bar y el vecino Coco Loco, se extienden sobre dos muelles desde los que
disfrutar de la noche estrellada.
- Bar in the bush: los viernes toda la isla baila
en este bar-discoteca.
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